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La dulce muerte [Leonardo]

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default La dulce muerte [Leonardo]

Mensaje por Alma Dupont el Jue Dic 16, 2010 3:06 am

Recuerdo del primer mensaje :

Todo estaba sumido en una profunda calma. Sólo quietud y nada más. Presa de la noche, sentí como una insignificante lágrima se deslizaba con suavidad por mi mejilla. Impasible, observé mi rostro frente al espejo, retirando aquella capa húmeda, con extremada paciencia. Mi corazón latía despacio, a pesar de mi estado ¿Cómo era posible? Llevaba días, semanas... así. El monstruo gritaba dentro de mí, quejándose de semejante desliz. Yo nunca lloraba...
Pero... ahora...

Ahora no podía parar. Sin premeditación alguna, mi mano fue sola hasta asir un joyero de plata, arrojándolo contra el cristal de la cómoda, haciendo añicos el espejo.
Odie a mi padre ¿Cómo pudo tener la desfachatez de crear a una arpía, ser impía, como yo?
¿Cómo tener compasión, si nunca aprendí a tenerla? Me sentía sola. Perdida, sin fuerzas para seguir, a pesar de la vida que había forjado asesinato tras asesinato. Es difícil que una mujer salga adelante sin la ayuda de un hombre, por repugnante que parezca. ¡Y yo lo había conseguido! Pero... a qué precio.

Me levanté de la silla, recorriendo con la mirada cada pedazo de espejo. Mi rostro ahora estaba deformado. Alcé la vista, oliendo la estancia. La moqueta... los perfumes... las sábanas de seda... pasé las manos por la cómoda, sintiendo la madera por última vez. Me quité los tacones. Me aproxime hasta las cortinas, cerciorándome de que el terciopelo seguía siendo igual que siempre. Pero, en realidad, ahora todo era distinto. No podía ver del mismo modo aquel lugar.

Abrí la ventana, notando el aire en mi rostro. Las pobres almas, que habían sido arrancadas de la tierra, por caprichos de mi destino, volvieron a revivirse en mi memoria, mientras mis pies se subían al alfeizar de la ventana. Robert Anderson calló por las escaleras, apagando su último aliento. Miré al fondo del abismo, encontrando mi corazón sereno. Casi parecía no latir. Cinco pisos son suficientes para sumirme en la profunda muerte ¿Iría al infierno? posiblemente. No me desagradaba tal idea. Todo lo contrario.

Cerré los ojos, acaricié mi rostro por última vez y me lancé al vacío, con la esperanza de que no volviesen a abrirse.

Un desatino menos en el mundo...

Alma Dupont
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default Re: La dulce muerte [Leonardo]

Mensaje por Leonardo Rousseau el Vie Dic 31, 2010 10:28 pm

-Sí es una pena. Pues, dejemos las buenas formas a un lado. Vos mismo las dejasteis hace tiempo. Cuando entrasteis aquí . Hablando en claro –Parecía enfadada en el tono de voz, pero no fue capaz de levantar la mirada ni una sola vez-A las prostitutas no se las besa. Y como yo no soy una puta. Supongo que... sí. Fue bonito mientras duró –No terminaba de entender muy bien aquel comentario, solo acababa acostándome con una prostituta cuando esta poseía una belleza única, y que yo recordase, algún beso mío si que se llevaban-Así que... gracias por rescatarme. Gracias por librarme de la pena. Gracias por morderme y follarme. Muchas gracias por todo. Puedes depositar el dinero sobre la cómoda cuando te plazca. Acepto propinas –Se estaba tratando a sí misma como una mujer de poca reputación? No pude contener la risa, por mucho que lo intentase.

-Así que se trataba de eso…-Dije aun riéndome- Creí que mis besos os resultaban pedantes, inapetentes y simples, no sabía que su ausencia provocaba tanta ofensa en vos. Jamás pensé que os importaban tanto- Me reía aun entre dientes, era todo tan….dramático que me resultaba hasta absurdo. Me acerque a ella y la rodee por la cintura atrayéndola a mí. Finalmente le di eso que tanto quería pero no podía alejar de mi mente y mi estado el hecho de que aun la bragueta me abultaba (off: xDDDDDDD) Estaba enfadado, sí, estaba asombrado y sobre todo…decidido. Desde que entre tome la determinación de terminar aquello. La gire con algo de brusquedad, más de lo que pretendía, haciendo que apoyase las manos sobre su tocador, levante su bata de seda y separe sus piernas sin ninguna delicadeza.

- No señorita Dupont…no sois una puta, al menos ellas nunca te dejan a medias y no se ofenden con tanta facilidad..- Dije mientras bajaba mi bragueta. Actué rápido, sin esperar a reacciones suyas. En breves momentos volví a sentir el calor profundo de su interior aun húmedo.

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default Re: La dulce muerte [Leonardo]

Mensaje por Alma Dupont el Sáb Ene 01, 2011 8:41 pm

-Así que se trataba de eso…- ahora parecía reírse de mí. ¿Por qué no se la cortaría, cuando tuve la oportunidad? La respuesta era simple; "No quería quedarme sin juguete". Ya que yo era el suyo... di por hecho que Leonardo era mi "yoyó" -Creí que mis besos os resultaban pedantes, inapetentes y simples, no sabía que su ausencia provocaba tanta ofensa en vos. Jamás pensé que os importaban tanto- ¡Ja! ¿Aún se acordaba de eso? me vi sonriendo de pronto, con la boca abierta, sin dar crédito. Incluso me resultó gracioso que no se olvidase ni una coma. Y sin esperarlo, mi risa se vio cohibida, por un beso fugaz. Bueno... algo es algo. No te quejes, pensé. Y antes de que pudiese soltarle algún comentario soez, pavoneándome de él, disfrutando de su sufrimiento, si es que existía, escondido en algún resquicio de su ser; me empotró contra el tocador. Mi respiración comenzó a agitarse de inmediato. Silencio en la habitación. Sólo la fuerza de sus manos, y el sonido de la tela al levantarme la bata. Tras un profundo suspiro de placer, separó mis piernas. "Alma tiembla..."
Le miré de reojo, esperando la envestida con sonrisa juguetona. De nuevo silencio. Sólo mi respiración contenida, de fondo ¿Sobreviviría?

-No señorita Dupont…no sois una puta, al menos ellas nunca te dejan a medias y no se ofenden con tanta facilidad..- que... gra-cio-so... Quise contestarle. Callarle la boca. Pero lo inevitable llegó cuando menos lo esperé. El canalla volvió a penetrarme, siendo presa, una vez más, de su varonía.

En cada penetración, solté un gemido ahogado. Y en cada gemido mis manos bailaron de un lado a otro, a lo largo de la cómoda. Los objetos sobre la mesa temblaron de inmediato. Mi mano se movió con fuerza hacia la izquierda tirando el contenido del tocador al suelo, produciendo un fuerte estrépito. Tras otro gemido, mi otra mano, se deslizó con rapidez hasta la derecha, desencadenando el mismo efecto. La mesa quedó libre. El suelo hecho un asco. Y mi cuerpo liquidado.

Sentí que el aire no me llegaba. Los ojos blancos. Me dí la vuelta...
Llevé las manos hasta sus cabellos, excitada perdida ¿Deseaba más? yo era insaciable... Mi rostro se tornó suplicante y, mientras intentaba recuperarme de su último "ataque", llevé las mano hasta su miembro, palpándolo duro como una roca. Cálido entre mis dedos, empapado de mí. Mordisqueé sus labios sin poder contenerme más. Si a él no le parecía importante besarme; ya le enseñaría yo, la lista de prioridades. Estiré su labio inferior, casi arrancándoselo de cuajo.
Que delicia... Mi mano comenzó a moverse ligera, masajeando al Dios de mis caprichos. No creí tener fuerzas, para lo que pretendí hacer... Y entre tomadas de aliento y sofocos, logré subirme, con ímpetu sobre Leonardo, atrapando con los muslos sus caderas. Le abracé...

-Gracias por besarme... - dije divertida, sumando una agradecimiento más; irónica total.
Apoyé la cabeza contra su hombro. Temí que no me oyese. Yo estaba desbordada. Lo que consigue un simple beso... Si es que... en el fondo... soy fácil de contentar.
Observé su cuello, el lugar donde le había cortado escasos segundos antes ¿Era cosa mía? ¿O estaba cicatrizando a ritmo vertiginoso? ¡Oh mon dieu! llevé los labios, más carnosos y hambrientos que nunca, contra la herida; besándole con intensidad. Mis brazos no podían despegarse de su espalda, incapaces de partir, a otro lugar -¿Os habéis enfadado? ¿Ha sido nuestra primera regañina? - sonreí en su cuello, con cierto aire mordaz -Encantador... - Luego reaccioné de inmediato, recordando, cómo repitió el "monólogo" que le solté aquel día - ¡Ah! no... - exclamé burlona. Luego negué sobre su piel, volviéndole a propinar un beso en el cuello. Casi un mordisco -En realidad es nuestra segunda regañina - divertidísimo... -Supongo que es natural... - suspiré sobreactuada, con tono de evidencia -Somos personas de acción - quedó confirmado... -¿No? - me froté contra él. Mis pechos no podían estarse quietos ni un segundo -En la cama, en los carruajes, en los armarios, en los cielos, en los mares... - reí loca de atar -¿Probamos en otro sitio? o... - me aparte un poco moviéndome sobre su miembro. Ojos, presos de lujuria, quisieron destrozarle, mirándole de la forma más vil, que se me ocurrió - ¿Pensáis no ser capaz, de zambulliros en otra travesía? Os advierto que habrá oleaje... - y fue entonces cuando me estrellé contra sus labios, saboreándolos con esmero y determinación; hallando su lengua. Volviéndome puro fuego con esta.


[off: eres mi yoyó. Subes y bajas. Como te enrollas tío XDDDDDDDD]

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Mensaje por Leonardo Rousseau el Dom Ene 02, 2011 2:43 am

El placer volvió a inundarme de nuevo como una llama que recuperaba su fuerza. Sus manos comenzaron a tirar todo lo que encontraban a su paso, mientras sus pechos se movían alocados y se escapaban de la seda que los cubría. Pronto uno de sus pezones asomo tímidamente y mis manos sin poder evitar la tentación separaron la tela dejándolos al descubierto. Miraba a Alma a través del espejo, veía como su cuerpo recibía al mío. Acaricie sus pezones y sujete sus senos con firmeza.

Pero volvió a interrumpirme, que odiosa manía tenia, se giro con una mirada de suplica en los ojos, suplica de mas placer. “Pero quién entendía a aquella mujer!!?” loca e inconstante como ninguna otra.

Sentí sus manos sujetando mi miembro, sus labios en los míos, como jugaba con ambos. Con esfuerzo por su parte consiguió treparse en mí, me aprisiono con sus muslos sedosos y sus brazos.


-Gracias por besarme... – Dijo con ironía, sí. Comenzó a besar mi cuello. Sin duda su actitud había cambiado totalmente, pero eso no quitaba el hecho de que yo me encontrase molesto con ella.-¿Os habéis enfadado? ¿Ha sido nuestra primera regañina? .Encantador... –Es que acaso se burlaba de mi? “No juegues con fuego Alma” quise decir, pero no….prefería que se diese cuenta ella sola, cuando se quemase. - ¡Ah! no... En realidad es nuestra segunda regañina. Supongo que es natural Somos personas de acción ¿No? –Seguía con aquel tono burlón, estaba a punto de agotar mi paciencia…sentí los roces de su piel por todas partes, se restregaba con una gata en celo, básicamente lo que era -En la cama, en los carruajes, en los armarios, en los cielos, en los mares... – Se reía sin parar y no me explicaba que le hacía tanta gracia…después de estar tan arisca conmigo -¿Probamos en otro sitio? o... –Volví a sentir sus roces sobre mi erecto miembro, cómo poder evitar fornicarla sin medida contra la pared? Era inevitable - ¿Pensáis no ser capaz, de zambulliros en otra travesía? Os advierto que habrá oleaje... – No quería darle el gusto de burlase de mi de esa manera pero…mis instintos y sus labios devastadores fue lo que desequilibro la balanza y acabe empotrándola contra la pared más cercana. Pase cada brazo por sus piernas apartándolas de mí, sosteniéndolas y abriéndolas en su totalidad, dejándome paso a su sexo el cual vulnere con otra serie de profundas y bruscas penetraciones. Mordía sus pechos y su cuello mezclándolo con besos.

Pronto sentí la necesidad de liberación final de todo aquel acto sexual. Una necesidad imperiosa se estallar en su interior dejando salir todo éxtasis contenido…Finalmente ocurrió y descargue todo aquello en ella. Cuando termine me dirigí hacia su cama, manteniéndome aun en su cálido interior, y la tire sobre ella. Me coloque de nuevo los pantalones y termine de abrocharme la camisa y colocármela en condiciones.
Por lo ocurrido no sabía si deseaba volver a verla o no, pero tenía un as en la manga…


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Mensaje por Alma Dupont el Dom Ene 02, 2011 7:51 pm

De nuevo aquella mirada que tanto me perturbaba. Presentí que aún faltaba un acto de más en la función. Y así fue... Me empotró contra la pared. Y no pude evitar soltar otra carcajada pavorosa, sorprendiéndome con su fuerza bruta. Me agarré con agresividad a sus hombros. No podía más con mi cuerpo. El sexo me dolía por triplicado. Pero encontré placer en ese dolor, pues la causa había sido una noche completa y grata. Si... una delicia de noche. Y este acto estaba siendo el más brutal de todos. Supe que su momento llegaba. Intenté esperarle, abrazándome con fuerza a su espalda, cuando se descargó por completo dentro de mí. Mi cuerpo chorreaba sudoroso y resbaladizo soltando un último gemido que retumbó en toda la casa. Charles se habría puesto tapones en los oídos, para variar. Para colmo, esa noche estaba haciendo más ruido que de costumbre.

Caí rendida sin poder moverme más sobre su hombro, extendiendo mis cabellos a su alrededor. Pura maraña salvaje...
Noté el colchón bajo mi espalda y me acomodé sobre la almohada, observando al canalla. Cómo se vestía... ¿Por qué lo hacia? Ya me dejaba...
Apoyé una mano sobre la cabeza y le miré de arriba a abajo. La boca se me hizo agua, inevitablemente.
-¿Me dais un beso de buenas noches? - susurré anhelando de nuevo sus labios ¿Tanto me importaban? Quizás deseara ahogarme una última vez en la vorágine de su lengua. - Prioridad indiscutible, deseo incondicional... - murmuré aquel pensamiento, sin ser consciente de pronunciarlo en alto; con la mirada gacha.

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default Re: La dulce muerte [Leonardo]

Mensaje por Leonardo Rousseau el Lun Ene 03, 2011 12:46 am

Me puse la chaqueta y mire la hora en mi reloj de bolsillo, se había hecho bastante tarde, poco quedaba para el amanecer y dudaba en que me quedase tiempo para tomar otro aperitivo…seguramente la noche siguiente despertaría sediento como nunca.

-¿Me dais un beso de buenas noches? Prioridad indiscutible, deseo incondicional... –Un murmullo salió de sus labios. Me cerré los botones del chaleco con un resoplo, no supe entender muy bien lo que en ese momento rondaba por mi cabeza. La besaría? Me lo pensé, pero finalmente me acerque a ella para hacerlo. Mis manos hicieron el último recorrido por su cuerpo al igual que mis ojos, no sabía si volvería a verla desnuda otra vez, y para qué negarlo…sus curvas eran perfectas y sensuales eran una imagen digna de quedarse en mi memoria.

Saque la billetera del chaleco tras terminar con el beso de despedida. Cogí unas cuantas libras y las deje sobre la cama.

-Espero que esto sea suficiente-Puse un billete más- Una pequeña propina por las molestias y destrozos.-No sabía cómo se iba a tomar aquello, pero realmente ya poco me importaba. En el momento en que saliese de aquella habitación, moriría para Alma Dupont. No volvería a buscarla y supuse que ella tampoco lo haría.– Buenas noches señorita Dupont…-Dije ya desde la puerta, eche un último vistazo hacia atrás y salí de su habitación.
Baje rápidamente por las escaleras y en la puerta me encontré con Charles. Me miro furtivamente “celos?” pobre hombre si albergaba sentimientos por aquel desquicio de mujer. Me abrió la puerta y salí a la oscuridad ahora tranquila.

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Mensaje por Alma Dupont el Lun Ene 03, 2011 2:12 am

Tenía la certeza de que mi petición no sería concedida. Lo supe al escucharle emitir un resoplido ¿Tan enfadado estaba conmigo, a pesar de vivir semejante noche?
Dejé caer la mirada sobre las sabanas, pasando la mano por encima de su superficie. Era curioso ver como centenares de hombres me deseaban y me tomaban entre sus brazos; cayendo rendidos conmigo en la cama; mientras que él, no podía ni mirarme. Y que quería que hiciese... ¿Qué imagen debí haberle dado? ¿El de mujer débil? ¿Delicada? ¿Frágil? ¿Humana? Nunca..., pensé apretando con fuerza la mandíbula. Además, torturar a los hombres era de lo más satisfactorio. De hecho, nunca llegaban a quedarse hasta el amanecer. Terminaba dándoles el pasaporte tras la faena. Ellos siempre creyéndose superiores, por encima de Dios y del diablo. El pícaro quizás, por fin... había escarmentado ¿Podía existir una noche más satisfactoria?
Perdida en toda esa maraña de pensamientos, reaccioné tarde, sin ser consciente de que Leonardo estaba junto a mí.

El corazón se disparó en mi pecho de inmediato, al ver como sus labios se acercaban, con un único propósito; concederme aquel pequeño favor.
Sostuve al joven de la camisa, acercándole, sintiendo el dulce sabor de la victoria. De nuevo, demasiado corto para mi gurso. Pensé que lo hacía por mero compromiso. O para que me callase de una maldita vez y así poder marcharse. ¡Pues que se fuese! ¿Quién se lo impedía?

¿Y ahora que hacía? metió las manos en sus bolsillos y deposito el contenido de estos sobre la cómoda ¿Un obsequio quizás? Estaba confundida... -Espero que esto sea suficiente- al ver las libras estallé en cólera. Me la tenía guardada todo este tiempo. Quise rebanarle el cuello, pero no quería manchar la moqueta. Me costó arreglar el suelo 800 dólares. Y me extrañó que entre todas esas monedas, la cantidad sumara tal cifra -Una pequeña propina por las molestias y destrozos.- sonreí como si me pareciese divertido. Aparentado que no me ofendía nada en absoluto.
-Muy amable. Con ello me compraré unos zapatos nuevos - sentencie, regocijándome y muriéndome de asco por dentro. Resultó ser más mezquino que yo. O eso pensó él. A mí no me superaba nadie...
-Buenas noches señorita Dupont…- se despidió. Yo no dije nada. Vi como se perdía tras la puerta de mi cuarto, escuchando cómo baja a gran velocidad por las escaleras ¿Tenía prisa?

Me quedé mirando el dinero con el ceño fruncido, sintiéndome sola de nuevo ¿Le echaba de menos? ¡Qué locura! imposible... Me arropé furiosa con la colcha ¿Por qué hacía tanto frio? La ventana... Esa era la respuesta. Alcé la vista. Aún estaba abierta.
Me incorporé con lentitud entre suspiros de agotamiento para cerrarla. Ni un alma por la calle... ¿Leonardo ya se habría ido? Cerré la ventana de golpe ¿Y que me importaba eso a mí?
Acaricié el borde de las cortinas, mirando a la lejanía. La noche se marchaba y yo me hallaba al final, justo y como la empecé; junto a la ventana. Pero ahora no me encontraba con fuerzas para lanzarme al vacío. Quizás otro día, si el aburrimiento volvía a mi vida.

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default Re: La dulce muerte [Leonardo]

Mensaje por Marius de Romanus el Dom Ene 16, 2011 2:26 pm

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