Menú






Compañeros
Crear foro









Click: Afiliados Vip-Élite


Hogwarts
You Know You Love Me Rol




Bvlgaria
Théâtre des VampirestokyoBlood And SinPhotobucketCabaretHogwarts: Marauder TimeSpecialis RevelioVolterra Night Image and video hosting by TinyPic Image and video hosting by TinyPicLa obscuridad eternaA bizarre love story     Klinzmann Mental HospitalNomen Sapientiaehttp://secretname.forosactivos.net/forum.htm Academia St. Hathaway






Últimos temas
» Casting para Claudia
Jue Ene 29, 2015 12:29 am por Lirio azul

» Casting para Claudia
Jue Ene 29, 2015 12:29 am por Lirio azul

» Théâtre des Vampires
Miér Ago 27, 2014 6:07 pm por Tristán Evans

» Luccia Venturi
Miér Jul 30, 2014 6:29 pm por Tristán Evans

» Buenas tardes
Miér Nov 27, 2013 1:51 am por Luccia Venturi

» Los antiguos
Miér Jun 12, 2013 11:54 pm por erick roal

» Dudas
Vie Mayo 31, 2013 10:13 am por Armand

» Lydia Deetz
Mar Mayo 28, 2013 1:48 am por Capt. leon

» Juego de la Verdad.
Jue Abr 11, 2013 5:37 pm por Sayra Luk Richter


A la sombra de Atenas [Libre]

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

default A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Miér Oct 20, 2010 11:02 pm

Bajamos del navío que nos dejaba en tierra ¡por fin! ¡Qué viaje más largo!, había logrado convencer a Roger para que me acompañase en uno de mis viajes, por lo que estaba ¿contenta? Sí.
-Mi señora ya no estoy para estos viajes.- Protestó mi querido mayordomo a mi espalda.
-No te va a defraudar, verás que no.- musité con una sonrisa mientras indicaba a los pescadores que había por allí que dejaran mi equipaje en el carruaje. Me acomodé un momento el vestido de tonos terrosos.
– Lancaster está seguro, créeme.- murmuré dándome la vuelta para ver el rostro del anciano que estaba intranquilo, no solía salir de Inglaterra, y en cierta forma era mi culpa, pero yo necesitaba movimiento para despejarme, y además quería ampliar mi colección de estatuaría ateniense, y sabía que aquí estaban las mejores escuelas.
-¡¿Y los gatos?!- exclamó Roger llevándose las manos a la cabeza, yo me eché a reír.
–No te preocupes más. Son criaturas que saben cuidarse por ellos mismos… ¡Vamos! Tenemos toda la noche por delante, y no dejaré que me la chafes.-
Me así a su brazo y bajamos la cuesta que nos llevaba al carruaje.

Salimos de allí, y pasamos por el hotel, Roger en el último momento decidió pasar el resto de la noche allí descansado del viaje y del mareo, “pobre…” lo comprendí, recordaba cómo era esa sensación. Así que me fui yo misma a revisitar la ciudad.
Quería detenerme un rato en la Acrópolis, aunque muchos de los restos estuviesen en el Museo Británico. Siempre era entretenido rodearse de otras culturas, y yo de esta había leído mucho, artísticamente es el germen.

Caminé con calma por las calles, intentando retrotraerme en el tiempo, la historia de Atenas era realmente apasionante, esperé que jamás se perdiera en el tiempo. Pensaba en esto mientras subía la larga escalinata que daba acceso a los Propileos, eran apenas restos de lo que en su día fue, pero yo tenía en mente los grabados que había visto en diversas Bibliotecas.
Al llegar arriba me quedé parada observando el Partenón me llevé la mano a los labios emocionanda, “sencillamente impresionante.”
Pensé ignorando a la gente que había a mi alrededor, que al igual que yo visitaba aquel tesoro de piedra.

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Jue Oct 21, 2010 3:02 am


Tras unas horas de viaje, por fin llegué a mi destino.La célebre Atenas. Visitaba por vez primera aquella ciudad. No sabía a donde ir ni que hacer. Así que, consulté un pequeño mapa que parecía estar escrito del revés. O baca abajo. No podría especificar la letra de forma clara. No entendía nada. Un caballero me lo ofreció con mucha amabilidad, nada más embarcar. El caso es que, el hombre era Alemán y aquella letra no era ni alemana ni griega. Lo tiré al suelo al parecerme inservible y decidí embarcarme de lleno a la aventura, a lo desconocido. Sólo llevaba una pequeña bolsa conmigo. Mis pertenencias más preciadas. Las pocas que tenía. Y aún así, me sobraba bolsa.

No se cuanto tiempo caminé hasta dar con el Partenón. Contemple un grupo de pintores justo al lado, que dibujaban con esmero cada línea de aquel edificio. Así fue como lo encontré. Fijándome en aquellos trazos sobre el papel. Alcé la vista. Un poco más y me doy de bruces con él. El paseo había valido la pena. Por fin lo tenía delante de mis ojos. Lo primero que hice, fue contar todas las columnas. Creí oír que estaba regido por una fórmula matemática, que hacía que las columnas de los laterales fuesen igual al número de las columnas del frente por dos y más uno. Un embrollo. Pero yo las conté. Al minuto me di cuenta de lo ridículo que parecía, contar cada columna, señalándolas con el dedo. Sonreí para mí mismo y giré la cabeza en forma de negación.

Observé a mi alrededor. Todos tenían la misma cara. Cómo si hubiesen visto aquellas piedras cientos de veces. A excepción de una mujer. La dama había tapado su boca a causa de la impresión.

Toqué el mármol, frío como un témpano de hielo y casi me dí la vuelta, al mirar hacía arriba y contemplar el techo. Era una maravilla y yo estaba en ella.

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Jue Oct 21, 2010 12:49 pm

No me pude imaginar cómo sería ver aquello con luz natural, pero me contenté con verlo con las pequeñas antorchas que sostenían algunos presentes. Seguí observando su monumental estructura, las firmes columnas dóricas se arrancaban desde el estilóbato, arquitectónicamente hablando estaba perfectamente estudiado, dejando ver el pensamiento de los antiguos atenienses, todo seguido por una sucesión de normas establecidas, los romanos siglos después recuperaran estas formulas. ¡Grandioso el Partenón! Todo él, es síntoma del esplendor de Pericles.
Yo estaba inmutable donde en su día estuvo la Atenea Promacos, otra de las estatuas de bronce realizadas por el célebre Fidias, hoy no se conserva (porque en 1203 fue destruida), pero si la base donde se encontraba, se piensa que medía 15 metros de altura.

-Se dice que ella era lo primero que veían los viajeros cuando se entraba en la ciudad.- exclamó unos de los guías, así ella protegía a su ciudad, su nombre deriva de la diosa. Debía ser sobrecogedora, un reflejo de lo que sería tener un dios en la tierra.
Me adelanté un poco para internarme en el Partenón propiamente dicho, vi los pocos frisos que quedaban, y para mi disgusto el tejado a dos aguas que debía cobijar el templo simplemente no estaba.

-En 1687 sufrió un ataque veneciano que hizo explotar el Partenón que en ese momento era una mezquita que con motivo de la guerra se usaba como polvorín.- Hasta ese año el Partenón se había conservado intacto, es detestable como las guerras alteran irremediablemente la memoria de un pasado de Luz. “¿Por qué no se matan entre ellos y dejan esto al margen?” pensé furiosa. Volví la vista hasta el extremo del naos, allí rodeada por un peristilo de columnas dóricas se erigía la escultura crisoelefantina (de oro y marfil) de Atenea Parthenos.

-Fidias fue acusado porque sus contemporáneos se pensaron que se había quedado con parte del oro invertido en su creación, pero no fue así.- La envidia era y es muy mala. La escultura por supuesto no estaba allí, pero en los paneles que allí había se podían ver pequeños dibujos de cómo sería. Levanté un poco la cabeza y por primera vez me fije en los visitantes todos tan subyugados como yo. Aquello era el mismo Olimpo que osábamos a pisar.
Me quedé mirando a un joven que dibujaba con esfuerzo lo poco que quedaba de la gigantomaquia, asentí con la cabeza, yo sabía que lo podría hacer mil veces mejor pero no dejaba de ser curioso. Sentí algo familiar a mí alrededor que al inclinar la cabeza supe que provenía de un hombre moreno, no sabría expresar a qué me recordaba y aún así me quede observándolo con cierta reticencia.



Atenea Promacos (15 m) :
Atenea Parthenos, con el buho y el escudo (12m):

[Off: Menuda clase particular de arte griego que te he dado xDD]

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Jue Oct 21, 2010 5:43 pm

Escuché muy atento a un guía turístico, que adornaba cada frase con ayuda de sus manos, en un gesto de grandiosidad y deleite. Conocía la historia griega. Los humanos rendían culto a infinidad de dioses. Llevaban ofrendas a sus templos, pronunciaban sus nombres en los momentos más críticos, intentando obtener ayuda, reconfortándose con la idea de que, arriba, había alguien que velaba por ellos. Sus nombres seguían conservándose con el paso de los años. Sus figuras, imperecederas, inquebrantables.

¿Cómo construir algo semejante? años de esfuerzo sin descanso. Admiraba a los emprendedores, incapaces de rendirse, luchando contra el tiempo y perviviendo eternamente.
El guía, hablaba de la estatua de Fidias, que ya no estaba. Aún así parecía estar allí, invisible, contando la verdad de la vida, tras el combate en primera línea de batalla. Sonreí melancólico, con las manos metidas en los bolsillos. La vida de los hombres, marcada siempre por alguna guerra. Nunca entendí la frialdad y el poco esfuerzo que les supone a las personas hacerse daño. Yo era un hombre pacífico, a pesar de no ser un hombre con exactitud y un animal precisamente manso. Y no entendía el mundo.

Dejé de oír el eterno discurrir del guía turístico, cuando, la mujer que escasos minutos había llamado mi atención al ser la única sorprendida y maravillada allí, se me quedó mirando fijamente con cierto recelo. Llegué a pensar que nos conocíamos, pero no la había visto en mi vida. Era una persona nueva para mí y sospeché que no se movía por los mismos ambientes que yo. Intenté reconocer de forma disimulada su olor, pero era imposible con tanta gente al rededor. Todo se mezclaba en mi nariz y me veía incapaz de separar los olores.

Me desligué del grupo y caminé hacia el lado sur del Partenón. Observé la centauromaquia, esculpida en uno de los frisos. Las esculturas perfectamente talladas que permitían dar rienda suelta a la imaginación, introduciéndote en todo un mundo de fantasía, monstruos y honor. Quirón, el gran centauro. La bestia luchando contra un villano. Siempre me gustó esa imagen. En cierta manera, elevaba mis esperanzas, creyendo que, un licántropo, no tenía por qué ser una bestia sacada del mismísimo infierno.


Spoiler:

[off: Me has dejado loco, Kory... XDD]

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Vie Oct 22, 2010 12:28 am

[Off: Verás , que ¡cuando me motivo! xD Na, es que en esa asignatura saqué sobresaliente, intentaré no ponerme pedante con ello jajajajaja, ni que me fueran a evaluar]

Parecía que ese hombre había reparado en mi indiscreta y curiosa mirada, la gente pasaba entre nosotros, pero eso no hizo que desviase aquel repaso visual que le estaba haciendo. No le conocía, esa era la verdad, pero sentí lo mismo que en otras ocasiones con ciertas personas del pasado, aún así no me alarmé, no sé, simplemente me resultó paradójico. Reparé en cómo se iba separando del grupo, le seguí con los ojos procurando ser prudente. No lo pasé por alto ni mucho menos.

El guía continuó informando sobre todo lo que yo modestamente ya sabía, contó algún que otro mito, por ejemplo uno de Orestes (hijo de Agamenón). Un poco sobre las guerras de los atenienses, espartanos y persas, interminables para mí, todo por la superioridad y la Gloria. La ciudad de Atenas en varias ocasiones fue sitiada, suerte que tenían puerto, sino habrían muerto de hambre, creo recordar que en una ocasión por culpa de la ‘epidemia’ que anegó Atenas ¡hasta Pericles sucumbió! No fueron años buenos los venideros, no. Toda Grecia incluyendo el Peloponeso estaba agonizando, las continuas guerras agravaban la situación notablemente, sería en tiempos de Alejandro Magno, el macedonio, cuando Grecia volvería a deslumbrar uniéndose toda ella.

Caminé lentamente por el recinto observando el entablamento, me asomé un poco deslizándome por una de las columnas de increíble diámetro, y allí estaba el hombre mirando las pocas metopas que quedaban, ¿qué pensaría? Bajé los escalones despacio sin hacer ruido, metí las manos en los bolsillos del abrigo para después alzar la cabeza y ver lo que estaba viendo. “La centauromaquia…” algunas esculpidas con reticencias arcaicas y otras de la escuela de Fidias (más perfeccionadas y clásicas)

-Aquí tenemos el enfrentamiento entre los lapitas y los centauros, fue la metáfora perfecta para los griegos a la hora de representar el triunfo de la civilización sobre la barbarie.- Escuché decir al guía que se había puesto a nuestra espalda con el grupo detrás de él. En algunas representaciones se apreciaba a Teseo, héroe ateniense, combatiendo contra los centauros desbocados. –Se piensa que aquel de allí es Quirón.- Uno de los pocos centauros inteligentes, el único que merecía mi respeto. Aunque realmente no sabía por qué estuvo presente en aquella sangrienta batalla, tras la boda. –Ahora pasemos a ver los frontones…que tienen su historia…- escuché decir al guía que iba alejandose.

-Es una pena que no esté todo en su sitio como antiguamente.- murmuré distraída, sin pensar en que nadie me fuese a oír. “Estos ingleses…”, pensé para mí.

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Vie Oct 22, 2010 1:53 am

[off: menos mal que se te daba bien esta asignatura y no física cuántica XDD bueno... no te doy ideas XD me gusta que los roles tengan historia y chicha XD]


La mayoría de los griegos, pensaban que los centauros eran poco civilizados con una única misión en la vida. Pelear. Todo por culpa de una lejana historia en la que, gran parte de los centauros habían perdido la vida al intentar secuestrar a la novia de Pirito, rey de los lapitas, y al resto de damas invitadas a la boda de Pirito. Pero Quirón era el centauro que marcaba la diferencia. Mientras un millar de griegos elevaban el nombre de Aquiles, Quirón le había enseñado todo lo que necesitaba saber de la vida. Siempre quise ser como él. Mi alter ego. Mi esperanza. Quirón el grande, en lugar de Alejandro.

Volví a oír la voz del guía turístico, pegada a mi oreja. Me aparté un poco, disculpándome, para que los allegados pudiesen ver bien el friso. Volví la vista atrás, sin ver a la mujer morena. Quizás se había ido ya. Esperé a que el grupo se marchara, pues no sabía hasta que punto me podía permitir la licencia de tocar la piedra. Yo diría que ninguna. No quería que me viesen.

–Ahora pasemos a ver los frontones…que tienen su historia…-Esperé a que todo el mundo pasase de largo, hasta que por fin, el camino estuvo libre. Me acerqué de nuevo al gran Quirón y volví a echar una mirada, asegurándome de que nadie podía verme. Una sonrisa traviesa se dibujó en mi rostro. Igual que un niño al que prohíben tocar un objeto y empieza a notar la adrenalina correr por todo su cuerpo, al infringir la normal. Torcí el gesto al darme cuenta lo fácil que era complacerme y la ridícula idea que se había forjado en mi cabeza, de lo que era una emoción fuerte. Aún así estiré el brazo, alargué los dedos y, antes de llegar a la piedra, una voz me sobresaltó, impidiéndome llegar a mi destino.

-Es una pena que no esté todo en su sitio como antiguamente.- Me di la vuelta de forma lenta. Cual fue mi sorpresa al contemplar de nuevo a la mujer. Me quedé petrificado, por su presencia. Era toda una dama. De eso no había duda. La sonreí tímidamente, dibujando media sonrisa, con las manos metidas en los bolsillos, en respuesta a sus palabras que, ni por asomo, me comentaba a mí. No soy un gran conversador y la dama me intimidaba en grado sumo. Tenía algo extraño en la mirada, que me producía intriga y, al mismo tiempo, temor. De todas formas, soy un verdadero desastre en temas de gran conversación y no quería decir ninguna estupidez, que tirara por tierra mi cordura y mi mentalidad.

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Vie Oct 22, 2010 12:07 pm

¿Estaba intentando llegar hasta el relieve? ¡Qué locura! Se giró perezosamente al escucharme, escondiendo sus manos, pareció sorprenderse, le devolví la sonrisa con una inclinación cordial. Giré sobre mis talones y me encaminé para retomar la visita, mientras me acercaba al grupo en mi rostro se iba dibujando una sonrisa más amplia, me había hecho gracia su actitud.

-Bueno, como veréis actualmente no disponemos de la totalidad de las figuras que formaban la escena.- Cierto. Decir que todo frontón en la época clásica contaba una historia o mito, solía ir en relación a quién estaba dedicado el templo. –El Partenón al estar dedicado a Atenea, hija de Zeus, en sus dos frontones la protagonista será ella misma.- Sacó del bolsillo un papel doblado donde al desplegarlo se podía ver dos dibujos.
–En la fachada occidental el tema representado es la lucha de Atenea y Poseidón por el dominio del Ática. Atenea hará brotar el olivo que le dará la victoria, y Poseidón un manantial de agua salada. Adivinad quién gano
.- Bromeó el guía.
Yo iba más allá puesto que en muchos templos la fachada occidental es en la que hay más movimiento, como en el frontón del Templo de Zeus en Olimpia, donde nos narra la lucha entre los lapitas y los centauros.
–Más adelante iremos al Erecteion y allí veremos el olivo.- movió el papel para que todos lograsen verlo.
–En la fachada oriental tenemos en Nacimiento de Atenea.- Se mostraba a la diosa ya adulta y armada había salido de la cabeza de su padre, todo estaba esculpido con una riqueza propia de la escuela de Fidias. Muchos dioses estaban presentes en su nacimiento.

-¿Tenéis alguna duda?- preguntó el guía volviendo a doblar el papel. Desvié la mirada hacia la cúspide de las columnas intentando ubicar mentalmente las esculturas que había en el museo Británico.
-Continúenos pues.- Bajó el pequeño montículo de piedra e indicó a la gente que le acompañase, yo aún estaña inmóvil observando el conjunto. Te daban ganas de creer.


Frontones:

[xD já! Menos mal, has tenido ¿suerte? No sé yo... Por cierto tu personaje debe ser muy MUY alto si quería alcanzar el friso, será porque es licántropo muajaja]

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Sáb Oct 23, 2010 3:22 pm

La mujer me devolvió la sonrisa al instante. Yo me morí de vergüenza ¿Cuanto tiempo llevaba allí parada? ¿Había presenciado aquel intento fallido y espantosamente ingenuo, por mi parte?
Educadamente, se inclinó de forma cordial. No reaccioné, preso del bochorno. Hice un intento de saludarla con un movimiento tímido de mano, sin darme cuenta de que, aún seguían ocultas en los bolsillos. volvió al grupo de visitantes instruidos por el guía.

La seguí, introduciéndome de nuevo entre la gente. Mi mirada intentaba dirigirse a la fachada, pero siempre terminaba reparando en el rostro de la dama. Mis pupilas correteaban revoltosas e inquietas en torno a ella, despistándome de la visita.

–Más adelante iremos al Erecteion y allí veremos el olivo.-
Un hombre tapó mi campo de visión, no permitiéndome ver a la dama. Chasqueé la lengua molesto, tras varios intentos de asomar la cabeza por encima de su hombro. Todos se giraron y me miraron con el ceño fruncido. Temí que mi comportamiento se malinterpretara como aburrimiento.

-Es que... -escondí los labios y enarqué una ceja, pensativo -no logro ver el papel -dije entre tartamudeos. El guía hizo caso omiso y volvió a retomar su parlamento.

-En la fachada oriental tenemos el Nacimiento de Atenea.-me moví discreto entre la gente, pidiendo disculpas muy bajito, cada vez que me topaba con alguien que me impedía el paso.

-Disculpe... Perdón... ¿La pisé? ¡Cuanto lo siento...! ¿Me permite caballero? -el recorrido fue eterno. Pero por fin me posicioné detrás de la Dama. ¿Estaba siguiéndola? ¿Por qué? Sólo podía ver su cara, cuando giraba la cabeza y miraba algo en concreto.

-¿Tenéis alguna duda?- observé la perfección de su rostro. Sus facciones eran perfectas. Como una escultura recién tallada. Era tan blanca... -Continuemos pues - volví a reacciona de forma inmediata. Perdí el hilo de la visita. Para colmo, la dama no se movió desu sitio. Y yo aún permanecía parado, a su espalda.



[off: mi pj es un tontaco XDDD perdónale...]

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Sáb Oct 23, 2010 5:23 pm

Suspiré nostálgica, pensando: “quizá a Roger le habría gustado venir…aunque claro él tiene el día cosa que yo no…”, por cosas como ésta me gustaría ser inmune a los rayos del sol. Seguí acariciando con los ojos la magnitud de la arquitectura.
Sigo considerando que hay cosas en este mundo que no estamos preparados para contemplar, sin duda esta es una de ellas.
Le eché un último vistazo antes de girarme por completo, alcé la cabeza al ver que alguien se estaba interponiendo en mi camino, me quedé un poco parada al ver que era el hombre de antes, le miré a los ojos con una extraña fijeza, y algo confundida murmuré un: -Perdone.- Pasé por su lado con cuidado de no rozarle y me encaminé hacia el grupo a paso normal, y sin saber por qué volví la cabeza hacia atrás una sola vez para mirar de nuevo a aquel hombre, terminé por apartarla desconcertada, mirando las piedras que quedaban bajo mis pies, esas piedras que una vez fueron parte de uno de los templos. Mientras me iba acercando al grupo escuchaba al guía:

-El nombre de Erecteion viene a decir “el que sacude la tierra” un epíteto que se refiere a Poseidón.- Así es, dios de los mares tanto como de los terremotos. Por ejemplo a Atenea en las obras Homéricas se la identifica con el epíteto de “la de los ojos brillantes” o “la de ojos de
lechuza”
. –En este templo se rendía culto a varias personalidades, también integra la tumba del rey Cécrope o Erecteo.- Primer rey de Atenas, según los historiadores, aunque… estaba mitificado, pues de cintura para abajo era una serpiente.
Me quedé mirando las altas columnas jónicas que sostenían el entablamento, y lo poco que quedaba de uno de los frontones.
–El desnivel del terreno dio luegar a esta unión de edificios ajenos unos de otros.- Nos movimos todos siguiendo al guía. – Una de las partes más importantes es la Tribuna de las Cariátides.- Aunque las originales están en distintos museos, nos podíamos hacer una idea de cómo era aquello.
–Recibe su nombre de las mujeres de Caria, una ciudad del Peloponeso, éstos en una de sus constantes guerras colaboraron con los persas. Los atenienses se vengaron tomando la ciudad, y convirtiendo a sus habitantes en esclavos.- Me fijé en las túnicas jónicas que vestían y de lo poco deterioradas que se hallaban.
–Ya ven, eternamente están obligadas a soportar el peso del templo.- Y ahí se ve la misoginia de la cultura clásica, los que menos tienen culpa son humillados. Si había algo que me molestase de aquella época era esto y la falta de unidad entre las ciudades-estado. El Imperio Romano aprendería este tipo de cosas.

Giré la cabeza encontrándome visualmente con el caballero, para luego desviar mi atención a un niño que señalaba con entusiasmo al olivo, sonreí modestamente, los niños nunca perderían la capacidad de sorprenderse.

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Sáb Oct 23, 2010 6:47 pm

La dama me miró confusa. No era de extrañar. Acababa de condecorarme, yo sólo, como el mayor acosador de toda Grecia, superando a Poseidón. Por un momento pensé, que la joven terminaría convirtiéndose en yegua, para huir de mí. Eso hubiese sido lo más acertado.

-Perdone -dejé que pasara, intentando disimular, darle a entender que no me había dado cuenta de su presencia. Pero soy un mentiroso nefasto. De nuevo me uní al grupo. Esa vez me mantuve alejado, ignorando a la mujer. No fuese que me echaran del Partenón, por extraños comportamientos.

-El nombre de Erecteion viene a decir “el que sacude la tierra” un epíteto que se refiere a Poseidón.- ¡Anda! ¡Hablando del rey de Roma! El gran Poseidón. Pero de todos los mitos que le rodeaban, siempre me fascinó su casa. La Atlántida. Ese continente perdido en alguna parte, creado por el mismísimo Dios del mar. Platón desarrolló una trilogía de libros narrando la historia Atlante. Me sabía su obra de memoria, palabra por palabra. Lo curioso era que, 9000 años antes de la época, la leyenda de Critias planteaba una duda. Si los dioses habían destruido la isla atlante, ocultándola bajo sus aguas, llenos de cólera por culpa de la vanidad de los ciudadanos ¿Por qué Platón escribió aquello? La ciudad ya no estaba ¿Quizás era una metáfora? ¿Puede que se refiriese a la caída de alguna otra ciudad conocida? ¿O realmente existió aquel lugar? Soy un soñador y quiero creer que fue real.

–Ya ven, eternamente están obligadas a soportar el peso del templo.- eché una ojeada, perplejo. Como no... siempre hay alguien que paga los platos rotos.

-En todas partes, tiene que haber chivos expiatorios -sonreí, comentándoselo a un caballero. Me reconoció enseguida, porque pisé por error a su mujer, escasos minutos antes. El hombre se me quedó mirando. Juraría que aquella era la cara más siesa, que había visto tornar a un humano. Giré el rostro, volviendo la mirada hacia arriba, como si no hubiese pasado nada. Quería olvidar ese momento. Que desagradable puede llegar a ser la gente.

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Dom Oct 24, 2010 1:50 pm

A veces era capaz de escuchar varias conversaciones simultáneas, y por eso creí entender un: “En todas partes, tiene que haber chivos expiatorios”, no entendí quién podría decir aquello, giré el rostro al instante, y desde luego era ese hombre que no dejaba de hacerse notar una y otra vez.
Escuché los pensamientos del señor de su lado, sonreí tímidamente, eso de andar pisando a mujeres ajenas no está muy bien visto. Me reí al ver su encontronazo visual, era de lo más divertido. Cuando el señor se hubo marchado con su mujer me acerqué al lugar con una sonrisa en los labios, y con la intención de que se escuchasen mis pisadas.
No me pude sacar de la cabeza esa imagen. Le miré de abajo a arriba discretamente, llegué a la conclusión de que para sostener la corpulencia de su cuerpo eran necesarios aquellos grandes pies, así los pisotones se podían pasar por alto.

-El sentido del humor suele brillar por su ausencia.- sonreí llevándome la mano a los labios.
–No se preocupe por lo de antes, sea usted mismo.- concluí sinceramente mirándole a los ojos, di un paso atrás y busqué al grupo con la mirada, no estaba muy lejos así que me puse en marcha para continuar fui sigilosamente hasta el final del grupo que se había detenido entre las moles de piedra desprendida.
Parece que estaba hablando de la importancia de la solemne procesión de las Panateneas:
- La participación en esta procesión era un honor para la joven y para el resto de su familia.- Todo lo que era el friso continuo del Partenón así lo relataba, había sacerdotes, militares, encabezado todo por los dioses, el peplo en honor a Atenea Poliada lo llevaban las canéforas.
Nos contó también la historia sobre los Tiranicidas y la degradación tan grande que era el impedimento de formar parte de ésta procesión.

Continuamos para llegar al extremo de la Acrópolis donde se erigía el templo de Atenea Niké, ya quedaba poco para terminar la visita.
-Espero que os esté siendo entretenida la visita.- profirió el guía moviendo las manos enérgicamente. –Podríamos estar días hablando sobre el esplendor de Atenas en época antigua, pero como veréis es imposible. Os recomiendo que vengáis a primera hora de la mañana.- ¡Por favor!

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Lun Oct 25, 2010 12:47 am

Al contrario que mis palabras, mis estados de ánimo estaban perfectamente controlados, permitiéndome convertirme en licántropo a placer, incluso habiendo luna llena. Ni siquiera me percaté de que esa noche, el disco lunar caía sobre nuestras cabezas. "Que suerte tiene, amigo. Hoy no estoy de malas pulgas" pensé con una risotada floja, que conseguí retener.

El caballero se apartó discreto y, en su lugar, note una nueva presencia, acercándose a mí. Giré el rostro. Sus zapatos sonaban fuertes a cada paso, sosteniéndose en un perfecto caminar. Mientras la observaba, admiré su seguridad. Más bien, la envidié. No me consideraba un hombre precisamente osado y seguro de si mismo a la vez. Levanté las cejas, sin poder creer que me sonriese a mí. Incluso miré atrás, confundido y pensando que aquella sonrisa no me correspondía. Se detuvo delante mío, cuando el corazón pareció salírseme del pecho. ¿Qué quería? Me miró de arriba a abajo. En respuesta, tragué saliva de forma silenciosa.

-El sentido del humor suele brillar por su ausencia.-¿Cómo me había oído? Yo estaba en la otra punta -No se preocupe por lo de antes, sea usted mismo.-Por fin la tuve cerca y esta vez conseguí diferenciar su olor del resto de personas. Creo que fue gracias a la gigantesca respiración que tuve que hacer, al oír su voz y sus palabras de nuevo. Fruncí el ceño confuso ¿Llevaba algún tipo de perfume exótico? ¿Qué olor era ese? Incapaz de reaccionar, vi como se unía de nuevo al grupo.

Caminé despacio y me coloqué justo a su lado, detrás de toda la gente.
- La participación en esta procesión era un honor para la joven y para el resto de su familia.-Observé el friso, sin mirarlo. Que, básicamente es, cuando diriges la mirada a un punto fijo, y no ves nada en concreto, porque tu mente está a años luz de distancia, fija en un punto mayor. Aquella noche, ese punto mayor era esa dama en concreto. Giré el rostro, disimuladamente y, cometiendo un acto de lo más osado, me incliné para olerla el cabello. Aún no se, por qué lo hice. Yo no hago ese tipo de cosas. Pero sentir la adrenalina de la indecencia, era emocionante -Espero que os esté siendo entretenida la visita.-¡Pero qué olor más extraño! –Podríamos estar días hablando sobre el esplendor de Atenas en época antigua, pero como veréis es imposible. Os recomiendo que vengáis a primera hora de la mañana.-

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Mar Oct 26, 2010 1:40 am

[Off: LOLAZO ¿A qué huelen las nubes?]
Se quedó a mi lado, lo supe al momento, no me hizo falta mirar, tampoco es que me desagradase su presencia. A los segundos creí sentir algo fuera de lugar invadiendo mi espacio, moví los ojos en la dirección donde sentí esa extraña sensación “¿Qué demonios?” pensé procurando controlar mis impulsos. Ese dejar de ser la mujer dócil para volverme todo lo contrario y formar un escándalo allí mismo. ¡No! no podía hacer eso, estábamos en una tierra sagrada para mí, no me lo perdonaría ni en mil años. Por lo tanto intenté ignorar ese malestar que me recorría, y centré mi atención en el último templo. Pequeño en comparación con los que habíamos visto pero porque no había más espacio, así que debe entenderse como un alarde de pericia.

-Se erigió en conmemoración por la victoria ateniense en la célebre batalla de Salamina. Dentro cobijaba a la Atenea Niké en este caso Áptera, ya que le cortaron las alas para que jamás abandonase Atenas.- Comprensible. A mí me gustaba pensar que era como la Victoria de Samotracia pero sin alas, ¡ay! Yo tenía en mi casa una copia idéntica, era mi pieza fetiche ¡Vamos!

–A pesar de su tamaño reducido se compensa por la altura de las cuatro columnas jónicas que lo flanquean ¡fijaos!- Ocho metros creo que medían. –Fue decorado con relieves de la lucha llevada a cabo por los atenienses contra los persas, y como en toda guerra fueron ayudados por Zeus, Atenea y Poseidón.- Era brillante, y lo seguirá siendo siempre. No entramos dentro del templo por su reducido tamaño, éramos un grupo de veinte.

-Ya se acabó la visita, espero que hayáis aprendido algo nuevo. Disfrutad de la noche. – Juntó las manos mirándonos con una sonrisa. –Si queréis algún tipo de suvenir, no os olvidéis en pasar por la tienda.- nos informó el caballero.

Los visitantes comenzaron a desalojar el lugar, ligeros murmullos se iban alejando. Me acerqué al guía para felicitarle por lo ameno que se me había hecho. –Ha estado muy bien.- Le felicité con una sonrisa.
–Es la costumbre, madame. Me alegra saber que siga habiendo personas que no han olvidado la historia.
-Jamás lo harán.- concluí moviendo levemente la mano a modo de despedida. Quería pasar por la tienda a ver qué podría llamar mi atención.


[xD was was, iba a añadir cada piedra...pero...he sido buena xD]

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Sáb Oct 30, 2010 8:19 pm

No le gustó un pelo, que hiciese semejante intromisión. Aparté el rostro de inmediato. El espacio vital de las personas, siempre se considera prohibido. No volvería a cruzar la delgada línea. Ya me había arriesgado demasiado. Me separé del grupo, con aquel olor impregnado en mi nariz. Anduve con paso confuso, hasta la salida del Partenón y me senté en una piedra, hurgando en mi bolsa de viaje. Busqué entre las ropas, el pequeño envoltorio en tela de cuero y lo deslicé entre mis manos, sin llegar a tocar el objeto que escondía en su interior. Un puñal del plata, mortal para mí. Primordial para mi supervisora. Miré a los alrededores, buscando alguna señal. De los cuatro componentes que formaban el séquito de Tara, yo era el mejor. También el encargado de realizar el trabajo más sucio. y la primera vez que quedaba en Atenas.

Es la última vez que actúo como cazarrecompensas, aunque Tara me convencería de lo contrario, sin darme elecciones. Esperé cansado a que apareciese mi jefa. Se retrasaba, a pesar de que yo llegaba tarde a causa de mi extensa visita al Partenón. Observé con detalle el puñal. Tenía un pequeño rubí justo en la empuñadura con forma de serpiente y un grabado en la hoja, "Hydran temnein". Cubrí de nuevo el objeto plateado. Las manos me temblaban con sólo mirarlo. No sabía para quien era, ni me incumbía.

Empecé a preocuparme por Tara. Nunca se retrasaba en las recogidas. Además, necesitaba un adelanto. El dinero escaseaba en mis bolsillos ¿Donde se había metido? El Partenón me llamaba a gritos, tras de mí ¿Que hacer? Sin pensármelo dos veces, volví dentro. Cual fue mi sorpresa al ver que la visita estaba finiquitada. Los visitantes se dispersaban por las salas, otros acudían a la tienda de regalos.

Pasé discreto, por uno de los extremos. Un alivio incomprensible, cubrió mi rostro al ver que la dama distinguida, seguía allí.

–Ha estado muy bien.-Me escondí tras una de las columnas ¿Qué estaba haciendo? ¿Me había vuelto loco de remate?

–Es la costumbre, madame. Me alegra saber que siga habiendo personas que no han olvidado la historia.

Dejé caer la cabeza contra la columna y cerré los ojos intentando concentrar toda mi atención en su aroma. Nada... no era capaz -Jamás lo harán.- su voz me distrajo de nuevo ¿A qué lugar pertenecería? Asomé la cabeza, localizando su nuevo paradero. Seguía al resto de mortales hasta la tienda de regalos. Si Tara no aparecía, no habría problema en entretenerse un poco haciendo unas compras.

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Dom Oct 31, 2010 12:27 pm

¡Uy! Menuda tienda más curiosa.
Metí la mano en una caja que parecía no tener fondo, con mi desarrollado tacto pude hacerme una idea de qué tipo de cosas serían, una cariátide, un búho, distintos tetradracmas, un pequeño caballo ¿y esto?
Oculté mi sonrisa agachando la cabeza, saqué a prisa la mano de allí, no quería jugar más a las adivinanzas.
Caminé por el pequeño salón fijándome en las pequeñas maquetas que finas manos habían logrado montar, ladeé la cabeza de un lado al otro sosteniendo un pequeño Partenón entre mis manos, no estaba del todo mal, pero no me interesaba del todo, así que lo dejé en su sitio.
Vi de pronto unas figuras de unos veinte centímetros de las distintas Ateneas, era interesante ver como los griegos hacían negocio de cualquier cosa, bueno no hay que recriminárselo ¿quién a día de hoy no lo hace? -¿Os interesa algo, madame?- Negué con la cabeza sin cruzar ningún tipo de mirada con el comerciante. Suspiré posando mis ojos en los marcos que colgaban de las blancas paredes, me acerqué sinuosamente hacía esos pequeños cuadros, escuchaba el ir y venir de la gente a mis espaldas, pero eso no me molestó en absoluto. Solo me preguntaba quién habría realizado aquellos grabados.

–No me diga que no os interesa este cuadro…- Fruncí el ceño algo cansada ya de tanta insistencia.
–Seguro que quedaría fantásticamente bien en vuestra casa, seguro que sí.- ¿por qué se ponen tan sumamente pesados los vendedores? No había quién los hiciera callar.
-¿Querría venir a verlo con sus propios ojos?- Giré la cabeza para mirar al bigotudo vendedor, algo debió ver en mis ojos cuando le cambió la cara. – Será mejor que vuelva…a…- Titubeó el hombre dando unos pasos hacia atrás. – Sí, será lo mejor.- murmuré volviendo los ojos al cuadro.
Al final no me compraría nada, lo estaba viendo. Pero no había perdido la ilusión de pasar por el salón de escultura griega, sí, para eso había venido, no para ver cuatro baratijas y soportar a comerciantes insolentes.

Me moví dispuesta a marcharme de allí cuando pude sentir que me chocaba con algo o alguien, me sobresalté girando sobre mí misma, me llevé la mano al pecho ¿cómo pude haber ignorando lo que me rodeaba? –Lo…lo siento…- murmuré nerviosa agachándome para tomar esa bolsa que había caído, al agarrarla pude distinguir algo brillante ¿qué tipo de…? Me pregunté apartando los ojos de allí y volviéndolos a la persona a la que había golpeado sin querer. ¡Oh, por Dios! Era él… sonreí aliviada.
–No acostumbro a formar este tipo de cosas.- musité con sinceridad. –Espero que no os haya roto nada…- ¿Qué se hacía en este tipo de casos? –Si es así…lo pagaré gustosa, no será problema.- me metí la mano en el bolsillo buscando algunos billetes y sacándolos discretamente.

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Jue Nov 04, 2010 10:24 pm

En algún momento perdí la cordura. No se si por la inesperada curiosidad que me producía, el olor extraño que desprendía su cuerpo. Sus movimientos eran finos y seguros al caminar. Los trazos que componían su rostro y su figura me parecía perfectos. Una vez me dieron un consejo. Que no fuera tan curioso. Que al final acabaría cobrando un alto precio. Que había cosas que era mejor no saber. Pero me gustaba la sensación que me producía toda esa persecución y desconocimiento. La seguí, algo a lo que estoy acostumbrado gracias a mi trabajo. Me paré para observar un par de maquetas, que poco llamaban mi atención. Ni siquiera las miré. Estaba más pendiente de la señorita que de mi mismo y de lo que me rodeaba.

Pero ¿Qué demonios te pasa? ¡Habla con ella, estúpido! ¡No es tan difícil! sólo tienes que abrir tu enorme bocaza. Una terrible idea. Acabaría aturullándola con algún tipo de comentario mal expresado y fácilmente mal interpretable. Casi reí al recordar todos mis encontronazos. De las pocas veces que me había enzarzado en una pelea, todas, habían sido a causa de lo que sale de mi boca.

¡Maldición! susurré por lo bajo. La había perdido de vista con tanto pensamiento rondando en mi cabeza ¿Donde estaba ahora? ¿Se había ido? Pues que fastidio. Ahora me tocaría esperar aburrido en aquella roca, sin noticias de Tara. Y de pronto, perdido entre tanto improperio, sin comerlo ni beberlo, alguien chocó contra mí, haciendo que mi bolsa de viaje callera al suelo. Todo se desparramó, incluido el cuchillo que debía entregar a mi jefa. Me agaché corriendo a recogerlo, ayudándome de una de mis camisas, para no tocarlo.

–Lo…lo siento…-Incliné el rostro y vi como la señorita se agachaba ¡La señorita! ¡La dama que me estaba trayendo quebraderos de cabeza! reconocí su olor al instante. Se agachó para ayudarme a recoger las cosas, mientras la miraba perplejo y con cara de alelado -No acostumbro a formar este tipo de cosas.- palpé el suelo con ayuda de la tela, en busca de la daga, sin dejar de mirarla - Espero que no os haya roto nada…- eso sería un problema. Posiblemente, Tara me rompería el cuello o, al menos lo intentaría. Preocupado, puse más hincapié en coger el objeto, pero de nuevo su voz me distrajo -Si es así…lo pagaré gustosa, no será problema.- admiré su generosidad. La gente no acostumbra a hacer ese tipo de cosas. Aún así, no creo que tuviera precio, por mucho dinero que la señorita tuviese. Sonreí en señal de gratitud, con cara de bobo. Estaba tan despistado que, por error, mi piel tocó el metal, quemándome los dedos. Pegué un brinco descomunal y aguanté el gemido de dolor, para no llamar la atención. Disimulé tapándome la mano, rápidamente, escondiéndo tras mi espalda, el delito.

- Sois muy amable. No os preocupéis - volví a recoger la daga, asegurándome de que no tocara por segunda vez mi piel y la guardé en la bolsa. Me quedé petrificado, mirándola y pensando ¿Y ahora qué? no podía dejar que volviera a marcharse -¿Sois de por aquí? - musité tartamudo. Otra de mis muchas imperfecciones. Mi lengua acostumbra a enredarse siempre en mi boca, sin saber bien, para donde tirar.

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Sáb Nov 06, 2010 8:16 pm

¿Por qué me miraba así? ¿Tenía algo en la cara? Inconscientemente llevé una de mis manos a mi rostro, intentando limpiar algo que no había, ¿cómo se puede ser tan torpe? ¡Agh! Lo detestaba. Intenté ayudarle a meter las cosas en la bolsa, no me fue nada fácil.
Bajé la mirada y en apenas una milésima de segundo vi…como ¿se cortó con una especie de puñal? ¿Se habría cortado? Me incorporé confusa mirando hacia otro lado, no llegué a percibir el aroma que desprendía la sangre fresca ¿qué se había hecho entonces? No lo supe pues la mano perjudicada o no estaba ahora a su espalda, lejos de mis alcanze, fruncí ligeramente el ceño sin comprender.
- Sois muy amable. No os preocupéis – Incliné la cabeza entonces resignándome a aquello. Ya había guardado todos sus objetos personales. Era una situación vergonzosa sin duda, realmente quería saber qué era lo que ocultaba y por qué llevaba ese tipo de arma en su bolsa ¿era un asesino?, ¿un ladrón? Posiblemente…recordé la imagen de la daga deteniéndome en las piedras preciosas que la remataban tan audazmente.
Podía salir de dudas si me adentraba en su cabecita, allí seguramente estuviesen las respuestas esperando a ser reveladas, pero por una extraña razón ¡no pude entrar! Su voz me sacó de mi trance.

-¿Sois de por aquí? –
Había tartamudeado, que lindo ¿Por qué lo habría hecho? ¿Estaba nervioso ante mi presencia? ¿O…era por lo que le había ocurrido segundos antes? Espera. ¿Me había preguntado si era de por aquí? ¿Por qué querría saberlo? “¡Qué divertido!” pensé juntando mis manos.
–No, he venido de visita.- Fijé mis ojos en el comerciante que me miraba algo aturdido ¿se imaginaría lo que era? Sonreí de lado expresando distraídamente: -Vengo de Inglaterra.- Sí, de allí venía, pero no era mi país natal, claro está, tampoco pensaba contarle mi vida. Ahora me interesaba otra cosa, volví a mirarle con unos ojos que escondían mis segundas intenciones, quería saber, quería entender qué estaba pasando.
–Salgamos fuera.- Le propuse quedando a su espalda para que así avanzara, me comporté de la manera más creíble posible. Al salir hice que avanzase hasta salir de la Acrópolis, los dioses no serían testigo de lo que fuera a hacer, era algo entre él y yo ¿pensaba matarle? No de momento… mi sed de saber es mucho mayor, además ¿cómo acabar con la vida de alguien tan sumamente interesante y enternecedor? La soledad de las calles formaba un ambiente de tensión a nuestro alrededor que me propuse romper.
-¿Dónde se habrá ido la gente?- pregunté cómo entonando una fúnebre melodía. Mis pasos se detuvieron de pronto, cuando la luz de la farola dejó de seguirnos. -¿Podéis hacer el favor de explicarme el motivo por el cual tenéis en vuestro poder ese artilugio? Sois un peligro para todos.- Sonreí acercándome más a él, sí, quería intimidarle. -¿Lo habéis robado? – pregunté con voz inocente. –No os delataré, solo quiero saber.- Y sin que lo viera venir agarré con mi mano izquierda el brazo que estaba oculto tras él, apreté ligeramente la mano, y le obligué a que me mostrase la herida o lo que fuera que se había hecho en la tienda. –Será mejor que no os resistáis.- le advertí mirándole de soslayo. Pasé mis dedos con cuidado por la calidez de su mano magullada, tenía aspecto de haberse quemado, quizá…tenía la quemadura de antes y al coger la afilada hoja se había hecho mucho más daño, esa fue la primera de mis teorías, tan lejos de la realidad como yo misma. Pronto se le formaría una dolorosa ampolla.
–Tenéis que tener cuidado con lo que tocáis. – saqué de mi bolsillo uno de mis pañuelos de encaje y me dispuse a anudárselo, así no le rozaría nada. Estaba actuando sin pensar en lo que pensaría él. Una cosa tenía clara, no se iba a deshacer de mí tan fácilmente pues había algo que no entendía de él, y la ignorancia nunca fue conmigo.

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Dom Nov 07, 2010 11:04 pm

–No, he venido de visita.- giró el rostro y se quedó mirando a uno de los comerciantes. El hombre la miraba con reparo ¿Tanto se molestó al no comprarle nada? -Vengo de Inglaterra - no me parecía inglesa. Aunque si ahora estaba en Atenas, puede que fuese una mujer de mundo. Volvió a fijar su mirada en mí. Instintivamente, eché un pie hacia atrás -Salgamos fuera.- no me dejó más opciones. Obedecí como un perro y caminé despacio, pensativo. ¿Se habría dado cuenta de mi herida? No lo creo. Cada vez tenía más dudas. No sabía quien era esa mujer. Su identidad me era desconocida. Su olor anónimo. Mantuve los ojos pegados al suelo, con el ceño fruncido. De vez en cuando la miraba de soslayo, agachando de nuevo la mirada cuando coincidíamos, sin dejar de ocultar mi mano.

Al salir de la Acrópolis, ella fue la primera en romper el silencio.

-¿Dónde se habrá ido la gente?- eso me preguntaba yo. ¿Y donde diablos estaba Tara? Me limité a sonreír de medio lado, con ojos inexpresivos. La oscuridad nos envolvió por completo -¿Podéis hacer el favor de explicarme el motivo por el cual tenéis en vuestro poder ese artilugio? Sois un peligro para todos.- me detuve en seco, anonadado. Subí una de las cejas, apuntando la vista por encima de su cabeza. Intenté explicarme, contestar algo que fuera verosímil, sin delatar mi ocupación. Pero las palabras no llegaban, las cogiera por donde las cogiera. El minuto se me hizo eterno y se notaba a leguas que estaba intentando idear una buena explicación. Entonces se acercó a mí de forma deliberada, intimidándome. Eché otro paso atrás, confuso -¿Lo habéis robado? - prefiero decir que lo tomé prestado pero, sí, la dama estaba en lo cierto. Sonreí, de la misma forma que una persona sonríe cuando le cuentan un chiste -No os delataré, solo quiero saber.- mi rostro reproducía sin descanso, un millar de reacciones en apenas dos segundos. De nuevo se torno dubitativo y confuso, miré mis zapatos. Fue cuando noté su mano presionar la mía. Fue capaz de dejarla ante nosotros. Di un tirón hacia mí y frené en seco el movimiento, al comprobar que la mujer no me soltaba -Será mejor que no os resistáis.- yo no era agresivo. Para nada. Ni pretendía dañarla de algún modo. Pasó sus dedos por encima. Mi calidez se entremezcló con la frialdad de sus manos –Tenéis que tener cuidado con lo que tocáis. – sacó un pañuelo de uno de sus bolsillos. Yo seguía atónito por la elegancia que desprendían sus palabras y la exactitud de sus movimientos. Comparado conmigo, yo era un torpe, sacado de un circo romano. Me resultaba imposible tratar con semejante leona de mujer. Cubrió la ampolla, protegiendo mi mano. Me daba la sensación de que no era tan dura como aparentaba. Desde que la conocía, sólo había mostrado gestos nobles hacía mí.

Retiré la mano, despacio, para que no pensara que me desagradaba. Y sonreí gratificado, mirando el pañuelo y jugando con sus extremos.

-Bueno - suspiré - Es evidente que no soy ningún asesino. Demasiado torpe para ser un experto en armas -sonreí modesto, para que quedara claro mi inevitable torpeza. No podía decirle a que me dedicaba, pero ¿Qué contestar? Tampoco sabía mentir -Sólo es una baratija. En realidad era un regalo para alguien. Pero ese alguien sigue sin aparecer -mis palabras eran ciertas de algún modo -Me gustaría presentarme. No he sido muy educado, la verdad -dije gesticulando mucho con las manos -Me llamo Keiran Cooke. Y no tengo la intención de marcharme. Ya veis que mi cita a quedado en suspenso -sonreí inocentemente. Enseguida rectifiqué -No es que quiera quedarme ¡Quiero decir! deba... deba quedarme -volví a tartamudear -Si queréis que os deje, no tenéis más que decírmelo. No quisiera molestarla. Sólo me interesaba por vos porque... -mi lengua volvía a enredarse. Sentí que sufría una catarsis ¿Había dicho algo coherente? Si ya soy nervioso y tímido de por sí, la señorita empeoraba aún más la situación - No he querido decir interesar. Quiero decir que me es grato hablar con vos. Sentí que admirabais el Partenon más que cualquier persona. Y aprecio ese tipo de cosas -Respiré profundamente tras la vorágine ¿Estaba sudando? Ahora sabría la verdad. Que la había observado con detalle. Todo por culpa de mi comentario ¿Por qué tengo que ser tan estúpido?

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Mar Nov 09, 2010 4:20 am

A mis curiosos ojos sus sucesivas reacciones fueron de lo más llamativas. Cada cambio reflejado en su expresión me llamaba sumamente la atención ¿Qué ocultaría? ¿Qué disparatada historia le envolvía? ¿Cuán peligroso podría ser? Indeliberadamente la adrenalina me sacudió extasiándome por completo ¡no pude evitarlo! Mientras me preguntaba: ¿A qué se debían esos pasos en falso? ¿Estaba consiguiendo intimidarle o era demasiado “encantadora” para conseguirlo? Algo me decía que no estaba siendo lo suficientemente ‘temible’…tal vez no había explotado todo mi potencial, en todo caso esperé no hacerlo, no tenía motivos, aunque de no haber más remedio lo haría sin pestañear. Porque daba por sentado que el hombre que tenía ante mí aun siendo más musculoso y corpulento que yo no tendría nada que hacer con mi agilidad, mis reflejos y mi fuerza, así que me confié, incauta de mí. Añadir también que hacía cierto tiempo que no hablaba con un hombre, descartando a Roger, así que… bueno… quise tantear un poco el terreno, saber si aún me quedaba una pizca, tan solo un poco de los ‘encantos femeninos’ que en un tiempo rebosaban los límites de lo establecido, si aún viajando como alma en pena de un lado a otro con el corazón en un puño, podía… volver a sentir lo que hacía meses había perdido. Y he ahí el querer llegar tan lejos como pudiera en mi imprevista intromisión a tal gallardo caballero, porque tenía la seguridad de poder controlar la situación. Y si con éstas palabras puedo justificarme, perfecto, sino… lo intenté, queda constancia de ello.

Apartó su mano con lentitud, ¿cómo se me habían olvidado los guantes…otra vez? Yo también la escondí, incrédula por mi inusual comportamiento, tocar lo ajeno no era algo que me gustase demasiado, pero a veces no podía evitarlo.
]-Bueno. Es evidente que no soy ningún asesino. Demasiado torpe para ser un experto en armas – Sonreí un poco dada su aparente sinceridad. -Sólo es una baratija.-“No lo creo… ¿cuándo entenderán que es imposible engañarme?” Su pulso se aceleraba y retumbaba en mis oídos como un alocado tambor.- En realidad era un regalo para alguien.-Qué presentes se regalan hoy en día…que anticuada estoy.”- Pero ese alguien sigue sin aparecer. Me gustaría presentarme. No he sido muy educado, la verdad – Cierto es que en ningún momento le pregunté su nombre. Hasta el momento si me había parecido educado…ya veríamos luego. -Me llamo Keiran Cooke. Y no tengo la intención de marcharme.- Sonreí claramente ocultando mis colmillos, qué directo.-Ya veis que mi cita ha quedado en suspenso. – Ladeé la cabeza ante sus palabras, era sumamente entretenido escuchar todo lo que se iba moviendo en su interior, y sobre todo lo difícil que le estaba resultando todo aquello. -No es que quiera quedarme ¡Quiero decir!deba...debaquedarme – Se quedaría siempre y cuando yo quisiese, no había más opciones. -Si queréis que os deje, no tenéis más que decírmelo. No quisiera molestarla.- Había que reconocer que era adorable.- Sólo me interesaba por vos porque... – “Porque…” quise saber entremetiéndome en sus ojos, buscando la verdad. Su facultad de hablar disminuía en los momentos menos oportunos. Psicoanalizarle, esa idea me gustaba. - No he querido decir interesar. Quiero decir que me es grato hablar con vos.- Ahamm… A pesar de la sutil iluminación que nos envolvía pude percibir cierto reflejo de sudor recorriendo su frente. Menudo mal trago que le estaba haciendo pasar de un momento a otro ¿por qué no terminaba con esto y ya?- Sentí que admirabais el Partenón más que cualquier persona.- por supuesto yo no era cualquier persona.- Y aprecio ese tipo de cosas – Reí ligera y respetuosamente, a mi parecer había salido bastante bien del paso.

-Mmmh…- medité escrutándole con los ojos de arriba a abajo. –Señor…Cooke.- murmuré con una sonrisa incipiente, me balanceé sobre mí misma. –No me molestáis...- Le informé para que se relajase un poco. –En absoluto.- De nuevo volví a ejercer en él el influjo de mi profunda mirada cristalina, no era fácil llegar al meollo de la cuestión. -¿Así que aprecia mi admiración por los pedazos de un tiempo pasado?- Pregunté acercándome a él, sí, él ya me había dicho que lo apreciaba, pero y lo gratificante que era repetir las frases formulando preguntas. Me quedé a un palmo de distancia de su cuerpo ¡já! Embriagador, como volviera a dar un paso atrás ¡no sé cómo reaccionaría! –Me alegro mucho, de verdad que sí…aunque quizá deberíais haber estado más atento a la visita que a mi persona.- Le susurré guiñándole un ojo ¿Qué hacía? ¿Qué es esto? Es broma.- rectifiqué con un suspiro. Tampoco estaba segura de que hubiese estado tan pendiente de mí, no podía saberlo, no pude sentirlo, solo alguna vez que otra cuando nuestros ojos se encontraban. –Permitidme pues que me presente.- exclamé con una ligera inclinación de cabeza, educada hasta los restos, no podía conmigo. –Kory Bouguereau, un placer.- ladeé la cabeza de un lado a otro fijándome en cada detalle que lograba vislumbrar de la masculinidad de su rostro, hasta que me dí cuenta de lo poco adecuado que era aquello, no me quedó otra que apartar la cabeza y ser yo la que diese un paso atrás, estaba jugando con fuego, si seguía así podía tentar demasiado a mi suerte, y formar un estropicio en mi amada Atenas, fruncí el ceño negando con la cabeza. Di una bocanada de aire, procurando volver a mi usual compostura. –Yo no quisiera…inmiscuirme en vuestros asuntos, es más quizá ese alguien a quién espera esté cerca, y al veros conmigo haya decidido alejarse.- Giré la cabeza de un lado a otro buscando a ese alguien, nada…nadie…pero podría serle una buena escusa para alejarse y ponerse a salvo, sí quizá eso era lo mejor. Bien es sabido que aún no lograba auto controlar mi sed de sangre. Al volver a dar un paso hacia atrás la luz de las farolas me iluminó, eché la vista hacia una de ellas, pude ver con total nitidez el pulular de los insectos y las motas de polvo, sonreí pues lograba discernir color en todo aquel espectáculo. – ¿De dónde sois ladronzuelo?- pregunté volviendo la cabeza hacia el caballero con una sonrisa divertida. Para no querer inmiscuirme en sus asuntos…lo hacía una y otra vez, bueno él lo había hecho… ¿qué menos?
–Porque…no sois de por aquí ¿me equivoco? –
Interrogatorio ¡al infierno! ¿Qué más daba?



[Off: Qué cruel es la motivación AAAAAjajajaaja]

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Sáb Nov 13, 2010 12:14 am

-Mmmh…-temí no convencer a la mujer, con mis argumentos –Señor…Cooke.- Ahí va –No me molestáis...- respiré tranquilo. Incluso sonreí por el alivio que me supuso oír tal cosa. –En absoluto.- la dama me escrutó con los ojos, haciendo que yo retrocediera otro paso atrás. Me resultaba, en cierto modo, una mujer agresiva, temeraria. Su forma de actuar frente a mí y de mirarme, no me gustaba demasiado. -¿Así que aprecia mi admiración por los pedazos de un tiempo pasado?- lo que yo decía. Agresiva y temeraria. Una mujer con más cara que espalda. Empezaba a molestarme tanto acoso. Y pensar que yo era el acosador escasos minutos antes...Su pregunta era retórica, con lo cual, era otro dato a tener en cuenta. La retórica siempre acompañó a la gente inteligente y pagada de sí misma –Me alegro mucho, de verdad que sí…aunque quizá deberíais haber estado más atento a la visita que a mi persona.- dibujé una mueca, descontento. Se había dado cuenta de mis continuas miradas –Es broma.- respiré intranquilo, planteándome, salir de allí corriendo, como alma que lleva el diablo. Entre sus cambios de intención, miradas e incursiones a mi espacio vital, yo estaba tan despistado, que ya no supe si mi historia era verosímil para ella, o simplemente no lo era y había decidido jugar con mi persona. Pues no pienso morder el queso, eso desde luego. Las trampas de ratones son sumamente dolorosas. –Permitidme pues que me presente.- hizo una inclinación perfecta, simétrica delante mío –Kory Bouguereau, un placer.- Tanta educación, para luego mirarme de esa forma tan descarada. Agaché el rostro, avergonzado. El rubor cubría mis mejillas ¿Por qué tenía que hacer eso? Al alzar la cabeza, vi como la señorita daba un paso atrás. Por fin, rectificaba en su ataque. Di gracias de volver a tener un pequeño respiro. –Yo no quisiera…inmiscuirme en vuestros asuntos, es más quizá ese alguien a quién espera esté cerca, y al veros conmigo haya decidido alejarse.- De alguna forma, me estaba preguntando si Tara era importante para mí ¿Para qué querría saberlo? observó los alrededores, pero estábamos solos en la penumbra. Hasta que su rostro volvió a iluminarse, tras dar otro paso atrás. Yo no las tenia todas conmigo ¿Cuando volvería a retarme, de alguna forma? Porque esa era la sensación que me transmitían cada uno de sus movimientos. Cómo si estuviese acechándome. – ¿De dónde sois ladronzuelo?- reí al oír su comentario –Porque…no sois de por aquí ¿me equivoco? – la dama me había contado, sin tapujos, que ella no vivía allí. Que menos que devolverle la información. Tampoco me importaba que lo supiese.

- No, señorita Bouguereau. No se equivoca. En realidad soy irlandés. Pero resido actualmente en Inglaterra -documenté a la dama, con los brazos cruzados sobre mi estómago. Normalmente cruzo los brazos cuando me siento inseguro. Aunque esta es una lectura bastante universal. Así que deshice el lazo enseguida y seguí hablando, con la mirada perdida en otro lugar. En el momento que mirase sus ojos, perdería el hilo de mis palabras. Y odiaba que me sucediese - Respecto a esa persona que me está esperando, es una amiga de toda la vida. Así que, me alegra saber que no soy una molestia para vos, mientras espero -dije con la mayor educación del mundo. Mi corazón latía fuerte, diciéndome que no había sido buena idea hablar con ella. Para más inri, su olor seguía desconcertándome. Así que, decidí preguntarle, sutilmente o lo que yo entendía por sutil dentro de mi raciocinio, esta curiosidad que tantos quebraderos de cabeza me estaba causando. Al fin y al cabo, su olor fue el culpable de todo. Lo que me hizo acercarme a ella y volverme paranoico - ¿Sois francesa, señorita Bouguereau? lo digo por su apellido. Además, soy muy consciente de la elegancia que desprendéis. Y siempre he pensado que Francia es la meca del perfume -ahora fui yo, quien echó un paso hacia alante, llevándome una mano a la cabeza y rascándola. Pero no para intimidarla. Mis intenciones eran otras - Si no es indiscreción ¿Me permitís vuestra muñeca? soy un amante de los perfumes y el vuestro es esquicito, madame -esperé su respuesta, con las cejas levantadas. No me hizo falta poner cara de niño bueno. Yo ya lo era de por sí y la musculatura de mi rostro ayudaba mucho, para moldear semejante gesto - Me gustaría oler con más detalle ese perfume -me estaba comportando como nunca lo hice en mi vida. Pero la intriga me podía, sin permitirme pensar en otra cosa. Me sentía nublado por la señorita Bouguereau y, a medida que se sucedían los minutos, mis palabras se volvían cada vez más confusas y mis gestos demasiado serios - es floral... frutal... ¿Exótico quizás? No puedo reconocerlo con exactitud -sonreí quitándole importancia. Y para más inri, yo parecía un perfecto experto en perfumes afeminado. ¡Pero qué te pasa, Keiran!




[Off: Me tienes cagadito de miedo XDDD ten piedad]

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Dom Nov 14, 2010 10:50 pm

- No, señorita Bouguereau. No se equivoca. En realidad soy irlandés.- “Interesante…”-Pero resido actualmente en Inglaterra- Más interesante todavía, si cabe. Si por algún casual quería buscarle me sería más fácil dar con él, qué magnifico. Observé como cruzaba los brazos, como si quisiera crear una barrera entre él y yo, así que… ¿se sentía incomodo? Una pena… Debió de darse cuenta de lo que había hecho pues bajo los brazos.
- Respecto a esa persona que me está esperando, es una amiga de toda la vida. –Tampoco le había exigido una respuesta sobre ese tema, es más tampoco me concernía.- Así que, me alegra saber que no soy una molestia para vos, mientras espero – Era extraño todo aquello, no me gustaba presionar a la gente, y realmente parecía que lo estaba haciendo con este tal Cook. Su corazón no cesaba en ningún momento, nublándome así la mente, mi rostro se había vuelto sereno.
- ¿Sois francesa, señorita Bouguereau? lo digo por su apellido.- En cierto modo mi apellido me delataba, así asentí ligeramente con la cabeza un par de veces. Dentro de unos años tendría que cambiar de nombre, no era seguro andar con la misma identidad década tras década. -Además, soy muy consciente de la elegancia que desprendéis. Y siempre he pensado que Francia es la meca del perfume – Enarqué una ceja estupefacta cuando dio un paso hacia mí, aún así parecía inseguro. ¿A qué se debía ese cambio de tema? ¿Qué quería conseguir? Pronto lo sabría. - Si no es indiscreción ¿Me permitís vuestra muñeca? soy un amante de los perfumes y el vuestro es esquicito, madame – Le cuestioné con los ojos, nunca me había pasado algo así. Me pensé muy mucho alzar mi mano, antes que nada me pasé la muñeca bajo mi nariz, expiré ligeramente, no olía a nada en especial, aunque quizá ya me había acostumbrado tanto a mi olor que ahora no era capaz de apreciarlo como quisiese. Le miré antes de tenderle mi mano, pero no comprendía absolutamente nada. - Me gustaría oler con más detalle ese perfume – Acerqué mi mano con lentitud, temiendo lo que fuera hacer, como si metiera la mano en la boca del lobo.
- es floral... frutal... ¿Exótico quizás? No puedo reconocerlo con exactitud –Parpadeé confusa, crispando los dedos de mi mano. – No sé que será.- murmuré mientras miraba como olisqueaba mi muñeca. Tenía la mano tan cerca suya, en una situación tan absurda que la intimidada ahora era yo, intenté por todos los medios que no se notase. – Ahora…si me permite quisiera de vuelta mi mano.- Murmuré denotando cierta timidez. Fui apartando la mano hasta que volvió a esconderse en el bolsillo de mi abrigo, donde nunca debió de salir. – Si os ayuda de algo, suelo echarme unas gotas de jazmín antes de salir.- Así quizá me deshacía del olor a muerto que tanto me repugnaba. Agaché sutilmente la cabeza creando sombras en mi rostro, mientras me fijaba en sus ojos, me había parecido sumamente extraño ese interés por mi perfume, respiré profundamente intentando también captar su olor. Aunque quizá yo fuera más descarada que él, pues me había movido de mi sitio, rodeándole con cada paso que daba, cual pantera visualizando a su presa.

-¿Por qué tanto interés?- pregunté con voz suave, pero firme, intenté dar a mi expresión un toque inocente. Me giré rápidamente quedando a su espalda una sonrisa divertida se dibujo en mi rostro. –Tranquilizaos.- Murmuré, así no me ganaba su confianza, lo sabía, volví a colocarme delante de él, me incliné un poco sobre mis pies para llegar hasta su cuello, el cual olí descaradamente y con calma.–Mmmh… vuestro aroma me recuerda al de un leñador…- musité cerca de su oído. Apestaba a esencia de hombre y a sangre fresca, eso me gustaba peligrosamente. - Aquí es donde mejor se aprecia el perfume de una mujer, señor Cook.- Arqueé el cuello mostrándoselo, dejándolo totalmente al descubierto “¡Necia!” Me separé de él desafiante ¡No podía anular esa parte de mí que hacía que me comportase así! Fruncí el ceño ligeramente.
–Lo siento…-
Entoné con pesar. –No sé qué me está pasando.- Reconocí volviéndome a ocultar en la sombra de la acera, agaché la cabeza indignada, con ánimo de que se olvidase de mi atrevimiento, y tal vez si él quería que se marchase, le di esa opción, no me opondría por esa vez.

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Miér Nov 17, 2010 6:58 pm

La señorita Bouguereau, cedió su mano sin entender lo que yo pretendía. Coloqué su mano justo en la punta de mi nariz y aspiré aquel perfume prodigioso. Enseguida me di cuenta, de lo incómodo que podía estar resultándole mí comportamiento. Lógicamente, sus dedos se tensaron - No sé que será.-murmuró. Yo tampoco sabía lo que era. Y a medida que pasaba el tiempo, más confuso estaba. Odiaba no saber. Me pasé años sin entender, que era un licántropo. Sin comprender lo que me sucedía, pensando que era un bicho raro diferente al resto del mundo -Ahora…si me permite quisiera de vuelta mi mano.-aturdido por su olor y perdido entre mis pensamientos, reaccioné unos segundos más tarde, devolviéndosela, con un suspiro de desesperación. Observé la parte de su cuerpo, como se ocultaba en uno de los bolsillos con timidez - Si os ayuda de algo, suelo echarme unas gotas de jazmín antes de salir.-pero no era Jazmín. Era otra cosa ¿Qué cosa? Me rendí, dejando a un lado mi interés. No lo descubriría, así que, para qué perder el tiempo.

La dama me miró con una extraña sombra en los ojos. Presentí el peligro a mi alrededor. Y fue porque, empezó a dar vueltas entorno a mí. De nuevo, me acechaba. No tramaba nada bueno. O al menos, esa fue mi sensación. Intimidado por su presencia, escuché sus tacones por detrás de mi espalda. En la calle no se oía otra cosa. Sólo ese taconeo ligero, que me ponía los pelos de punta. Enarqué una ceja, con los ojos muy abiertos, intentando seguir sus movimientos con los ojos, hasta donde mi cabeza me lo permitía, sin girarla -¿Por qué tanto interés?-la suavidad de sus palabras me sedujo, en contra de mi voluntad.

-Quizás sea porque vos sois demasiado interesante -tragué saliva, intimidado, tanto por el silencio de la noche como por el suyo. No quise girarme, temiendo que mis ojos delataran mis estado de alarma. Aquella mujer me descolocaba totalmente -Tranquilizaos -murmuró, colocándose delante de mí. Suspiré gratificado, intentando liberar el tembleque que sufrían mis piernas –Mmmh… vuestro aroma me recuerda al de un leñador…-acercó su rostro a mi oído. Mis puños se cerraron, tensos. Sus cabellos rozaron mi hombro. En ese momento, los pelos de mi nuca se erizaron - Aquí es donde mejor se aprecia el perfume de una mujer, señor Cook.-giré el rostro despacio, sin mirarle a los ojos y observé un delicado cuello blanquecino, preciso e inmaculado. Una de mis debilidades mayores. El cuello de una mujer, delicadamente perfecto. No quise tentar mí suerte. Así que no me moví, siendo consciente de la privacidad que sugiere esa parte del cuerpo en particular. Luego se apartó, algo confusa - Lo siento…-de nuevo me pedía perdón. Era extraño sentir tanto acoso y luego oír siempre un lamento tras el mal causado. ¿Acostumbraría a hacer siempre lo mismo? - No sé qué me está pasando.-pues si no lo sabía ella... yo no lo iba a resolver. O si... no era la única persona confusa, en aquella oscuridad asfixiante.

- No os disculpéis. Yo tampoco he sido, precisamente, educado -sonreí, intentando quitarle importancia al extraño momento vivido, en el que nos hallábamos - He de admitir que llamáis mi atención. Y a veces no me doy cuenta de la estupidez que se apodera de mí -tendí mi mano, con respeto y con la esperanza de que ella tendiese la suya, en señal de paz, para dejar caer un beso que encuadrara toda mi admiración. Porque admiraba a la señorita Bouguereau. Su forma de ser y sus palabras. Yo me consideraba el extremo opuesto a ella - ¿Os importa si damos un paseo? Aquí apenas puedo veros el rostro. Y es una lástima, señorita Bouguereau. No quisiera perderme semejante descubrimiento -dije con las cejas ligeramente alzadas, arrugando mi frente, y con la sonrisa aún permanente en mi boca.

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Miér Nov 17, 2010 11:34 pm

- No os disculpéis. Yo tampoco he sido, precisamente, educado – Ladeé la cabeza sin denotar síntoma alguno de sus palabras en mi rostro. - He de admitir que llamáis mi atención. Y a veces no me doy cuenta de la estupidez que se apodera de mí – ¿Cómo tomarme eso? Mejor sería no darle más vueltas a la cabeza.
Pude vislumbrar su mano acercándose a mí, pestañeé ligeramente ¿tenía que tenderle la mano? Qué más daba, si mi mano salió sola, errante de mi bolsillo, como una parte extraña de mí realizando algo que quizá no era menester. Le pude ver perfectamente cuando llevó mi mano a sus labios, su calidez fue un placer, ¡oh por Dios! debía estar loco, después de mi nefasta actuación…ahora me venía con ¿esto? ¿Acaso mi naturaleza sobrenatural estaba causándole estragos, obligándole a hacer cosas que él no quería? ¡Lo que me faltaba!
- ¿Os importa si damos un paseo?- Sí, debía ser eso… ¿Qué si no?- Aquí apenas puedo veros el rostro.-Entrecerré los ojos al oírle decir aquello.- Y es una lástima, señorita Bouguereau. No quisiera perderme semejante descubrimiento.

Bufé suavemente negando con la cabeza, para alzar de nuevo el rostro y apartar delicadamente mi mano de la suya.
–Sois…adorable.- Sonreí mirando hacia otro lado disconforme con mis palabras. –Os complacería, pero no sé si eso que proponéis sería lo mejor.- Di un paso hacia delante volviéndome a fundir en la luz.
Le miré a los ojos intentando hallar ese influjo que creí estar ejerciendo involuntariamente sobre él.
–Todo descubrimiento conlleva unos riesgos.- me mordí sutilmente el labio, sin ningún tipo de pretensión. -¿Estaría dispuesto a correr ese riesgo, señor Cook?- pregunté inclinando la cabeza.
–Luego no me digáis que no os lo advertí.- murmuré agarrándome de su brazo, no había paso atrás, procuraría comportarme lo mejor posible, le sonreí tímidamente, escondía perfectamente la tristeza que me recorría.
No sabía exactamente lo que estaba haciendo, ni dónde me llevaría esa noche. Simplemente comencé a caminar. Preguntando trivialidades para no provocarle mal estar.
-¿Cuánto tiempo os quedareis en Atenas?... Tengo entendido que los amaneceres sobre el mar Egeo son inigualables.- “Genial…” Miré hacia delante sin poder imaginarme algo por el estilo, algo que me abatía en demasía.

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Keiran Cooke el Dom Nov 21, 2010 1:07 pm

–Sois…adorable.-mi rostro cambio de inmediato. Por sus palabras, temí que no aceptara mi invitación. Mejor dicho, presentí su marcha. Decepcionado y taciturno, musité una pequeña mueca de dolor, casi imperceptible. –Os complacería, pero no sé si eso que proponéis sería lo mejor.-¿Por qué diría aquello? Por un momento pensé que, el hombre aquí presente, no era de su agrado. Me molestó que dijese semejante cosa, después de todo el esfuerzo que había supuesto para mí hablar con ella. Fruncí el ceño, confuso. –Todo descubrimiento conlleva unos riesgos.-entonces mi cara cambió, intuyendo un enigma oculto en sus palabras. Mi problema es, que no se leer entre líneas. Había sentido muchas cosas a la vez, todo por culpa de su compañía. Primero una tremenda intriga desconcertante y, al mismo tiempo, sutil. Esa sutileza fue la que tanto había llamado mi atención. Por otro lado, intimidación, porque su sola presencia me turbaba, incluso me asustaba. Pero llegué a creer, que todas esas sensaciones, no llegarían nunca a compararse, frente a lo que aquellas palabras escondían, escapándose de mi comprensión. Siempre he sido un hombre lleno de sombras. De niño, no era capaz de dormir, de cerrar los ojos, por miedo a no volver a abrirlos. Pero al final, los párpados caían por su propio peso, cansados de mantenerse día tras día abiertos, descansando en un profundo sueño.- Si le sirve de excusa, estoy arto de tomar medidas preventivas.-

-¿Estaría dispuesto a correr ese riesgo, señor Cook?-sus palabras parecían una advertencia en lugar de ser amenazantes. Me pregunté que diantres la habría hecho ser así. Como se había convertido en una mujer, a mi parecer, controladora, capaz de advertir de su sola presencia, como si de una amenaza se tratase. Desconocía si era una amenaza o no. Y si en realidad, era tan fría y dura como presentía, tan segura de sí misma.–Luego no me digáis que no os lo advertí.-

-A veces hay que cerrar los ojos, extender la mano y creer que alguien va a sostenerla. No hay cosa que más desee en este momento.-contesté sincero, con extremada serenidad. Deseaba que confiara en mí y que dejase de lado aquella coraza que parecía cubrirle el cuerpo por completo.

La señorita Bouguereau cogió mi brazo y empezamos a caminar a paso lento. Como si llevásemos una procesión por dentro. La miré de soslayo, con una extraña melancolía impregnada en el rostro. Si hace un momento tenía temor, ahora había desaparecido. Más bien, me inspiraba compasión.-¿Cuánto tiempo os quedareis en Atenas?... Tengo entendido que los amaneceres sobre el mar Egeo son inigualables.-su mirada se perdió evocadora, en la lejanía. Leí añoranza ¿Acaso no había tenido la oportunidad de ver ninguno?

-Sólo dos días. Y en cuanto a ese amanecer -chasqueé la lengua, molesto -No tengo la más mínima idea, señorita Bouguereau. Aún no he tenido la oportunidad de verlo, con mis propios ojos -caminábamos sin rumbo, perdidos en alguna calle. Desconocía la posibilidad de saber volver al Partenón. Lo más curioso, es que me daba igual. Estaba tan cómodo, que me olvidé de todo. Y necesitaba tomarme unos minutos de descanso -Es la primera vez que visito Atenas. Y sólo sabía de la existencia de este mar, por una vieja historia que me contaban de niño, sobre un laberinto, un monstruo y su héroe -Ahora fui yo quien dejó caer la mirada de frente -Se reirá de mí pero, jugaba a ser ese héroe, imaginando que todo lo que me daba miedo, era un monstruo. Un día me subí a un árbol. Más bien, intenté subirme -reí evocador con la mirada nostálgica ¿Cuánto deseaba el montruo, ser algo diferente? moví la cabeza hacia los lados, un par de veces. Desde luego, no tenía remedio - con tan mala suerte, que pisé el vacío en vez de la rama. Y caí al suelo. Me pasé una semana en la enfermería. Pero nada más salir recuperado -dije mirándola con una ligera sonrisa, como cuando le cuentas una historia a un niño, y pretendes crear en él cierta intriga, antes de desvelar el final -corrí como un rayo hasta el árbol y me lié a patadas con él. Me veía ridículo. El árbol ni siquiera tenía la culpa. Y yo acabé, rompiéndome una pierna. Como ve no soy ningún héroe. Y menos aún adorable, como pensáis -Y así era. Volví a fijar la mirada en el frente. La calle estaba repleta de pequeñas tiendas, extraños bares y lugares que desconocía. Algunos abiertos. Otros habían cerrado ya hace mucho ¿Qué hora sería? que importaba...


[off: un poco largo XDD sólo un poco XDD]

Keiran Cooke
Licántropo- Clase Media
Licántropo- Clase Media

Mensajes : 164
Fecha de inscripción : 19/10/2010
Edad : 232

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Kory Bouguereau el Mar Nov 23, 2010 3:08 am

Así que nada de medidas preventivas, yo, que me preocupaba por su seguridad, yo, que no quería lamentar malos entendidos. Siempre, incluso por entablar la mínima conversación conmigo la vida de esa persona corre peligro, un peligro que no está en mis manos evitar. Me gustaría que no fuera así, me gustaría poder ser yo misma sin tener que parecer un bloque de hielo con pies. Tenía en mente las cosas que había sido capaz de hacer inclusive a mis seres queridos… nunca terminaré de enmendar mis arrebatos, nunca me perdoné el hecho de que la bestia tomase control de mí con tanta facilidad. Y ésta no sería una excepción, Keiran no sabía dónde se estaba metiendo, quizá no podría salir de ésta. Mi penitencia por la muerte de inocentes es infinita, imposible de purgar. Su voz me sacó de la oscuridad donde me había ahogado: -A veces hay que cerrar los ojos, extender la mano y creer que alguien va a sostenerla. No hay cosa que más desee en este momento.- Sonreí mientras sentía como se me iba formando un nudo en la garganta, sus palabras me conmovieron muchísimo. Lo que dijo por suerte o por desgracia ya lo había sufrido, dos veces para ser más exactos: la primera con mi creador, quien me abandonó, y la segunda con mi añorado Lestat, a quien no creo que vuelva a ver hasta quién sabe cuándo. ¿De qué me sirvió dejarme llevar? ¿De qué me sirvió dejar mi existencia en sus manos? De nada, ahora mi vida no tenía sentido, mi corazón ya no estaba conmigo, había muerto literalmente. Y recordar era lo peor que podía hacer. Hubo días en los que quise sucumbir ante el dios Sol, esos días todavía no acabaron, y todavía me pongo aprueba con ello. Aún así que me dijese aquello un hombre que acababa de conocer me alentaba en cierta manera, y me hacía sentir la sinceridad de sus palabras, era de valorar en los tiempos que corren. Confianza eso es lo quería transmitirme, y cuantísimo le costaría, pues estaba hablando con una persona herida en lo más profundo.

Se quedaba en Atenas menos días que yo, bueno mi agenda era algo que no podía modificar, inspiré un poco del aire que necesitaba para hablar, y también para que no sospechara pues respirar para mí era algo meramente voluntario. Caminamos y caminamos, yo intentando apaciguar mi dolor y ¿él? No lo sé, solo pude notar que los músculos de su brazo se habían relajado, y eso era bueno. -Es la primera vez que visito Atenas. Y sólo sabía de la existencia de este mar, por una vieja historia que me contaban de niño, sobre un laberinto, un monstruo y su héroe – ¿Estaríamos pensando en la misma historia?... ¿Teseo y el Minotauro? Curiosamente comenzó a hablar con la mayor normalidad, sin tartamudear, ni titubear, su corazón no se escuchaba por encima de sus palabras, mi propia bestia estaba en calma.- Se reirá de mí pero, jugaba a ser ese héroe, imaginando que todo lo que me daba miedo, era un monstruo. Un día me subí a un árbol. Más bien, intenté subirme – Alcé la cabeza para mirarle, “el miedo produce monstruos, sin duda.” Pensé sonriendo con amabilidad, no tenía pensado reírme de él. - con tan mala suerte, que pisé el vacío en vez de la rama. – Puse cara de sorprendida.- Y caí al suelo. Me pasé una semana en la enfermería.- Esa anécdota hizo que me acordase de la caída de mi hermano, los niños…y los no tan niños se sienten atraídos por las alturas.-Pero nada más salir recuperado – Alcé las cejas expectante, pues él estaba creando esa intriga. -corrí como un rayo hasta el árbol y me lié a patadas con él. – Fruncí el ceño aguantándome la risa, ¿por qué haría eso? - Me veía ridículo. El árbol ni siquiera tenía la culpa. Y yo acabé, rompiéndome una pierna.- Le miré un instante con la gravedad de una madre. Los niños son brutos, no hay otra explicación.-Como ve no soy ningún héroe. Y menos aún adorable, como pensáis – Apreté los labios para no rechistar, pues contar esa historia le había hecho aún más adorable a mis ojos, no lo diría…a los hombres no les gusta ese tipo de comentarios, sé pone en entredicho su masculinidad o algo por el estilo, a mi me da igual eso, pero en fin.

-Muy bien…- Di una ojeada a lo que nos rodeaba distraídamente con la sonrisa que se me había quedado tras su pequeña historia. – Gracias por contármelo, eráis un niño muy peculiar, creo notar.- Me dieron ganas de pellizcarle las mejillas ¡menos mal que no lo hice!- Espero que esos monstruos hayan dejado de atormentaros, un hombre tan fuerte como vos no debería temer a nada.- Moví la mano de tal manera que me deshice de su brazo para coger su mano, curiosa, una sombra de lo que era una sonrisa se apreciaba en mi rostro. –...A nada, ni a nadie. Nunca había visto manos tan grandes…- murmuré abriéndome paso con los dedos por la palma de su mano, seguíamos caminando, eso no importaba, comparé el tamaño de ambas manos ¡nada que ver la una con la otra!- -Sois tan fuerte.- Tuve la tentación de de clavar mis uñas en su piel, para cerciorarme de que lo que veía era carne fácilmente facturable, no le arañé claro está. Solo me entretuve a seguir con la yema de mis dedos el recorrido de sus venas, algo que me estimulaba extrañamente.
–Tan robusto como un árbol, tan vivo, tan natural.- Eso era, paré de acariciar su mano, pues recordé lo gélidas que las tenía. Habíamos llegado al límite de un acantilado, buenamente vallado, tras nosotros otro mundo. Me apoyé en la barandilla mirando la oscuridad mar que yacía tranquilo reflejando la luna que escondían la espesura de las nubes atenienses. Acomodé mi rostro en mi mano. La infinidad del mar me calmaba, estaba tan lejos de casa, bueno…ambos lo estábamos. ¿Cuándo volvería a esta tierra llena de historia? Me imaginé grandes navegaciones surcando estos mismos mares, la flota ateniense fue la más importante en los tiempos pasados. Parpadeé volviendo la cabeza hacia Keiran. -¿Por qué os dedicáis a ese tipo de cosas? ¿No querríais hacer lo que siempre habéis soñado?- pregunté girando la cabeza hacia el lugar donde las olas rompían unas sobre otras.



Off: xDD No puedes superarme, lo siento! jaaaaaaaaaajaja

Kory Bouguereau
Vampiro - Clase Alta
Vampiro - Clase Alta

Mensajes : 493
Fecha de inscripción : 24/04/2010
Edad : 130
Localización : Castillo Lancaster (Inglaterra)

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: A la sombra de Atenas [Libre]

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 1:08 pm


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.