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La pequeña Persephone (parte 3)

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default La pequeña Persephone (parte 3)

Mensaje por Mefistófeles el Dom Ene 23, 2011 8:54 pm

Los días pasaban rápido, ya hacía una semana que Katrina se había mudado a la casa de enfrente con Persephone con tal que los símbolos del nuevo hogary el olor de su madre enmascararan a la pequeña del peligro que suponían los ángeles recién aparecidos.
Las noches las pasaba junto a Lilith, en nuestra mansión. A primera hora salía a la nueva casa para supervisar los avances de Persephone junto a Katrina.
Ambas chicas habían compenetrado casi al instante de verse por primera vez. Ahora aquella relación que había surgido era más estrecha y eso me atemorizaba. Habían creado entre las dos un poderoso vínculo que ni yo podría romper.
Lilith sabría de ese vinculo y rezaba que tuviese un plan para romperlo o para poder utilizarlo a nuestro favor.
Aquella mañana, como todas las demás, dejé a Lilith en la cama y me vestí para ir a ver a mi hija.
Nada más entrar por la puerta, esta vino a mi y me abrazó.

-Buenos días papa, ya creía que no venías.

-Por nada del mundo pasaría un día sin mi princesa- y menos dejándola sola con la cazadora. Pensando en ella ¿donde estaba? no la veía por ninguna parte.

-Aún está durmiendo- adivinó Persephone al ver que no paraba de mirar por todas partes. Asentí y cogidos de la mano fuimos al comedor- Papa, me gustaría hablar contigo- dijo la pequeña- Sé que dije que Lydia era ahora mi nueva mama pero... ¿que hay de mi verdadera mama?- suspiré agotado y la miré.

-Ya te dije que murió cuando te dió a luz- repetí una vez más.

-Eso ya lo sé... pero me gustaría saber algo más... no se ni como se llamaba.

-Katrina- contesté- Su nombre era Katrina, se parecía muchísimo a ti... solo que sus ojos eran de colorazul. Era muy atractiva- me puse triste a posta para que Persephone no siguiera preguntando. Desde que comenzó a hacer preguntas, siempre utilizaba la misma táctica para evitar nuevas preguntas.
Como una de tantas, aquella vez tan vez funcionó, pero no se sintió a gusto sin un último comentario:

-Me hubiera gustado haberla conocido- le acaricié el pelo y ambos nos sentamos en el sillón esperando a que Katrina bajara.

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Mensaje por Katrina Volkova el Dom Ene 23, 2011 9:18 pm

Dormía plácidamente en la cama, después de tres días durmiendo con la niña decidí ir yo a mi propia habitación. No iban a arrebatármela, y la niña necesitaba dormir sola y tranquila. Aquella mañana me desperté con algo de sueño aún, pero debía levantarme ya. Me puse la ropa rápidamente. Necesitaba hacerme con la ropa que me gustaba o acabaría muerta un día de estos. Salí de la habitación y bajé las escaleras, pero me paré en seco.

-Sé que dije que Lydia era ahora mi nueva mama pero... ¿qué hay de mi verdadera mama?

-Ya te dije que murió cuando te dio a luz.

-Eso ya lo sé... pero me gustaría saber algo más... no sé ni cómo se llamaba.

-Katrina. Su nombre era Katrina, se parecía muchísimo a ti... solo que sus ojos eran de color azul. Era muy atractiva.

-Me hubiera gustado haberla conocido.


Ya no lo soportaba más, no quería que Persephone siguiera sufriendo por los engaños de su padre. Yo le había seguido la corriente para que la niña no tuviera un shock, pero ya era hora de decirle la verdad. Tenía lágrimas en los ojos por las palabras que tuvieron Mefistófeles y Persephone. Me adentré en el salón y ambos se giraron.

-¿Por qué estás llorando Lydia?- Mi mirada estaba fija en la de Mefistófeles.

-Ya basta… ya no puedo más. Basta de mentiras Mefistófeles. No lo soporto más tiempo- Persephone nos miró a ambos sin comprender.- Tu madre no está muerta, cariño. Tu madre no murió en el parto como dice tu padre.

-¿Cómo sabes tú eso?- me preguntó un poco afectada. Se quitó del lado de su padre y se acercó a mí.

-Porque… yo soy tu madre Persephone- me agaché para mirarla, con los ojos llorosos. La niña se quedó muda, no dijo nada durante un largo tiempo.

-Eres… ¿mi mamá?- asentí, se me caían las lágrimas. La niña comenzó a llorar también y corrió a abrazarme. Correspondí su abrazo con todo el amor del mundo, aquella era mi niña y no quería que siguieran engañándola. Tras un rato, Persephone se separó de mí.

-Eres un mentiroso papá. ¡Te odio! ¿Por qué me has mentido todo este tiempo? ¿No me quieres? Eres malo, muy malo- dijo llorando a lágrima viva. Miré a Mefistófeles con odio, aún con el rostro congestionado de llorar.

-Tu padre te quitó de mis brazos cuando solo eras un bebé. Quería separarte de tu mamá porque quería hacerme sufrir, y algo más… No sé que quieren de ti Lilith y él… pero nada bueno… seguro.- Mefistófeles iba a matarme, lo presenciaba.

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Mensaje por Mefistófeles el Dom Ene 23, 2011 9:41 pm

Katrina apareció por las escaleras con los ojos llenos de lágrimas, parecía que lo había escuchado todo... me temí lo peor.
Y allí estuvo, la muy imbécil se había atrevido a salir de las sombras después de tanto tiempo. Lo que más me dolía era que Persephone no había preguntado, no había dudado, solo había escuchado y creído a una desconocida. Que sí, que lo que dice Katrina es toda la verdad pero era increíble que Persephone creyera antes la historia de una mujer que había conocido hacia una semana que a su propio padre, que la había criado con dulzura desde que nació. Y aún se atrevía a decir que no la quería... aquel comentario me dolió más que ninguno.

-Ya veo la confianza que tienes en tu padre...- dije levantándome del sillón y sacando un cigarrillo de la pitillera- enseguida has desconfiado de mi antes de preguntar si quiera si esa mujer decía la verdad... es increíble- encendí el cigarrillo con el mechero y dí una pequeña calada- Como se nota que tienes una parte humana, y que tu madre es Katrina Volkova, la mujer que tienes delante- me eche la melena hacia atrás, intentando tranquilizarme. Mis deseos de matar aquella mujer estaban creciendo más y más- Sí, te arrebaté de sus brazos... ¿Por qué lo hice? No quería que te criase una humana, una humana que un principio se arrepentía de haberte engendrado. Los humanos no nos comprender Persephone, nos temen por nuestra naturaleza y nos matarían si tuvieran el poder. Yo quise alejarte de todo aquello, que crecieses sin problemas, entre los de tu raza... ¿A caso te hemos hecho sufrir alguna vez, no te hemos dado todos tus caprichos, no te hemos enseñado todo lo que sabes? Dime Persephone ?Alguna vez has sido desgraciada con nosotros?

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Mensaje por Katrina Volkova el Dom Ene 23, 2011 9:55 pm

-Ya veo la confianza que tienes en tu padre... enseguida has desconfiado de mi antes de preguntar si quiera si esa mujer decía la verdad... es increíble.- se levantó del sillón y encendió un cigarro, dando una calada.- Como se nota que tienes una parte humana, y que tu madre es Katrina Volkova, la mujer que tienes delante- sabía que quería matarme, lo notaba en sus acciones, intentaba tranquilizarse.- Sí, te arrebaté de sus brazos... ¿Por qué lo hice? No quería que te criase una humana, una humana que un principio se arrepentía de haberte engendrado. Los humanos no nos comprender Persephone, nos temen por nuestra naturaleza y nos matarían si tuvieran el poder. Yo quise alejarte de todo aquello, que crecieses sin problemas, entre los de tu raza... ¿A caso te hemos hecho sufrir alguna vez, no te hemos dado todos tus caprichos, no te hemos enseñado todo lo que sabes? Dime Persephone ¿Alguna vez has sido desgraciada con nosotros?

-No. Nunca. ¡Pero no tenías el derecho de privarme el tener a mi madre! Te comprendo en parte, no soy normal, ojalá fuera normal así no tendría tantos problemas. ¡Los dos me habéis mentido! No tenéis corazón… He sido feliz hasta hoy, que me doy cuenta que toda mi vida ha sido una mentira. ¿Por qué me habéis hecho esto? Ninguno de los dos me queréis ¿verdad? Solo he sido un juguete que ha pasado de unas manos a otras. ¿Qué queréis de mí, mortales y demonios? Yo soy más poderosa que vosotros, ¿acaso queréis controlarme? Podéis iros yendo al infierno los dos entonces.- más que llorar, era rabia lo que sentía, se la notaba.

-Persephone, pero…- salió corriendo

Me quedé paralizada, sin saber qué hacer o decir. Sentía odio y rabia, me sentía muy mal por dentro. Lilith me mataría, Mefistófeles querría hacerlo… ¿qué hacía allí? Había provocado dolor a todo lo que quería. Miré a Mefistófeles con miedo. ¿Qué haría? ¿Qué me diría? ¿Intentaría matarme? Dios mío, ayúdame.

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Mensaje por Mefistófeles el Dom Ene 23, 2011 10:07 pm

-No. Nunca. ¡Pero no tenías el derecho de privarme el tener a mi madre! Te comprendo en parte, no soy normal, ojalá fuera normal así no tendría tantos problemas. ¡Los dos me habéis mentido! No tenéis corazón… He sido feliz hasta hoy, que me doy cuenta que toda mi vida ha sido una mentira. ¿Por qué me habéis hecho esto? Ninguno de los dos me queréis ¿verdad? Solo he sido un juguete que ha pasado de unas manos a otras. ¿Qué queréis de mí, mortales y demonios? Yo soy más poderosa que vosotros, ¿acaso queréis controlarme? Podéis iros yendo al infierno los dos entonces- y salió corriendo escaleras arriba, dejándonos solos a Katrina y a mí.
Cuando la tuve cerca, la cogí fuerte del cuello y la levanté sin contemplación.

-Te advertimos, te amenazamos... y tu eres tan idiota de hacer lo que te de la gana. ¿Querías recuperar a tu hija? Pues ahora la has perdido. Bravo- y la tiré contra el sillón con tanta fuerza que casi vuelca. Luego me volví a acercar y la cogí del pelo- Vamos, si no hacemos algo ahora mismo ambos perderemos a nuestra hija- y la estiré del pelo unos cuantos metros hasta cogerla del brazo.
Persephone estaba escondida en su habitación. Fue fácil abrir la puerta y entrar los dos. El fuerte agarre de su brazo se cambió por un entrelazado de manos y la mirada de rabia por una de cariño.

-Princesa, no estés triste... por favor- dije dando unos pasos con Katrina al lado- No te enfades con nosotros, cariño... hemos obrado mal, yo más que nadie, pero solo lo haciamos por tu felicidad. Persephone, sal y habla con nosotros.

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Mensaje por Katrina Volkova el Dom Ene 23, 2011 11:53 pm

En aquellos momentos no sabía qué pensar ni qué hacer. Algo me hizo olvidar mis pensamientos. Mefistófeles me agarró del cuello y me levantó del suelo. Llevé las manos a las suyas, intentando desasirme de ellas. Hijo de puta, ¿acaso crees que es mi culpa? Toda la culpa es tuya, y solo he ido con la verdad por delante, yo he dicho a Persephone lo que su padre la hizo, ¿quién es el culpable? Tú, demonio inmundo.

-Te advertimos, te amenazamos... y tú eres tan idiota de hacer lo que te dé la gana. ¿Querías recuperar a tu hija? Pues ahora la has perdido. Bravo- me tiró contra el sillón con una fuerza increíble, solté un quejido por el golpe. No me dio tiempo a levantarme cuando Mefistófeles me agarró del pelo. Le miré con odio y asco. ¿Qué coño se había creído?- Vamos, si no hacemos algo ahora mismo ambos perderemos a nuestra hija- me estiró del pelo, mis manos intentaban zafarse de su agarre pero era inútil.

Entonces, me agarró del brazo y tiró de mí con fuerza hasta la habitación de Persephone. Tras abrir la puerta, el demonio me cogió de la mano, ¡aaaahhhh! ¡Pero qué se le estaba pasando por la cabeza! ¡Repugnante! Le miré con asco unos segundos.

-Princesa, no estés triste... por favor. No te enfades con nosotros, cariño... hemos obrado mal, yo más que nadie, pero solo lo hacíamos por tu felicidad. Persephone, sal y habla con nosotros.

La niña salió de debajo de la cama y nos miró con los ojos llorosos. Tenía ganas de tenerla entre mis brazos, de decirla todo lo que lo sentía. Y Mefistófeles no era capaz ni de eso, era frío y distante con su hija, no se atrevía a mostrar sus sentimientos de ninguna manera. Imbécil, esa era la palabra que le describía.

-¿Por qué iba a querer hablar con vosotros? No me queréis… solo soy una moneda de cambio, lo sé.- Se sentó en la cama con la mirada cabizbaja.

Me quité la mano de Mefistófeles de encima con brusquedad y me acerqué a la niña. Me senté a su lado, ésta se movió un poco hacia el lado contrario. Suspiré. Debía consolarla, pero no iba a mentirle, no más. No podía soportar hacerla más daño.

-Persephone, cariño. Mefistófeles y yo no nos llevábamos nada bien hace tres años. Verás, yo soy una cazadora, si no sabes lo que es te lo explico- me miró, no sabía de que hablaba- Una cazadora se encarga de “vaciar” el mundo de seres que causan daño a la humanidad. Tu madre ha matado a muchas criaturas: vampiros, licántropos, brujas y magos, strigas… Todas aquellas criaturas de pesadilla, mi amor. Los demonios llegaban a fascinarme y era un reto para mí. A los demonios no se les pueden matar, solo puedes enviarles al infierno, y eso es lo que más odian en el mundo. Eso era lo que yo hacía. Un día conocí a tu padre, en una Iglesia de Moscú- me salté el pequeño lapsus que tuvo con el padre Dimitri- él sabía lo que era y yo sabía lo que era él. Enemigos naturales intentamos matarnos el uno al otro. Pero fue imposible. Tuve que hacer un trato con un demonio, quería conseguir el poder para matar a una clase de criatura. Tu padre fue quien apareció. Me engañó, me dio tan solo un año para quedarme en la Tierra para después permanecer en el infierno toda la eternidad. ¿Por qué me engañó? Hizo que sintiera debilidad, que resucitara a mis hermanos y fuera feliz. Hecho. Pero no fui feliz, sino todo lo contario. En ese año, antes de ir al Infierno, me quedé embarazada de ti, pero yo no sabía nada. Me condenaron al infierno durante cuatro meses aquí en la Tierra, cuarenta años allí abajo. No sucumbí a convertirme en demonio, aún con todo lo que sufrí permanecí con mis ideales y moral. Pero sucedió algo… Un ataúd. Estaba metida en un ataúd. De algún modo había resucitado de entre los muertos. Tu padre. Él me sacó de allí. ¿Por qué? Porque había una niñita hermosísima en mi vientre- dije con los ojos llorosos- por ti Persephone. Tu padre quería que nacieras, le ilusionaba tener una hija, quería que fuera tal y como lo eres tú. Yo tenía miedo, mucho miedo, él me lo quitó. Cuando naciste te arrebató de mis brazos, sí. Quería educarte él, en contra de mi voluntad, cierto… Pero yo no estaba preparada para ser madre, mi amor. No habría durado mucho tiempo cuidándote, soy débil en cuanto ese aspecto. Hasta ahora. He venido a buscarte, a decirte que te quiero y quiero permanecer a tu lado, enseñarte todo lo que sé y ver que te conviertes en una niña maravillosa. No nos odies por quererte, Persephone… todo lo hemos hecho por ti, porque eres nuestro mundo…

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Mensaje por Mefistófeles el Lun Ene 24, 2011 12:13 am

Escuché toda la parrafada de Katrina. Tuve que admitir que me quedé sorprendido de sus buenos modales para conmigo. En su historieta no me dejaba nada mal. Agradecí que se saltara la parte del cura... no era recomendada para menores como Persephone.
La niña pocas veces nos miraba, solo miraba al suelo y pataleaba el aire mientras se apretaba las manos con fuerza.
Cuando termino, no detecté cambio físico en la pequeña, pero sabía que su mente había comenzado a trabajar.

-Dejadme sola por favor... necesito pensar y con vosotros aquí no me siento cómoda- sabía en que estado se encontraba Persephone. Cuando había algo que la confundía o le incomodaba, podía pasarse días enteros encerrada en su cuarto y no saldría hasta resolver su problema interno. Me acerqué a Katrina y la cogí de la mano.

-Vamos Katrina, dejémosla sola...- y antes de salir de la habitación, cuando Katrina ya estaba fuera, cogí el pomo de la puerta- Te quiero- y cerré la puerta tras de mi.
Luego miré a Katrina, primero con seriedad, luego un poco más tranquilo- Gracias- dije simplemente- Has tenido la oportunidad de ganarte a la niña contándole toda la verdad... te debo una, para mi desgracia... soy hombre de negocios, por lo que tengo palabra y cuando necesites un favor, tendré que cumplirlo- me jodía tener que deberle favores a una cucaracha como ella, pero se había portado bien y se había ganado mi favor... solo deseaba que su deseo no fuera humillante ni nada por estilo- No te preocupes por Persephone, bajemos a prepararle el desayuno y se lo dejaremos delante de la puerta... estará ahí dentro mucho tiempo.

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Mensaje por Katrina Volkova el Lun Ene 24, 2011 9:51 am

-Dejadme sola por favor... necesito pensar y con vosotros aquí no me siento cómoda- mi mirada se volvió más triste, no sabía si había hecho bien al contarle todo aquello. Entonces, Mefistófeles me cogió de la mano, me sorprendí un poco.

-Vamos Katrina, dejémosla sola...- salimos, Mefistófeles se quedó dentro de la habitación un segundo para decir…- Te quiero- al parecer el señorito sí tenía sentimientos. ¿O sería un truco para que la niña no se sintiese mal? Esperaba la primera opción. Me miró, primero con seriedad ¿qué narices había hecho ahora?, pero cambió a una más tranquila, eso está mejor.- Gracias. Has tenido la oportunidad de ganarte a la niña contándole toda la verdad... te debo una, para mi desgracia... soy hombre de negocios, por lo que tengo palabra y cuando necesites un favor, tendré que cumplirlo

-No me debes nada Mefistófeles, yo no hago esto por beneficio propio- dije con el ceño un tanto fruncido- Deberías conocerme ya…

-No te preocupes por Persephone, bajemos a prepararle el desayuno y se lo dejaremos delante de la puerta... estará ahí dentro mucho tiempo.- asentí.

Bajamos a la cocina. Le preparé el desayuno más rico de su vida. Había de todo, tampoco queríamos cebarla, solo faltaba, pero para que viese que nos preocupábamos de ella y no se quedaba con hambre. Fruta, cereales y leche, todo colocado en una bandeja. Lo dejamos en el suelo y tocamos a la puerta. Allí tenía el desayuno dijimos. Después bajamos al salón. Estaba incómoda, nerviosa. Me senté en un sillón, las piernas se me movían de arriba abajo, no sabía cuánto tiempo estaría así Persephone. Me llevé las manos a la cara, apoyando las palmas en las sienes, y los codos en las piernas. Tenía ganas de llorar, de rabia, de pena, de todo.

-¿Cuánto tiempo estará así?...

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Mensaje por Mefistófeles el Lun Ene 24, 2011 1:21 pm

Katrina quiso encargarse del desayuno de la nena. Se esmeró por llenar la bandeja con rica comida que Persephone agradecería… un poco más tarde. Luego volvímos a subir a su habitación y dejamos la bandeja en el suelo, llamando a la puerta y avisando de que tenía el desayuno recien preparado.
Luevo volvímos a bajar y nos acomodamos en el salón.
Katrina parecía nerviosa, yo ya estab acostumbrado a la personalidad de Persephone y sabía a lo que me enfrentaba.

-¿Cuánto tiempo estará así?...- me encogí de hombros y miré hacia las escaleras, que podían verse desde allí.

-Tal vez unas horas, o a lo mejor meses. La primera vez que se puso así tardó 3 días en salir de su cuarto. Acababa de descubrir que no era humana y necesitaba pensar como sería su vida ahora. Ella sola llego a la conclusión de que si su familia tampoco era normal ¿Por qué tenía que estar triste por no ser humana? Por fin volvió su sonrisa y siguió jugando como antes. Esta vez será más de lo mismo… cuando baje por esas escaleras habrá llegado ella sola a una conclusión y nos la dará para que intentemos comprenderla… es un cielo de niña- me reí por la ironía- Sin quererlo, Katrina… has seguido los planes de Lilith- le confesé- Desde el primer día que apareciste por casa, ella quería que le dijeses a la niña que eras su verdadera madre… y lo hiciste. Te conocemos tanto como si fueras una de los nuestros… por mucho que te joda es toda la verdad.

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Mensaje por Katrina Volkova el Lun Ene 24, 2011 9:09 pm

-Tal vez unas horas, o a lo mejor meses.- no me digas eso Mefistófeles… acabas de matarme… ¿Cómo podía durar tanto en salir de su habitación? No podía soportarlo- La primera vez que se puso así tardó 3 días en salir de su cuarto. Acababa de descubrir que no era humana y necesitaba pensar como sería su vida ahora. Ella sola llego a la conclusión de que si su familia tampoco era normal ¿Por qué tenía que estar triste por no ser humana? Por fin volvió su sonrisa y siguió jugando como antes.- pobre Persephone… un duro mazazo que tenía que superar y asumir… Y lo consiguió, era una niña muy fuerte, estaba muy orgullosa de ella. Pero aquello no me servía en esos momentos. No quería que estuviera tanto tiempo cavilando si debía odiarnos o no… Era muy duro pensar en eso…- Esta vez será más de lo mismo… cuando baje por esas escaleras habrá llegado ella sola a una conclusión y nos la dará para que intentemos comprenderla… es un cielo de niña- se rio. ¿Irónico? No, para nada. Aquella niña era un ángel caído del cielo, lo sabía. No era mala, nunca lo sería… no podía serlo…- Sin quererlo, Katrina… has seguido los planes de Lilith- ¿cómo? ¿De qué demonios me estaba hablando? ¿Los planes de Lilith?- Desde el primer día que apareciste por casa, ella quería que le dijeses a la niña que eras su verdadera madre… y lo hiciste.- ¿Tan predecible soy? No… aquella vieja bruja (sin ofender a las brujas que valen la pena) era una psicópata manipuladora. ¿Me controlaba? ¿Me provocaba para que hiciera lo que ella quería? Eso no me hacía ninguna gracia…- Te conocemos tanto como si fueras una de los nuestros… por mucho que te joda es toda la verdad.

-Quizá deba ser menos predecible y cuidar más mis acciones y pensamientos- dije sin mirarle, me quedé observando la chimenea de la estancia- No vais a controlarme, nunca lo haréis… ¿Queréis que sea un demonio? Iros olvidando de la idea. Ni en cientos de siglos de sufrimiento eterno… Y lo sabes- ¿lo sabía yo?...

Era débil, pero cuando se trataba de hacer el bien me esforzaba al máximo. Nunca haría daño a un ser humano de buen corazón, no podía hacerlo, estaba fuera de mis principios. ¿Podría cambiar aquel parecer? Lo dudaba… Me levanté del sillón y caminé a costa del nerviosismo. Me paré frente a Mefistófeles. Le miré sin expresión en el rostro. ¿Qué quieres Katrina?

-¿Qué tiene pensado Lilith para Persephone? Ahora no te hablo de ti, Mefistófeles. Si quieres a tu hija, dímelo, tengo derecho a saberlo. Y por favor, si quiere hacerla algún daño… no se lo permitas, la simple idea me destroza por dentro. Si disfrutas con mi sufrimiento es algo que ni me importa, cáusalo tú, pero que no sea a costa de la pequeña… Ese es el favor que te pido. Sé que te dije que no lo hacía por beneficio propio, y no lo hago, lo hago por la niña. No soportaría que la hicieran daño… Prométemelo Mefistófeles…

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default Re: La pequeña Persephone (parte 3)

Mensaje por Mefistófeles el Lun Ene 24, 2011 11:58 pm

-¿Qué tiene pensado Lilith para Persephone? Ahora no te hablo de ti, Mefistófeles. Si quieres a tu hija, dímelo, tengo derecho a saberlo. Y por favor, si quiere hacerla algún daño… no se lo permitas, la simple idea me destroza por dentro. Si disfrutas con mi sufrimiento es algo que ni me importa, cáusalo tú, pero que no sea a costa de la pequeña… Ese es el favor que te pido. Sé que te dije que no lo hacía por beneficio propio, y no lo hago, lo hago por la niña. No soportaría que la hicieran daño… Prométemelo Mefistófeles…

-No buscamos que la niña sufra ningún daño, todo lo contrario. Así que no me resulta dificil cumplir tus deseos. Te prometo que Persephone no sufrirá ningún daño- dije tranquilo pues por una vez no estaba hablando con Katrina de forma doliente ni con mentiras. Estaba siendo sincero, que asco- Los planes para la niña son grandes, muy grandes y grandiosos. No quiero mentirte Katrina, la guerra cada vez está más cerca y los ángeles han entrado en escena… necesitamos a Persephone para nivelar la valanza, es nuestra arma secreta, su poder nos protegera. Ese es el papel de Persephone en esta historia, nada más... esa es su única actuación en la batalla. No dejaré que mi hija sea tocada por esos afeminados con plumas- me había vuelto sobreprotector con la pequeña… pero al saber que tenía mi sangre y lo cariñosa que llegaba a ser, conseguía derretir mi oscura malda… pero solo por uno segundos- Ya tehe dicho que no te preocupes Katrina, nuestra intención nunca fue dañar a la niña, solo moldearla a nuestro placer para que se adaptara a nuestra misión… si hubiera sido de otra manera, jamás te hubiera arrebatado a la niña de tus brazos.- ¿era una disculpa¿ Que se lo tomara como quisiera, no me arrepentía de lo que hice y nunca lo haría

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Mensaje por Katrina Volkova el Mar Ene 25, 2011 10:24 pm

-No buscamos que la niña sufra ningún daño, todo lo contrario. Así que no me resulta difícil cumplir tus deseos. Te prometo que Persephone no sufrirá ningún daño- suspiré del alivio. No sabía por qué no me esperaba aquella reacción tan ¿amable?, por su parte. Pero quién negaría que hiciera daño a su propia hija. Aún conociéndole, no le veía capaz de hacer daño a algo que ha buscado tan apasionadamente. Y por su forma de tratarla… la quería, se lo notaba en los ojos. Qué extraño ¿no? - Los planes para la niña son grandes, muy grandes y grandiosos. No quiero mentirte Katrina, la guerra cada vez está más cerca y los ángeles han entrado en escena… necesitamos a Persephone para nivelar la balanza, es nuestra arma secreta, su poder nos protegerá.- ¿Ella les protegería de los ángeles del señor? No podía arriesgarme, ¡solo era una niña! Y aún creciera… ¡no! Los ángeles son muy poderosos, la matarían sin ningún esfuerzo… No, además… ella no podía ser malvada, ella debía ser una buena persona, y eso era lo que iba a inculcarle: buenas acciones.- Ese es el papel de Persephone en esta historia, nada más... esa es su única actuación en la batalla. No dejaré que mi hija sea tocada por esos afeminados con plumas- eso último me hizo reír levemente. ¿Afeminados con plumas? Sí, típico de demonios. Como para mí ellos eran engendros del infierno, pues igual, los ángeles son afeminados con plumas, sí señor. Aunque les respetaba más, ¿por qué? ¿Miedo a lo desconocido? Nunca había visto un ángel con mis propios ojos- Ya te he dicho que no te preocupes Katrina, nuestra intención nunca fue dañar a la niña, solo moldearla a nuestro placer para que se adaptara a nuestra misión… si hubiera sido de otra manera, jamás te hubiera arrebatado a la niña de tus brazos.- ¿Se estaba disculpando? Imposible, ¿él? Sí, claro, y yo era una santa.

Bueno, dejémoslo, lo importante era que no iba a utilizar a Persephone a su antojo, no del todo… ¿verdad? Sí, eso creí entender. Persephone se había ganado el cariño de aquellos demonios, ¿les ayudaría en su misión? ¿O por el contrario había perdido la confianza en ellos? La segunda, por favor, la segunda… Los ángeles tenían que salir victoriosos… Espera, ¿estoy segura de eso? Los ángeles… ¿hasta qué punto quieren el bien? ¿Se sentirán como su hermano Lucifer? Aquello me dejó con la duda. ¿Mefistófeles lo sabría? Por preguntar… ¿qué iba a perder?

-Mefistófeles, los ángeles, ¿hasta qué punto quieren traer el bien a la Tierra? ¿Pretenden eliminaros y traer la felicidad a todos los humanos?- para mis adentros, más que para él (aunque audible), dije lo siguiente:- Cosa que dudo a horrores…- sí… lo dudaba, pensando en cómo había acabado Lucifer por conseguir el amor de su padre…- ¿O, por el contrario, algunos estarán “desquiciados” y serán “corruptos” y quieran lo mismo que Lucifer provocando así una masacre? ¿Sabes algo sobre eso?- pregunté interesada. Mis ojos se posaron en los suyos esperando una respuesta, que, en su totalidad, fuera algo convincente.

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Mensaje por Mefistófeles el Miér Ene 26, 2011 12:01 am

-Mefistófeles, los ángeles, ¿hasta qué punto quieren traer el bien a la Tierra? ¿Pretenden eliminaros y traer la felicidad a todos los humanos? Cosa que dudo a horrores… ¿O, por el contrario, algunos estarán “desquiciados” y serán “corruptos” y quieran lo mismo que Lucifer provocando así una masacre? ¿Sabes algo sobre eso?

Odiaba las preguntas, que pereza era contestarlas… y más estas cuestiones que me hacía Katrina, tenía que pensar en una respuesta.

-No es que sean desquiciados ni corruptos, solo tienen otra perpesctiva de ver el mundo. Imáginate, los ángeles descubren que Londres es un nido de Demenios y que además la madre de todos ellos se encuentra en la misma ciudad. Esos pajaritos no dudarían en destruir toda la ciudad para asegurarse de que el mal no escapa a su “juicio”. Se respaldaran en que los humanos inocentes eran sacrificios necesarios por un bien más elevado, y que ahora los pobres están en un lugar mucho mejor. Arrogantes, en realidad no se diferencian mucho a nosotros. No les importa los medios, solo cumplir su trabajo y escampar la bondad por el mundo… malditos repelentes, como me gustaría meterles sus arpitas por el…- pero ya me estaba llendo demasiado del tema, así que me callé- Hay que temerles, da igual en que bando creas estar. Si te entrometes en esta batalla epica solo saldras mal parada.

Pensar que los ángeles habían tardado tan poco en tomar cartas en el asunto me agotaba y desquiciaba. Más trabajo, que pocas ganas… ya no podría hacerme el perezoso por Londres ni pasear sin tener un ojo a mi espalda por si una espada me atravesaba o algo mucho peor me hiciera descansar para siempre. ¿Dónde irían los demonios cuando murieses? ¿A un segundo infierno? Que poca imaginación… cutre de cualquier forma en que lo veas… espero que se lo trabajasen un poco y no fuera tan simple como mis ideas.

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Mensaje por Katrina Volkova el Miér Ene 26, 2011 9:56 am

-No es que sean desquiciados ni corruptos, solo tienen otra perspectiva de ver el mundo. Imagínate, los ángeles descubren que Londres es un nido de Demonios y que además la madre de todos ellos se encuentra en la misma ciudad. Esos pajaritos no dudarían en destruir toda la ciudad para asegurarse de que el mal no escapa a su “juicio”.- ¿Aquello iba en serio? ¡Era una barbaridad! ¿Y luego querían ser los “buenos” de la historia? No podía explicármelo. Los ángeles de Dios matando a cada uno de sus hijos para hacer “el bien”.- Se respaldaran en que los humanos inocentes eran sacrificios necesarios por un bien más elevado, y que ahora los pobres están en un lugar mucho mejor.- Claro, ¡y qué más! Lo que yo decía, son unos desquiciados sin corazón. Matar a miles de personas por unos demonios de pacotilla. Qué triste…- Arrogantes, en realidad no se diferencian mucho a nosotros. No les importa los medios, solo cumplir su trabajo y escampar la bondad por el mundo… malditos repelentes, como me gustaría meterles sus arpitas por el…- quise reír por su comentario, pero no lo hice. Mefistófeles parecía bastante serio. Y era cierto, quizás las diferencias entre ellos no sean tan grandes…- Hay que temerles, da igual en que bando creas estar. Si te entrometes en esta batalla épica solo saldrás mal parada.

-Bien, pues saldré mal parada. Además, ¿a ti qué te importa que luche o no? Yo haré lo que quiera, y lo sabes, tanto como si muero a los dos segundos o si duro mucho más tiempo. Yo no quiero que se haga una catástrofe por vuestra culpa (ángeles y demonios) y lucharé por la paz en nuestro mundo. ¡Iros vosotros de una vez al vuestro y dejadnos en paz! No pienso dejar que a Persephone le hagan daño, ningún ángel va a tocarla, lo prometo por mi vida.- Me crucé de brazos y me esparramé en el sillón.

¿Mi último comentario? Sí, por supuesto. Ahora quería esperar, esperar a que la niña saliese de su cuarto y estuviese de buen humor. Con todo lo que la quería y me hacía sufrir así… pero me lo merecía ¿no? Eso pasa por ser descuidada…

¿Tres, cuatro días? No sabía cuánto tiempo había pasado, pero ya estaba impaciente y desquiciada. Una puerta. Oí una puerta y unos pasos bajar por las escaleras. ¡Persephone! Cuando salí corriendo del salón me empotré con el estúpido demonio. Le miré con asco, pero esa mirada se desfalleció cuando vi a Persephone.

-Cariño… ¿Cómo estás?

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Mensaje por Mefistófeles el Miér Ene 26, 2011 12:26 pm

-Bien, pues saldré mal parada. Además, ¿a ti qué te importa que luche o no?- Lo mismo me preguntaba yo. Pero ahora que Persephone sabía que su madre vivía ¿Se creería después que ahora su madre sí que estaba muerta de verdad por meter la nariz donde no debía?- Yo haré lo que quiera, y lo sabes, tanto como si muero a los dos segundos o si duro mucho más tiempo.-¿Mucho más tiempo? En sueños tal vez… o tal vez se tratase de un milagro- Yo no quiero que se haga una catástrofe por vuestra culpa (ángeles y demonios) y lucharé por la paz en nuestro mundo. ¡Iros vosotros de una vez al vuestro y dejadnos en paz! No pienso dejar que a Persephone le hagan daño, ningún ángel va a tocarla, lo prometo por mi vida.- A ver si es verdad y ningún pajarito toca un pelo de mi hija.

A los cuatro días, tal y como había predicho, la puerta de la habitación de Persephone se abrió y sus piececitos resonaron en la casa al bajar las. Estaba preparándole el desayuno para esa mañana. Al menos comía todos los días. Siempre que subíamos a llevarle la siguiente comida, veíamos que nos había dejado los platos sucios delante de la puerta.
Con tranquilidad fui al pie de las escaleras y Katrina acabó empotrándose conmigo por no mirar por donde iba.

-Cariño… ¿Cómo estás?

-¿Qué has decidido?- pregunté impaciente, sabiendo que ella también lo estaba por comenzar a hablar.

-No tendría que perdonaros, no lo merecéis… y tu el que menos papa- era de esperar- mama es la que tendría más posibilidades de tener mi perdón, pero no sería enseguida. Pero no soporto odiaros durante tanto tiempo. En estos cuatro días lo he intentado y siempre me echaba a llorar… a ti papa, aunque lo que hiciste fue muy feo, me has criado sin gritos ni regañinas, no puedo odiarte por eso… y a ti mama, ahora sé que tengo una, no quiero perder el tiempo con tonterías y recuperar el tiempo perdido… pero todo esto tiene un precio… Quiero una familia feliz…

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Mensaje por Katrina Volkova el Miér Ene 26, 2011 11:16 pm

-¿Qué has decidido?- ya estaba de los nervios. ¿Qué había decidido la pequeña?

-No tendría que perdonaros, no lo merecéis… y tú el que menos papá- bien, era una niña lista. Su padre tuvo la culpa de todo.- mamá es la que tendría más posibilidades de tener mi perdón, pero no sería enseguida.- era comprensible, cada cosa a su tiempo. Pero por favor, que me abrazase, necesitaba sentirla en mis brazos- Pero no soporto odiaros durante tanto tiempo. En estos cuatro días lo he intentado y siempre me echaba a llorar… a ti papá, aunque lo que hiciste fue muy feo, me has criado sin gritos ni regañinas, no puedo odiarte por eso…- bueno, aceptaba aquello. Había sido un “buen” padre al fin y al cabo- y a ti mamá, ahora sé que tengo una, no quiero perder el tiempo con tonterías y recuperar el tiempo perdido…- si no fuera porque el demonio estaba delante me habría puesto a llorar. ¡Pero qué niña más buena! No me arrepentía para nada de haberla tenido, se había convertido en mi vida- pero todo esto tiene un precio… Quiero una familia feliz…

-¿Una familia feliz?- pregunté al instante. Me quedé pensativa durante unos segundos, mirándola, ella asentía.- ¿Pero qué quieres decir con “una familia feliz”?

-Es muy sencillo. Quiero una familia como las que se ven por las calles. Los padres paseando con sus hijos alegremente, sin discusiones ni odios, solo amor en la mirada. Quiero que vosotros os queráis y todos seamos felices…

-Pero cariño, no puedes obligar a alguien a querer… Es imposible- más con tu padre… Ya me arrepentí hace años.

-Yo no estoy obligando a nadie… sé que os queréis de una manera extraña, lo he notado… Entonces, ¿no queréis que tenga una familia feliz?- y su cara tristona me hizo sucumbir.

-Sí, Persephone… tendrás una familia feliz…- dije en voz baja. La niña parecía que no cabía en ella de gozo y alegría.

-¡Besaros!- dijo dando palmadas.

¡¿Qué?! ¡Eso no entraba en el trato! La miré como “no te vas a salir con la tuya, Persephone”, pero de nuevo aquella cara… ¡Maldita sea! Iba a morirme de asco, lo sabía. Mefistófeles ni se inmutaba. ¿Sabría que eso me haría sufrir? Más bien me daban ganas de vomitar… Me giré para mirarle, y aprovechando que la niña no podía ver mi rostro, hice una mueca de asco. No fue queriendo, me salió solo con verle la cara. Ya está. Un beso en la boca lo más corto que pude. Me di la vuelta con una sonrisa fingida.

-Ya está Persephone. ¿Estás contenta?- me miró un poco extrañada…

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Mensaje por Mefistófeles el Miér Ene 26, 2011 11:49 pm

-¿Una familia feliz? ¿Pero qué quieres decir con “una familia feliz”?- Si Katrina quiere decir que tenemos que montarnos el papelón de nuestras vidas.

-Es muy sencillo. Quiero una familia como las que se ven por las calles. Los padres paseando con sus hijos alegremente, sin discusiones ni odios, solo amor en la mirada. Quiero que vosotros os queráis y todos seamos felices…

-Pero cariño, no puedes obligar a alguien a querer… Es imposible- ¿Imposible? Si alguien puede obligarte va a ser ella. Y allí estaba, su famosa cara a la que nadie podía resistirse-Sí, Persephone… tendrás una familia feliz…- y Katrina ya había sucumbido.

-¡Besaros!- eso Persephone, tu pon las cosas más fáciles, así me gusta. De nuevo su cara tristona hizo sucumbir a Katrina y esta me dio un beso cortísimo. ¿Así quería engañar a la niña? Cuando fue a girarse después de contestar a la niña, la cogí del brazo y la atraje a mí. La bese como hacía años lo hacía, esos besos que conseguía derretirla entre mis brazos. Al principio se retorcía pero poco a poco fue entregándose al beso, pasando sus brazos por detrás de mi cuello y devolviéndome el beso con la misma fiereza.
Al cabo de un rato, nos separamos jadeantes y miramos a Persephone que ahora sí que parecía contenta de verdad.

-¿Feliz?- dije cuando recobré la respiración- Pues ahora tira a la ducha, 4 días encerrada en una habitación merecen un buen baño con espuma. Vamos, tu madre seguro que querrá acompañarte- y cuando pasó por mi lado le di una fuerte palmada en el trasero, 3 años solo habían hecho que mejorar aquel cuerpo. Impresionante.

Todo solucionado, como predije en cuatro días todo acabaría para bien o para mal. Debía reconocer que ahora podía respirar tranquilo al conocer la respuesta de Persephone.
No la había perdido del todo.

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Mensaje por Katrina Volkova el Jue Ene 27, 2011 12:54 am

Cuando le respondí a la niña, pareciendo que no había sido convencida, Mefistófeles me cogió del brazo y me besó con una pasión que recordaba a tiempos perecederos. Al principio, como toda cazadora haría, me revolví por el Sumo Asco que me estaba dando. Pero después, sin saber por qué, le correspondí el beso de la misma manera. “Katrina, ¿en qué habíamos quedado? Ya no ibas a caer en los brazos del desgraciado”. Aquel beso acabó, para mi agrado. Me quedé a espaldas de Persephone unos segundos, me había quedado exhausta. Después me di cuenta de lo repulsivo que había hecho. Puse una mueca.

-¿Feliz? Pues ahora tira a la ducha, 4 días encerrada en una habitación merecen un buen baño con espuma. Vamos, tu madre seguro que querrá acompañarte- sí, eso sería lo mejor. Seguí a la niña y lo que ocurrió a continuación me puso de un humor de perros. ¿Qué coño se había creído aquel pervertido al tocarme? Fui a darle una ostia en la cara cuando Persephone se giró.

-¿Ocurre algo?

-No… cariño… no ocurre nada…- dije manteniendo la tranquilidad.- Ve subiendo, ahora voy contigo- la niña sonrió y subió las escaleras corriendo. Me giré y le di un puñetazo en la nariz- No vuelvas a tocarme estúpido pervertido- dije con voz cargada de odio. Aceleré el paso para ir a ayudar a Persephone.

Pasaron los días, disfrutaba mucho de la compañía de la niña, era todo un encanto. Parecía que todo estaba perdonado, más aún, porque habíamos cumplido aquel “pequeño deseo”, una familia feliz. Sí, eso ocurría con ella delante, detrás, yo al menos, me moría de asco y se lo hacía saber frecuentemente a Mefistófeles. Aquel día, Mefistófeles se quedó con la niña para enseñarle, según él, filosofía. ¿Qué era para él la filosofía? No quería saberlo, por lo que opté por dar un paseo. Paseé por las calles menos transitadas de Londres, venía alguien corriendo hacia mí, era perseguido por un hombre. Me eché a un lado para dejarles paso. Pero todo cambió cuando aquel primer hombre lanzó un hechizo hacia el segundo. Volví a mi posición inicial y paré a aquel brujo, hechicero o engendro de Satanás (lo que fuese). Le tiré al suelo de un golpe, formulé un hechizo en voz baja y éste quedó inmóvil. El otro hombre, que había caído al suelo por el hechizo del primero, vino corriendo hacia nosotros.

-Muchas gracias, es de vital importancia mat… encerrar a este hombre…- mmm… ¿sabía lo que era? Me extrañaba.- ¿Puedes marcharte, por favor?- me dijo un poco impertinente.

-¿Quién ha capturado al individuo? Qué pocos modales. Y sí, es de vital importancia encerrarle- aunque matarle era mejor opción.

-Mejor váyase a no ser que usted también quiera acabar como él.

-¿Es una amenaza?

-Tómeselo como quiera... Y sino, mire lo que le ocurre a este hombre…- sacó una daga de su levita y se la clavó en el corazón.- ¿Quiere que a usted le ocurra lo mismo?- ¿quería meterme miedo? No lo iba a conseguir. Si le había matado…

-¿Quién eres?

-Eso no te importa.

-Cazador- dije con una risa al final. Éste se levantó y se me quedó mirando.

-¿Cómo…?

-Yo también lo soy.- me miró extrañado, ¿tan raro parecía?- Aquel hombre era un brujo, o alguno de sus semejantes. Merecía morir.

-Sí… ¿Quién eres?

-Katrina Volkova, un placer. ¿Tú eres…?

-Vincent Hoffman, igualmente. Es curioso, nunca me había cruzado con alguien como yo.

-No has visto mundo aún pequeño…

A partir de aquel día, aquel cazador, Vincent, y yo, hablamos de múltiples experiencias. Al parecer, aquel cazador era especializado en demonios, y sabía que aquí, en Londres, residía un grupo de ellos. Me temí lo peor. No me importaba que acabara con todos, excepto con mi pequeña. Opté por no decir nada sobre ellos… Sería lo mejor. ¿Cuántos días pasaron desde que me veía con aquel hombre a “escondidas”? Mucho tiempo… Tanto… Tres, cuatro meses… llegamos a enamorarnos, loca y perdidamente. Llegamos hasta intimar. Aquello fue una nueva experiencia, una que me encantó. ¿Cómo pude soportar hacerlo con el demonio? El amor y el cariño que entregaba Vincent era mil veces superior, hacía que cada segundo me sintiera amada… Era todo un sueño.

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Mensaje por Mefistófeles el Jue Ene 27, 2011 1:17 am

Cuatro meses haciendo el paripé. Cuatro meses que mi hija lo pasó la mar de contenta. Cuatro meses que Katrina se veía con su amado cazador ¿Pero en qué estaría pensando esta mujer? ¿Quería volver a echarlo todo a perder? Bien que se preocupaba cuando la niña se enfadaba y preguntaba histérica cuando saldría de su cuarto. Pero luego bien que ponía en peligro toda la pantomima, además de la felicidad de la pequeña. Menudo momento para enamorarse, maldita sea.
Uno de esos días en que Katrina parecía radiante por su última visita con el hombre, la cogí por banda y me la llevé al lugar más apartado de la casa. Eché una mirada para asegurarme de que no hubiera nadie.

-¿Todo bien?- dije antes de comenzar- ¿Te has vuelto loca? Maldita sea Katrina. Me importa un pelo del coño que ahora decidas zumbarte a un ser humano que te dé el cariño que te falta y todo lo demás ¿pero tienes que ser tan descuidada? Desapareces noches enteras, a veces todo un día y no vuelves hasta la hora de cenar ¿crees que nuestra hija es tonta? Hace preguntas y ya me estoy cansando de poner escusas. Creí que su felicidad era lo importante para ti… ahora me doy cuenta que puedes llegar a ser avariciosa como un demonio- si Pesephone llegaba a enterarse de nuestra actuación, puede que no volviera a salir tan campante como la última vez- Katrina, borra tus huellas y ten más cuidado. Si yo he podido darme cuenta de tu relación con ese hombre, será cuestión de tiempo que Persephone se dé cuenta y entonces…

-¡¿Qué?!- se escuchó a nuestras espaldas. Me giré levemente para mirar la cara de niña destrozada. No físicamente, sino en su interior. Miró a Katrina con odio y furia… me hizo hasta temblar- Para mí estas muerta.

-Persephone, discúlpate- tenía que guardar las apariencias- eso no se le dice a mama.

-Ella no es mi mama, como tu bien dijiste murió cuando nací. Yo jamás me parece a una mentirosa- zasca, joder con la niña. Luego se dio la vuelta y salió corriendo.
Quise darme la vuelta y burlarme un rato de Katrina, pero escuché la puerta que daba a la calle abrirse y cerrarse de golpe. Lo que iba a ser una sonrisa fanfarrona, se transformó en una de puro miedo- Mierda- fui en pos de Persephone todo lo rápido que pude.
Maldita sea, maldita sea… siempre tenía que fastidiarlo todo la maldita cazadora.

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Mensaje por Katrina Volkova el Jue Ene 27, 2011 10:55 am

Al llegar a la casa, quería ir directa a ver a mi Persephone, pero un agarre y estiramiento me alejó de mi destino. ¿Qué coño pasaba? Era Mefistófeles, otra vez. Puse cara de pesadez, siempre estaba jodiéndome la existencia.

-¿Todo bien?- ¿eing? ¿Y a este tío que le ha dado? Como si le importase- ¿Te has vuelto loca? Maldita sea Katrina. Me importa un pelo del coño que ahora decidas zumbarte a un ser humano que te dé el cariño que te falta y todo lo demás ¿pero tienes que ser tan descuidada?- ¿cómo se había dado cuenta? Tomaba toda precaución, intentaba que nadie me viese salir de casa y elegía los momentos adecuados. Ya me costaba no decirle a Vincent dónde vivía… Como para ahora Mefistófeles me haya descubierto- Desapareces noches enteras, a veces todo un día y no vuelves hasta la hora de cenar ¿crees que nuestra hija es tonta? Hace preguntas y ya me estoy cansando de poner escusas. Creí que su felicidad era lo importante para ti… ahora me doy cuenta que puedes llegar a ser avariciosa como un demonio- ¿acaso no le daba todo el amor y tiempo a Persephone? Adoraba estar con ella y estaba mucho más tiempo que con Vincent. ¿No le era suficiente? Ah… ¿celos? ¿De que sea feliz o porque otro hombre me haya tocado acaso? Buah, pobrecito, como si no tuviera suficiente con la demonio Lilith. Me crucé de brazos- Katrina, borra tus huellas y ten más cuidado. Si yo he podido darme cuenta de tu relación con ese hombre, será cuestión de tiempo que Persephone se dé cuenta y entonces…

-¡¿Qué?!- ¿qué, cómo, cuándo? ¿Desde cuándo llevaba ahí Persephone. No, maldita sea… Ella quería una familia feliz, que Mefistófeles y yo nos “quisiéramos”. Y ahora… ha descubierto el pastel. Me miró con un odio que me hizo hasta daño- Para mí estas muerta.- no pude creerme lo que acababa de oír. ¿Pero por qué? ¿No quiere que sea feliz? Sabe que con su padre no me llevaba bien… joder…

-Persephone, discúlpate, eso no se le dice a mamá.

-Ella no es mi mamá, como tu bien dijiste murió cuando nací. Yo jamás me pareceré a una mentirosa- me quedé en blanco, no podía creérmelo. Adelanté unos pasos para acercarme a ella, pero había salido corriendo.

Mefistófeles salió corriendo tras ella. Yo también debería hacerlo. Pero con el vestido me sería muy complicado. Me colé en la habitación de Mefistófeles y le “tomé prestado” algo de ropa. Una camisa, un pantalón azul marino ajustado, una chaqueta negra y unas botas. Me vestí todo lo rápido que pude y salí corriendo. Sin darme cuenta, me había introducido en una calle en el que solo paseaban almas, ¡qué coño! No había ni eso. Pero algo me hizo pararme en seco y llevarme las manos a la boca. ¡Persephone! Había un hombre con ella, y ese hombre tenía una mirada… Mefistófeles apareció, con Lilith a su lado, qué extraño… ¿Más demonios? Sí, unos cinco más que habían salido de la casa para reunirse allí. No me digas que… El hombre cogió a la niña en brazos, pasando uno de sus brazos por su cuello.

-No deis ni un paso criaturas del Infierno… se hará la voluntad de Dios- ¡un ángel! ¡No!

Salí corriendo hacia ellos pero acabé chocándome con alguien que venía hacia mi dirección. Me sujetó para que no callera del impulso, le miré. ¿Vincent?

-Katrina, ¿qué haces aquí? Bueno, da igual. Por fin tenemos la oportunidad de acabar con los demonios que transitan en Londres. Mira, aquella niña es una criatura extraña… mitad demonio mitad humana. Debe morir, su poder podría desatarse devastador.

-¡No! ¡Déjame pasar!

-¿Pero qué te pasa?- dijo sin comprender.

-¡Es mi hija! ¡Suéltame!- su cara se quedó blanca, ¿no se lo podía creer? Normal… Mentiras y más mentiras.

-Debe morir, lo sabes. Tú eres como yo y sabes qué es el mal. Esa niña es el mal reencarnado.- la niña me miraba con miedo en sus ojos, por favor, ¡que termine ya! Un golpe seco justo en el hígado, me dejó en trance, no podía ni moverme. Fue Vincent. Maldito seas Vincent… Me cogió en brazos, intenté recuperarme.- Ya sabes lo que hacer Uriel…

Y se encaminó entre las calles. ¡Joder, no! Me quedé unos minutos sin poder hacer nada, hasta que por fin pude moverme. Hice que me bajara al suelo, intenté convencerle, que era una niña muy buena, que era mi hija y no haría daño a nadie. Pero no funcionó. No me dejaba otra opción. Peleé con él. Al principio iba perdiendo por la potencia de sus golpes. Pero yo era mucho más ágil y empecé a esquivarlos… ¿Tiempo? Pasamos largos minutos peleando, ya tenía todo el cuerpo entumecido, la cara estaría llena de heridas y cardenales. Pero conseguí dejarle K.O. Salí corriendo, esperaba que Persephone estuviera bien. ¿Habrían estado hablando? Estaba claro, que si el ángel mataba a Persephone, los demonios se le echarían encima y no podría hacer nada. ¿Estaría planeando algo? Observé la escena detrás de un muro. Tenía una idea. Saqué una daga de mi chaqueta y me corté la palma de la mano. Fui a la pared de enfrente, si alguien me veía, serían los demonios y poco me importaba. Me di toda la prisa que pude. Dibujé con la sangre un símbolo que haría que desapareciera. Lo terminé.

-¡Eh tú! ¡Ángel! Suelta a mi niña ahora mismo- y puse la mano en el símbolo, haciendo que este desapareciera. Escuché un ¡no!, a lo lejos… Vincent… Se acercó a mí corriendo.

-¡Katrina! Al final te has salido con la tuya- dijo abatido- Ya no me queda nada… Tendré que buscar otra ocasión.- negué con la cabeza- Pero Katrina, esa niña es el engendro del mal, no puedes salvarla o traerás la desgracia a todos nosotros. Sabes que lo comprendes, lo sabes- sus manos se pusieron en mis hombros, intentando convencerme.

-Te quiero mucho Vincent, te amo- las lágrimas caían por mi rostro- Lo siento mucho mi amor…- Vincent no sabía a qué me refería, estaba desconcertado. Saqué una pistola de mi chaqueta y le apunté con ella en el corazón. Éste se alejó de mí unos pasos.

-¿Qué demonios estás haciendo Katrina? ¿Te has vuelto loca?

-Es mi hija… no permitiré que la destruyas… ni tú, ni un ángel… Lo siento mucho…- y disparé, la bala fue directa a su corazón.

No dejé que callera al suelo, fui en su busca y le cogí, agachándome y manteniéndole abrazado mientras estaba sentada en el suelo. No hacía más que repetir “te quiero” en voz baja, y llorar desconsoladamente. Una vez que había encontrado el amor… y lo había perdido. Pero nadie haría daño a mi niña, nadie… Me quedé ahí llorando, hasta que noté que una personita había venido hacia mí. Era Persephone. Me abrazó.

-Lo siento mucho mamá… No sabía que le quisieras tanto… Pero a mí me quieres más, me has salvado del ángel… y de él. Él nos vendió... Te quiero mucho…- dijo aún abrazada a mí, yo seguía llorando. Secó mis lágrimas con sus dedos, pero no fue suficiente, seguía llorando- Debemos irnos…- dijo cuando oyó que la policía se acercaba por el sonido del disparo. Me estiró del brazo levantándome. Vi a Vincent que estaba tirado en el suelo.

-¡No! ¡No puedo dejarle ahí!- dije llorando aún, pero la niña siguió estirándome, llevándome hasta Mefistófeles. ¿Pretendía acaso sujetarme? Por favor, no… Pero la policía llegaba y nosotros debíamos huír.

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Mensaje por Mefistófeles el Jue Ene 27, 2011 11:35 am

Lo primero que hice nada más salir a la calle fue ir en busca de Lilith. Con ella podría ser más fácil dar con la niña y hacerla entrar en razón. Era mitad demonio por lo que su instinto tendría que obedecer a la madre de los demonios.

-Problemas…- dije nada más verla.

-Lo sé, ya me preparaba para salir- como siempre, un paso por delante de mí.

Corrimos por las calles londinenses siguiendo un rastro que no nos llevaba a un final feliz. Me temí lo peor cuando sentí una descarga en el cuerpo, la corriente de una energía pura que solo podía significar una cosa: Hemos perdido
A mi hija, la tenía cogida un maldito ángel, y se atrevía a sujetarla de forma ruda y sin permiso… muerte. Lilith me cogió del brazo, sujetándome. Sin darme cuenta me había adelantado un poco.

-Controla esa humanidad- me dijo.

-Es mi hija. Incluso los demonios sienten amor por sus descendientes. No tengo la culpa que tu no sientas lo mismo para con nosotros. Somos tantos ¿verdad?- su mirada se tornó gélida. Cuando esto terminara me ganaría un buen castigo.

-No deis ni un paso criaturas del Infierno… se hará la voluntad de Dios

-Nunca

Lo que sucedió a continuación, me dejo un tanto perplejo. Por culpa del ángel, no había notado la presencia de un humano. Luego la aparición de Katrina… ambos parecían conocerse y conocernos. Esa forma de tratarse… Maldita sea Katrina, tu nos has vendido. Desde el principio supe que mantenerla fue una mala idea.
Esos dos desaparecieron en un callejón y mi odio se centró de nuevo en el ángel.

-Suéltala, pajarito. No te lo repetiremos dos veces- amenacé.

-No estás en condiciones de amenazar serpiente. Solo tengo que apretar un poco el cuello y…- no te atrevas.
Estábamos en tablas. Nosotros no podíamos avanzar y el no podía terminar… si no, todos nos abalanzaríamos contra el.- Vamos, largaros por donde habéis venido y le daremos a esta pequeña un sitio en el paraíso, olvidaremos su condición de demonio.

-¿Paraíso? ¿Tenéis de eso? Prostíbulo el Paraíso… nosotros tenemos uno a la vuelta de la esquina y me da que no es un lugar para niños.- En esas apareció de nuevo Katrina. Vi el cuchillo y la sangre manchar su mano. Comenzó a dibujar algo en la pared, un símbolo que reconocí. Tal vez no estuviera todo perdido.

-¡Eh tú! ¡Ángel! Suelta a mi niña ahora mismo- un resplandor nos cegó. Mi niña cayó al suelo y yo corrí hasta ella. La cogí en brazos y la abracé con fuerza. En ese momento, reiteraba que mi punto débil era ella… y no me gustaba ¿pero qué más daba?
Se escuchó un ensordecedor disparo, un cuerpo caer, y remordimiento bañando la atmósfera. Era Katrina quien sujetaba el revólver en la mano, y su amado el que yacía muerto.
No supe que decir, que hacer… aquello no me lo hubiera esperado… era digno de respeto y alabanza…

-Lilith… que nadie toque ya a Katrina Volkova. Dilo a los oídos que haga falta, que se entere el infierno… grítalo a los cuatro vientos. Katrina Volkova ya no es una simple cucaracha.- ella asintió conforme

-¡No! ¡No puedo dejarle ahí!- gritaba Katrina mientras Persephone no dejaba de estirarla hacia nosotros. Me sentía en deuda con la humana, una deuda que pagaría durante toda su vida. Me acerqué a la pareja, podía escucharse el silbato de la policía. Cuando pasé al lado de Katrina, que seguían acercándose al grupo de demonios, coloqué una mano sobre su hombro y continué hacia el cadáver.
Maldito cabrón… no mereces ni que te toque. Pero lo levanté, me lo colgué del hombro y seguí al grupo que ya comenzaba a alejarse corriendo.


Detrás de la mansión principal, teníamos un campo donde decidí enterrar al imbécil de Katrina. Como favor, cavé yo y cuando la tierra estuvo en su lugar, me pensé si sería correcto colocar una cruz… ¿podría ser al revés? Mejor no poner cruz y punto.
Me colgué la pala al hombro y me quedé al lado de Katrina, que miraba la tumba con los ojos hinchados por llorar.

-En momentos como este ¿se tiene que decir algo?... no soy muy hecho a los entierros… me van más las incineraciones- era una broma gratuita que no venía a cuento. Podía respetar a Katrina un poco más que antes… pero yo no podía cambiar, que se le va a hacer.- L-lo…-¿cómo era?- L-lo… ¿siento?- creo que se decían estas cosas para dar el pésame. Coloqué de nuevo la mano sobre su hombro. Tenía entendido que en momentos como este el contacto reconfortaba.

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default Re: La pequeña Persephone (parte 3)

Mensaje por Katrina Volkova el Jue Ene 27, 2011 10:43 pm

Agradecí a Mefistófeles que cogiera el cuerpo de Vincent. No podía dejarle allí, sería como si le olvidara… Yo era su asesina, y la idea no me hacía ni pizca de gracia. Le amaba y sin embargo le había quitado la vida… ¿por qué? Sí, por mi Persephone. Ella era lo más importante en mi vida, aún amase con todo mi corazón a Vincent, ella era mi mundo. No podía soportar la idea de que la arrebatasen de mis brazos. Detrás de la mansión de Mefistófeles enterramos a Vincent. Me quedé en silencio, recordando su olor, su cariño… su amor hacia mí. Y volví a estallar en lágrimas. Aquello no era justo, ¿por qué me sucedía todo lo malo a mí? ¿Qué te he hecho Dios mío, qué hice para que me tengas tanto odio y rencor? Ahora mismo no era diferente a los demonios, me consideraba una cruel asesina, me sentía sucia. Detrás de la mansión principal, teníamos un campo donde decidí enterrar al imbécil de Katrina. Mefistófeles fue quien cavó, tras terminar su enterramiento, se quedó a mi lado con la pala apoyada en el hombro.

-En momentos como este ¿se tiene que decir algo?... no soy muy hecho a los entierros… me van más las incineraciones- no comenté por aquella broma que no venía a cuento. No tenía ganas de discutir, más aún, porque me había hecho el favor de enterrar a mi amado Vincent… Se merecía todo lo mejor y la gloria eterna en el cielo, yo, sin embargo, acabaría pudriéndome en el Infierno, quién sabe si como víctima o como sádica. Ahora no quería pensar en eso.- L-lo… L-lo… ¿siento?- sonreí con cierta tristeza, al menos tenía algo de tacto. Colocó una mano sobre mi hombro, le agradecí lo que estaba haciendo por mí, estaba en un momento muy delicado, no tenía ganas de hablar, ni de sentir… quería… morir, o eso era lo que sentía que debía hacer.

Miré un tiempo más el ahora lugar de descanso de Vincent, entristecida y culpable. “Te amo y siempre te amaré” era lo único que podía pensar. Estaba segura que en el cielo me repudiaría y me odiaría, pero… ¿estaría en el cielo o era una mera leyenda de ángeles? Di unos pasos hacia detrás, no miré a Mefistófeles, la tristeza que me invadía era increíble. Me dirigí a la casa dónde vivía con Persephone, ahora mismo no se encontraba allí, ¿estaría con Lilith? Lo más seguro… no se atreverían a dejarla sola ni un momento. Yo me encerré en el baño. Me miré al espejo, estaba llena de magulladuras, heridas y sangre reseca. Estaba acostumbrada a verme así, pero no siendo los golpes de mi amado. Tragué saliva. Preparé un baño y me desvestí para meterme en el agua. Lavé todo mi cuerpo, mi cara… estaba dolorida. El agua se tiñó ligeramente carmesí. Tenía cardenales en numerosos sitios de mi cuerpo, algunos cortes de poca importancia… pero aquello solo hacía que recordara la muerte de Vincent. Salí de inmediato de la bañera y me sequé con una toalla. Al menos, ahora, me sentía limpia por fuera pues por dentro seguía sintiéndome sucia. “Ya basta” me dije. Me costaría olvidarlo todo, pero no tendría que sumirme en la miseria. Me puse la ropa de cama y me metí en mi dormitorio. Me quedé sentada en la cama. Abrieron la puerta de la habitación. Era Persephone acompañada de Mefistófeles. Desvié la mirada de nuevo hacia el colchón. Persephone se sentó frente a mí y cogió mi cara con sus dos manitas.

-Lo siento… Si no me hubiera comportado como una cría no habría sucedido todo esto, ha sido mi culpa…- negué con la cabeza, ella no se merecía aquello, fui yo quien se había ganado aquel tormento- Le querías, estabas enamorada de él… Le mataste. Pero fue para protegerme a mí y estoy muy feliz de que me hayas elegido a mí, eso confirma que me quieres y harías lo que fuera por mí…- me besó en la mejilla- Esta noche no estarás sola mamá… Yo me quedaré a dormir contigo- dijo mostrándome una tierna sonrisa.

Asentí a su petición, necesitaba estar con alguien, no sentirme sola. Nos acostamos las dos. La niña estaba abrazada a mí, acariciaba mechones de su cabello entre mis dedos. Se quedó dormida entre mis brazos. Mefistófeles se quedó ahí hasta que vio que la niña se durmió.

-Quédate, por favor- dije con algo de dificultad. Hice un hueco en la cama al lado de Persephone para que se acostara con nosotras- por favor…

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default Re: La pequeña Persephone (parte 3)

Mensaje por Mefistófeles el Vie Ene 28, 2011 12:00 am

La vi marchar hacia la casa, yo me quedé un poco más delante de la tumba.

-Debería colocarte la cruz invertida, maldito cabrón… has tenido suerte que fuera tu amada la que te quitara la vida… es un acto misericordioso comparado con lo que yo te hubiera hecho- lancé la pala contra la tierra removida y fui a darme un baño urgente.

Fue idea de la propia Persephone el dejar a Katrina sola toda la tarde. Nos limitamos a pasear por la antigua mansión y a hablar de los peligros que nos acecharían a partir de ahora.

-¿Me he portado mal papa?- me preguntó Persephone una vez salimos de la mansión para dirigirnos a la otra casa- ¿Me odiara mama? Siento que todo es culpa…

-No digas tonterías, cariño. Tu madre jamás sería capaz de odiarte… piensa que se ha deshecho de un ser querido por ti ¿crees que lo hubiera hecho si en realidad te odiara?- en cuanto a los sentimientos amorosos, me guiaba por lo que yo sentía hacia mi hija. No podía meterme demasiado en ese campo, pero me imaginaba que la muerte del cazador había supuesto un duro golpe para Katrina ¿tanto valía el amor? ¿Tanto dolía perderlo?

Abrí la puerta de casa y entramos con cuidado, mirando habitación tras habitación buscando a Katrina. La encontramos en su cuarto, mirando a la nada.

-Lo siento… Si no me hubiera comportado como una cría no habría sucedido todo esto, ha sido mi culpa…- testaruda. Hasta que no escuchara el perdón de la madre de sus propios labios- Le querías, estabas enamorada de él… Le mataste. Pero fue para protegerme a mí y estoy muy feliz de que me hayas elegido a mí, eso confirma que me quieres y harías lo que fuera por mí… Esta noche no estarás sola mamá… Yo me quedaré a dormir contigo

Las dos se acostaron y yo me quedé sentado en una silla que había en la habitación. Me quedaría hasta que la pequeña se durmiera.
Desde esa mañana, ya no veía a Katrina de la misma forma… se había ganado un respeto que no se le concede a ningún humano por su condición de cucaracha… aún así, seguía siendo humana y nada más… Que desperdicio de potencial.
La niña se durmió, yo ya no hacía nada más allí… el respeto que ahora sentía me prohibía burlarme de Katrina en su situación.

-Quédate, por favor- escuché la petición algo extrañado- por favor…- pidió de nuevo.

Me quité la chaqueta, me desabroche el cuello de la camisa y me deshice de los zapatos. Di la vuelta a la cama para colocarme en el hueco libre que quedaba a un lado de Persephone.4Pasé un brazo por su cuerpecito y cerré los ojos. Me resultaba extraño yacer junto a dos mujeres sin haber hecho antes… pero bueno, una era mi hija y la otra… la otra era… ¿qué era?... era solo Katrina.

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