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Steeler: El clérigo

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default Steeler: El clérigo

Mensaje por Steeler el Lun Mar 28, 2011 10:02 am


- Nombre: John Lockwood (Alias: Uno de ellos es Steeler)

- Edad: 999

- Especie: Vampiro

- Clase Social: Desconocida (No tiene residencia ni bienes conocidos. Se presume entre baja y media)

- Avatar (Nombre del Famoso): Christian Bale

- Lugar de Origen: Inglaterra

- Poderes: Entre sus habilidades más destacadas está el poder físico en distintas áreas, comunicación y defensa psíquica, dominios de alquimia, autocontrol biológico, restauración por sangre, entre otras derivadas de las principales y sus entrenamientos. El origen de todas ellas es el control y generación de un tipo de energía extraña que él nombró como La Esencia.

- Descripción Física: Empieza por un notable tamaño corporal superior al metro ochenta junto a una consistencia física bastante compensada sin ser extremadamente gruesa ni demasiado delgada. Su peso es superior a lo normal en alguien de su consistencia pero eso no le impide moverse libremente. El tono de su piel es claro como el de la nobleza y su cabello tiene una textura lisa y voluminosa con un tono castaño notable a cierto grado de luz. Su cabeza es de forma semi-redonda con un notable y fuerte perfil inglés combinado con ojos también castaños y algo chicos pero no por ello están desproporcionados. Sus expresiones son muy variadas donde en cada una de ellas puede dejar bastante claro lo que siente al respecto según la situación y más que con palabras puede decirlo todo con una sola mirada y un gesto adicional si es necesario. Sus atributos físicos resaltan más con el don oscuro por extrañas razones.

- Descripción Psicológica: Maestro sobrehumano. Su mente puede ser uno de los confines más peligrosos de visitar. Su conocimiento en diversas ramas es amplio y las más notables según importancia son las de supervivencia, caza, búsqueda y destrucción, duelos sociales, construcción e ingenio, autodisciplina, la filosofía del respeto, entre otras. Le definen como alguien muy centrado, con el sentido bien puesto y seguro de sí mismo haciendo difícil que un temor se infunda en él y le haga caer en pánico, lo cual supone todo un desafío para un ente sobrenatural de rama mentalista. Suele ser pacífico gracias a diversos entrenamientos orientales, pero a la vez preciso y potente si se le altera la paz. Su visión del mundo es particular y en cierto modo acepta que no volverá a su vida perdida asumiendo un nuevo papel mediante la responsabilidad que conlleva el tener esos conocimientos que trae en su cabeza. Trátale de una forma y del mismo modo él te tratará a ti.

- Orientación sexual: Hetero

- Historia:
El relato de cómo la pureza puede mancharse con una sola gota de oscuridad… y muchas verdades más. Pero sumido en esa ausencia de luz llegó al fondo y resurgió como un ser renovado. Esta es su historia.

Capítulo I: El Humilde (Año 0 al 16)
Una pequeña aldea inglesa a la frontera de Escocia fue su origen y allí desde muy joven se formó haciendo trabajo de campo y siembra junto a su familia cultivadora de diversos frutos. Pobres de nacimiento donde John fue el tercer varón y tercer hijo de una fila de seis hermanos y seis hermanas. La villa Lockwood era pequeña, pero en distintos rincones de aquella aldea tenían porciones de tierras cultivables en variadas condiciones para darle el mejor suelo a sus plantaciones diversas. No conocía lo que era un entorno urbano, pues era muy peligroso en la época feudal cuando los bárbaros escoceses azotaban las tierras. Aún campesino tuvo educación familiar para leer y escribir al igual que todos los de su generación. Las labores de fuerza y cuidado rural le dieron en su juventud a él y a sus hermanos un cuerpo apto para el esfuerzo prolongado y conocimientos para sostener su propia vida. Fue alguien feliz y conforme con la sencillez de su vida, jamás necesitó de excesos para sentir disfrute de esos momentos vivos que tuvo. Su campo era su mundo hasta que el padre de familia murió por una pulmonía incurable en esa época pasando los últimos momentos de su vida bebiendo licor. Allí fue donde un día subió una montaña en solitario y pudo ver a la distancia otros horizontes más allá de la frescura de sus tierras y decidió emprender camino hacia dicho destino. Conoció ciudades y lugares muy diferentes a su entorno, siempre bien intencionado e inocente se mostraba educado ante la gente que conocía a pesar de que algunos de los nobles le tratasen como lastre solo por su origen. Él no respondía violentamente a esos insultos solo decía algo de manera educada y se retiraba, pero a veces eran demasiado insistentes y en ocasiones le agredían entre varios hombres para quitarle sus cosas por el simple hecho de hacerle difícil la vida. Después de un no muy largo tiempo en la calle ofreciendo cargar cosas u organizar víveres tuvo una oportunidad para trabajar a salvo y para una sola persona. Eso sería el siguiente paso en su vida.

Capítulo II: El siervo leal (16 al 23)
En un momento dado de su vida adulta fue esclavizado trabajando forzosamente para una noble y orgullosamente altanera mujer atractiva que en su concepto general solo salía por las noches. John no entendía su conducta y solo se limitaba a obedecer las exigencias llevando duros castigos si cometía algún error por más humano que fuera, y aunque fuese peor tratado que en el campo él seguiría soportando solo por obtener la comida y el refugio diario. Después de unos meses haciendo los encargos de aquella mujer déspota que él conocía como Lily esta le llevó al lugar que fingía ser su habitación principal y le ordenó dormir allí a partir de ese momento. Era curioso y extraño para el plebeyo el pasar de estar bajo las escaleras a dormir en una habitación que parecía más una sala de lo grande que era. Mudó sus cosas algo sucias para allá recibiendo una reprimenda de la ama por ello teniendo que aprender costumbres y modales para quedarse en una habitación real; no por tutoría de la mujer sino por libros fríos y mudos pero con mucha información esperando ser interpretada. Algo golpeado y con la cara arañada de bofetadas aprendió en solitario de ese libro y de muchos otros que le eran arrojados violentamente. Todas aquellas escenas que ocurrían no eran por sumisión total, había algo en esa señora que le hacía no poder actuar contra ella… La fuerza tremenda que tenía en sus manos aunque no pasara por el mismo régimen de trabajo que él, parecía como si en su vida jamás hubiese levantado peso alguno. ¿Cómo era posible aquello? Aún teniendo esa duda siguió sirviendo con lealtad a ella al tener esa opción o quedarse en la calle a ser robado y maltratado por bandidos. Así como había mucho que él no sabía de ella él también guardaba sus propios embargos. Ese horizonte que había visto en la montaña parecía no ser tan deseado como lo había imaginado, quizás fue un error el haberse ido a conocer el mundo, pero ya no había vuelta atrás. Fue entonces que en una de esas noches su cuerpo durmió más de la cuenta pero él jamás supo que estuvo durmiendo por casi dos días enteros y al despertar dos marcas estaban puestas en un costado de su cuello. Sin saber el tiempo que durmió siguió con su vida y con la extraña cortesía de Lily que le empezó a alimentar con mejor calidad y cantidad aumentando los trabajos duros pero siempre, siempre dando el merecido descanso inconsciente a su servidor. Pasando tres años de esa manera se sintió cómodo al ser cada vez menos golpeado ni reprendido… había tomado por fin el ritmo de exigencias de la mujer, pero surgiría una nueva perspectiva. La ama y señora había rejuvenecido muy notablemente en esos años, se le veía más viva y ella se aprovechó de esa cualidad para filtrarse en esa habitación principal que nunca habitó y entre dudas e intenciones ocultas dejó muy claro su capricho al hacerse con su cuerpo y su ser por esa noche. Al llegar el sol John se despertó solo con el sol dándole en la cara, simbolizando la claridad de lo que había sentido más allá de la carne, no era alguien normal a quien servía.

Capítulo III: La Revelación (23 al 29)
Después de ese día nada le pareció igual a John, y tampoco fue igual realmente. Tras los regaños de la ama se veía el afecto y las ganas de compensar de alguna manera a su seguidor más leal, el que menos quejas tenía. Era raro encontrar a alguien con las cualidades físicas y con tanta pureza y buenas intenciones como las tenía el campesino joven. Las noches intensas entre ambos se empezaron a hacer más recurrentes pero aunque pareciera satisfecho él no encontraba cabida en la manera en que se manifestaba… Aunque por su mente no pasara que ella solo le usaba como su cultivo viviente de sangre dulce y que aquellos encuentros no eran más que la única forma de complacencia que Lily conocía para los hombres ignorando que su plebeyo podría ser distinto en ello. Llegó el día en que otra verdad se reveló, Mientras estaban juntos ella no pudo controlar el instinto que guardaba y llegó al punto de morder fieramente el cuello de su compañero sin esperar a que durmiera… Nunca había sido tan doloroso para John no solo por su vida sustraída en cada gota de sangre sino en confirmar muchas de sus dudas tal como ser el siervo de un monstruo con forma de mujer. Con aquella verdad expuesta no le quedó de otra que decirle la verdad a su plebeyo, mediante la persuasión le comentó sobre su maldición y el por qué no podía ver el día y por eso necesitaba su ayuda. El saber aquello no le detuvo de seguir trabajando y recibiendo sus beneficios de refugio y comida, y por supuesto el devolver el favor alimentándola a ella de manera abierta. La gran casa pasó a estar más abierta para que él la transitara libremente más nunca se sintió dueño de la misma aún siendo el favorito y el único para su ama. Una noche de tantas fue que no resistió de nuevo ella en tomar el esbelto cuerpo de su ganado dentro de la biblioteca subterránea… Pasaron no muchos minutos cuando todas las llamas misteriosamente se apagaron. Él no podía ver nada pero Lily si, y sabía que no era nada bueno. John solo podía sentir el cuerpo abrazado de su ama que luego le fue arrebatado quedando aturdido por el grito gutural y aterrador que soltó tras ser separados. A ciegas buscó andar de un lado para otro pero realmente caminaba en círculos al no tener orientación alguna siendo atrapado y desangrado con facilidad… Ni el susurro del viento llegó a aquel piso subterráneo a acariciar los cuerpos, o en realidad el único cuerpo que quedó tendido y frío.

Capítulo IV: El despertar oscuro (29 al 40)
Había visto muchas cosas, estaba de nuevo en el campo junto a su familia extrañada y aunque estuviese cerca de ellos sus familiares ya no le veían, era un fantasma en aquella escena. Todos estaban tristes y reunidos mirando un monumento tendido horizontalmente. Una caja de madera de pino con acabado rústico dado por manos humildes la cual… Contenía en su interior el cuerpo adulto del tercer varón de la familia Lockwood. En el sueño era el fantasma sobre su cadáver e intentó despertar con exalto y miedo. Lo logró y volvió a la realidad observando a su alrededor apenas iluminado por la luz entrante de la puerta abierta, el reflejo de un radiante día. Aquella luz le era muy brillante y perturbaba su visión prefiriendo observar la oscuridad restante de la biblioteca sin encontrar rastros de su ama. No salió en horas hasta que el sol se escondió a descansar pudiendo allí buscar en el resto de la casa y en sus alrededores, pero no hallaba esa voz alterada que en un principio le gritaba enérgicamente y luego le gritaba, pero de pura complacencia. En esa búsqueda descubrió lo que se sentía tener una fuerza sobrehumana aunque su cuerpo estuviese muerto su existencia era mucho más intensa. Con la noticia dada y el resto de las servidoras desaparecidas él era el único relativo a su ama fallecida y le quedó todo aquel dominio para sí mismo. Recordó el consejo materno de la lectura y a su mente vino la amplia biblioteca donde despertó. Revisó minuciosamente cada libro, cada lectura la asimiló y aprendió todo lo posible de cada una de ellas, unas más interesantes que otras. Sin embargo de todas tomó lo que mejor le parecía. La menor preocupación era la de adaptarse a su nueva forma pero parte de eso era la fuente de alimento. Desde allí ahora él ocupaba el lugar de su ama y debía pensar en algo, y así fue. Convirtió entonces la casa grande en un refugio humilde donde los trabajadores sin hogar podían pasar la noche a cambio de trabajar para él. No aplicó la misma crueldad que la mujer puso en él al inicio, fue más permisivo pero no por ello menos firme. En su posición hacía falta ser fuerte para poner orden con las personas desesperadas o muy agresivas por costumbre; y menos mal que había leído algo sobre liderazgo de caballeros. Era extraño encontrar libros en esa época de bárbaros y señores feudales que imponían su ley a hierro limpio. La rutina era alimentarse de la víctima en un cuarto especial mientras dormía, y cada día rotaba de huésped para no agotar demasiado a uno… Las lágrimas eran evidentes al alimentarse porque él sabía lo que se sentía estar en la cama sin saber que se le consumía la vida inconscientemente. Era muy metódico en ello y trataba de no ser descubierto mientras seguía aprendiendo de esos libros ocultos bajo tierra, le servirían en el futuro como no tenía idea.

Capitulo V: Vanidad contra Caridad (40 al 123)
Esa vida la llevó como un lastre por varias generaciones. Al principio era un simple refugio para desamparados locales pero con los ataques de los bárbaros de distintas fronteras dirigiéndose violentamente hacia la capital inglesa se convirtió en uno de los principales refugios incluso para los familiares de militares y nobles. Con aquella necesidad el reinado inglés decidió financiar la ampliación y refuerzo del refugio para albergar a más gente. Sin embargo John decidió desistir de cuidar él mismo a la gente y se refugió más en el sótano oculto de la casa a estudiar aquella enorme biblioteca subterránea teniendo que gastar muchos años de su vida inmortal para terminar de leerlos todos e irse… La gente no podía ver que él no envejecía y así se marchó dejando la propiedad a los nobles y que hicieran lo que desearan con el lugar. No había sentimiento al cual apegarse después de haber escuchado desde su encierro como aquellos maltrataron y expulsaron a los pobres de la fortaleza para dar comodidad a los familiares de la nobleza. Solo y sin rumbo empezó a vagar por Europa explorando distintos confines y encontrando su antiguo hogar… En ruinas. Aquello terminó por borrar lo poco de humanidad que le quedaba convirtiéndole entonces en un alma que vaga sin deseo alguno. El bondadoso e inocente campesino se había convertido en un alma oscura que hacía lo posible por sobrevivir y encontrar sentido a su prolongada existencia y vencer a esa voz que le susurraba matar para alimentarse. Desde ese momento tuvo que convertirse en un cazador de los bosques escoceses utilizando el conocimiento de aquellas letras para no herir de nuevo al inocente sino a los que osaban llamar poder a la influencia sobre mentes de voluntad debilitada. Su forma de bondad había cambiado de pureza e inocencia a justicia y ejecución a criterio propio, sellando vidas y salvando otras a medida que sus botas marcaban el camino de sus incansables pies y, escondiendo su existencia bajo tierra cuando el sol se asomaba...

Capítulo VI: El traidor familiar (123 al 468)
En su camino la misión de hacer justicia era fácil blandiendo a los impuros bárbaros y a los impuros de la nobleza también. Así como sabía que entre los humanos había seres malignos sabía que entre los de su clase podría haber otros como él que hayan usado su nuevo don a favor de los humanos que ni sabían el peligro que corrían. Andando aún por las adyacencias del territorio inglés vio a una mujer de aspecto salvaje, cubierta de tierra por la rutina de enterrarse para esconderse del sol en medio bosque, pero en sus ojos se veía la sed y las ganas de atacar a un viajero joven que llevaba provisiones. La misteriosa vampiresa se decidió a atacar con una estrategia usual y John intervino tratando de retenerla contra su cuerpo pero ella de algún modo vulneró su mente para confundirle y le hizo virar demasiado en su fuerza para derribarlo y llevarse consigo a la presa indefensa; un fracaso para el vampiro. Cruzó innumerables fronteras en meses y años enteros y en algunos lugares pasaba décadas como un fantasma temporal. Aprendió distintas culturas pero en una de esas noches se encontró con un grupo de vampiros que decidieron atacarle. Fue la pelea más abrupta hasta el momento que tuvo a pesar de que los enfrentó uno a uno. Al vencer a uno los demás se abalanzaron contra él para terminarlo de manera cobarde y ejecutarle como un traidor a su raza y, en ello llega otro hombre con sombrero usando un arma extraña con proyectiles llameantes acertándolos e incinerando a los atacantes de manera peligrosa. El hombre de edad madura tenía calor y vida en su interior; era un humano armado de valor para enfrentar lo sobrenatural y al ver al atacado pensó que por una razón lo iban a destruir y decidió entonces ayudarle. De allí John conoció mejor a este hombre que se hacía llamar Wolfenstein usando Wolf como diminutivo. Wolf le mostró en palabras muchos de los secretos que el vampiro había visto en letras y duramente hizo que los pusiera en práctica. Aunque John fuese mucho mayor en edad que su tutor el viejo Wolf le llevaba por delante muchísima experiencia de caza y supervivencia. Sabía el anciano que no tendría mucho más tiempo de vida y le habló de si mismo…

Capítulo VII: El Clérigo (468 al 489)
Fue un hombre sabio que sirvió fielmente al clero alemán durante su juventud, pero su curiosidad e interés por aprender le llevó más allá de lo que sus maestros obispos querían dejarle conocer. Al ver mentiras, barbaridades y plagios por parte de los eclesiásticos mantuvo silencio por largos años, pero lo que le hizo gritar fue el hallar pruebas vivientes de que uno de ellos tenía pactos con vampiros llevándoles niños inocentes para alimentar su sed implacable. Usó conocimiento de lo que había encontrado para sobrevivir en el día y escapar antes de la noche donde los vampiros pudieran encontrarle. Estuvo clandestino y cautivo por otros años más para diseñar formas alternas de combatir contra vampiros e incluso lo hizo solo con algunos neófitos del bosque para empezar. Tiempo más tarde los estudió, experimentó con ellos y aprendió de ellos sin subestimarlos; una gran ventaja que los vampiros orgullosos no tenían al no querer aprender de un mal llamado patético humano. Siempre fue cuidadoso y al final decidió mantenerse al margen para no hacerse famoso entre los grandes sabiendo que si le perseguían los más antiguos no tendría oportunidad contra ellos… Necesitaba de un agente que fuese como ellos o mucho mejor. Y en el entusiasta John el viejo cazador vio esa oportunidad llamándole. Ya con 50 y tantos años encima Wolf entrenó a John en todos los secretos de su forma de combate conocida como la clerecía, tomándole una década más darle lo necesario para que él mismo se defendiese de manera menos agotadora que combatir sin ninguna disciplina. John aprendió más a reconocer mejor los incidentes y a controlarse a sí mismo alimentándose no solo de sangre criminal sino que, su maestro le puso en una dieta difícil para enseñarle a extraer la esencia vital de otros medios, donde uno de ellos era la salvia de las plantas que a su manera también era la sangre vital de estas… Menos apetitosa y simbólicamente menos eficaz pero era alimento al fin. Wolf cayó en una enfermedad grave y en ello le dijo a su aprendiz fiel que ya estaba listo y que no podía darle nada más. También le dijo que no le diera la inmortalidad ya que él había vivido suficiente para irse en paz… Y así sucedió dejando al nuevo clérigo andar otra vez por el mundo y sus propios pies.

Capítulo VIII: El monje y el forjador (489 al 710)
Siguió su camino hasta los lejanos confines asiáticos donde para su sorpresa también habían moradores de la noche teniendo que combatirlos en algunas ocasiones. No tendría un rumbo fijo pero pudo reconocer que allí había humanos extraordinarios después de la gran muralla. Afortunado y bien intencionado emprendió sus pasos hacia una aldea pequeña donde destacaban las túnicas naranja de diseño curioso y extrañas costumbres. El más sabio de aquellos monjes budistas vio energía negativa en él pero aún así lo sometió a pruebas para demostrar su espíritu y hacer que se ganara el derecho a aprender. Así lo hizo el iniciado clérigo y pasó varias décadas entrenando aquel arte pacífica pero muy exigente en el sentido de la autodisciplina y el equilibrio mental y espiritual. Aprendió más sobre los elementos, la forja, construcción e ingenio asiático que no había visto en los libros de la biblioteca subterránea. Aquella temporada le hizo muy apto a controlar la energía que tenía en su interior y a reforzar los reflejos y la precisión que en la fase de clérigo había adquirido. Por varias generaciones fue el guerrero eterno para aquel templo budista que en secreto le respetaba sin revelar su condición ni su procedencia, era para los practicantes la materialización de algún ente superior que por razones de karma y destino les apoyaba. Duró con ellos todo lo que le fue posible dejando la responsabilidad y la tradición de la clerecía al más apto para que lo adaptara y enseñara a los demás. John partió de esas tierras lejanas bajando más hacia la costa para encontrar una cultura diferente. Se halló entonces con la cultura Samurai vistiendo ropaje budista de color naranja ganando el favor de uno de los clanes con menos esfuerzo que antes. Aquello no quería decir que fuese fácil superar las pruebas de estos guerreros de honor y justicia, la katana era un arma algo extraña y muy diferente a las shinai curvas de los budistas en el modo Wu-shu. Aprendió desde su construcción hasta su manejo como arma formidable en el campo de batalla por ser muy resistente y a la vez muy afilada y veloz. También aprendió sobre la elaboración de los arcos, armaduras, caza, cultivos y más combate. Los samurái eran escépticos en su arte y despreciaban a los sigilosos ninjas porque no combatían de manera directa sino con trampas y trucos. Con los Samurai no se quedó mucho tiempo, fue hacia la aldea prohibida y oculta de la que tanto hablaban ellos, y entre ataques misteriosos y muy rápidos pudo sobrevivir y casi por accidente encontrar donde se ocultaban los muy mencionados Ninjas. Formando otra fase de su historia.

Capítulo IX: Sombra Asesina (710 al 825)
Una vez llegando a la aldea de los ninjas siguió repeliendo ataques de distintos modos, iban desde cortes de pasada muy veloces, lanzamientos de cuchillas afiladas con forma de disco o puñales aerodinámicos, explosivos de ruido y de humo, flechas y el peor enemigo para cualquier extranjero que es el misterio. Aplicando sus aprendizajes anteriores pudo sobrevivir a duras penas de aquella masacre múltiple y uno de los Shinobi mayores vio potencial en él y tras la prueba de iniciación y de lealtad le empezó a enseñar el ninjutsu antiguo. El camino del uso del sigilo como arma y de la eficacia del silencio como factor de un guerrero élite en cualquier combate de hordas fueron cosas ampliamente interesantes y el longevo John con varios títulos ya ganados estaba por obtener otro aprendiendo aquellas artes milenarias. El uso de la katana allí era muy diferente al de los samurái pero a la vez idéntico buscando cortes en áreas vulnerables e importantes para la vida y el movimiento del oponente aún cuando está acorazado. También amplió su horizonte en el uso de rituales y conjuros aprendiendo a imprimir el kanji como base para el favor de distintos elementos a una causa o, la canalización de chi y la meditación sobrehumana... Egresó del castillo escondido entre rocas y niebla siendo honrado y destinado a guardar el secreto y protegerlo y, además de ello acudir al llamado del clan en caso de que necesiten su favor. Salió de las costas para ir más al sur encontrando varios destinos, pero habría uno especial que le marcaría nuevamente encontrándose aquel interés en la antigua Tailandia. Como era de costumbre en John iba por las aldeas más pequeñas que resaltaran en espiritualidad y favoreciéndose podía aprender de sus maestros, y así también lo hizo en una aldea donde se les rendía culto a los elefantes y estos eran tratados como familiares. Lo que resaltaba más que la espiritualidad era la fuerza corporal que tenían aquellos aldeanos sin utilizar armas avanzadas nada más que sus puños y empeines envueltos en lianas fuertes. No le fue problemático aprender rápido la rutina y al tener un cuerpo que en vida fue sano y fuerte y después de su vida lo entrenó más aunque estuviese técnicamente muerto. En resumen su cuerpo era apto para el esfuerzo al que fue sometido, lo complicado era adaptarse a la rutina salvaje y violenta de solo usar el cuerpo para combatir y de controlar su fuerza sobrehumana para no ser advertido. No pudo estar mucho tiempo al solo salir en días de altas nubes como en la temporada de invierno que era donde podía entrenar en paz sin temer ser calcinado por el sol. Aquella fue su última estadía larga en asia y tiempo después comenzó a regresar nuevamente al núcleo de la oscuridad que estaba situado en Europa.

Capítulo X: El creativo y el presente (825-999)
Viajando por el sur descansó en Italia renacentista donde se encontró con mucho del renovado clero que nombró el viejo Wolf. Pero el interés de John en esta área se despertó cuando vio ingeniosas creaciones y osados planes imposibles que muchos catalogaban de locuras pero él los miró cuanto pudo antes de ser descubierto por una casta de vampiros relativos a uno de los inmortales de mayor tiempo. John podría haberlos destruido pero prefirió usar su conocimiento para perderles el rastro y subir más al norte. Casi un siglo después volvió a Inglaterra que se encontraba muy cambiada con la era del renacimiento de las artes y la ciencia tras la desaparición de los señores feudales. La realeza más poderosa que nunca y muy altanera a diferencia del honor y el respeto que aprendió en las aldeas asiáticas con las costumbres de estos. La amenaza de los oscuros sigue latente y la humanidad ni enterada está de ello. El clérigo se prepara para ejercer su ideal no como político sino como ejemplo de honor y de respeto para que otros hombres con ideas altas que no aplasten a los demás puedan dirigir la nación a un mejor horizonte que la violencia. Siempre siguiendo el consejo de no llamar la atención y mantenerse al margen como el antiguo clérigo ¿Pero hasta cuándo habrá de esconderse y soportar el ataque de enemigos silenciosos? Va siendo hora de que el ser humano deje de pelear contra su propia raza y se empiece a defender de otras que le acechan sin que lo sepa. Los que han sobrevivido a sus encuentros; entre ellos vampiros, licanos, cazadores y otros le conocen como el forjador del acero y ese rumor empieza a correr silenciosamente.

- Temores:
-Al perderle el temor a la muerte no hay ninguna otra emoción de pánico que le lleve a escalofríos. Los recuerdos del pasado le confunden mínimamente al haberlos superado… O eso parece.

- Casa: Ninguna; No suele pasar más de dos letargos en un mismo lugar.

-Imágenes extra:
Spoiler:


Steeler

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