Menú






Compañeros
Crear foro









Click: Afiliados Vip-Élite


Hogwarts
You Know You Love Me Rol




Bvlgaria
Théâtre des VampirestokyoBlood And SinPhotobucketCabaretHogwarts: Marauder TimeSpecialis RevelioVolterra Night Image and video hosting by TinyPic Image and video hosting by TinyPicLa obscuridad eternaA bizarre love story     Klinzmann Mental HospitalNomen Sapientiaehttp://secretname.forosactivos.net/forum.htm Academia St. Hathaway






Últimos temas
» Casting para Claudia
Jue Ene 29, 2015 12:29 am por Lirio azul

» Casting para Claudia
Jue Ene 29, 2015 12:29 am por Lirio azul

» Théâtre des Vampires
Miér Ago 27, 2014 6:07 pm por Tristán Evans

» Luccia Venturi
Miér Jul 30, 2014 6:29 pm por Tristán Evans

» Buenas tardes
Miér Nov 27, 2013 1:51 am por Luccia Venturi

» Los antiguos
Miér Jun 12, 2013 11:54 pm por erick roal

» Dudas
Vie Mayo 31, 2013 10:13 am por Armand

» Lydia Deetz
Mar Mayo 28, 2013 1:48 am por Capt. leon

» Juego de la Verdad.
Jue Abr 11, 2013 5:37 pm por Sayra Luk Richter


Causa y Efecto

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

default Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Miér Dic 22, 2010 6:08 pm

Justo había salido de la vieja librería londinense que suelo frecuentar, ésta en especial me gustaba porque podía comprar libros de segunda mano. Me había comprado un pequeño libro de Voltaire, que siempre me causó gran interés, estaba seguro que me iba a dejar entretenido por unos días, y quiera o no necesitaba distraerme. Me senté en el primer banco que vi, me abroché la cazadora con parsimonia, observando el continuo ir y venir de los comerciantes y alcahuetas, me encogí de hombros y rebusqué en mis bolsillos las gafas de ver, las que solo me las ponía para leer o componer.
Abrí el libro por la primera página encontrándome una dedicatoria de alguien desconocido para mí:

“Todo, por muy malo que sea sucede para lograr algo mucho mejor. Con todo mi cariño, Rose.”

Fruncí el ceño, pasando la hoja rápidamente. “¿Qué me vienes contando? ¿Qué tipo de dedicatoria es esa?”
"Cándido o el Optimismo", grandes expectativas me daba ya con el título. Pasé otra de las frágiles páginas. Capítulo primero, De cómo Cándido fue educado en un hermoso castillo, y de cómo se le echó de aquél.

Me enfrasqué de lleno en la lectura, una sonrisa se fue forzando en mi rostro, pues lo que en ese capítulo se contaba me pareció de lo más absurdo. Seguí leyendo los breves capítulos con estupor, qué desafortunado era el joven, azotado casi hasta la muerte; su amada Cunegunda violada y destripada por los soldados búlgaros, parpadeé colocándome el cuello de la camisa. Llegó a un punto que dejaba de ser divertido, pero aún así seguí leyendo hasta que los parpados se me cerraron por el cansancio, el libro debió escurrírseme de las manos, cayendo a mis pies. Bueno un sueñecito en mitad de la calle no hace daño a nadie ¿no?

Pasaron las horas lentamente, y el silencio inundó la calle, solo yo seguía vivo en esa calle, reviviendo en sueños lo que había leído.

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Lorette Gheraldini el Miér Dic 22, 2010 6:47 pm

¿Qué estaba haciendo en aquel lugar?. Ni yo misma lo sabía. El mundo era un lugar enorme, y tan pequeño a su vez que nada puede ser predecible, ni el como ni el por qué suceden las cosas, y era en aquel preciso instante en el cual no sabía responder por qué me encontraba en Londres, Inglaterra, ni qué estaba buscando exactamente, pero ahí estaba yo, caminando en las oscuras calles londinenses, entrando en un desolado mercado, que de día sin duda estaría abarrotado.

Había desistido de la idea de buscar a mi cobarde creador, de sufrir por la ignorancia y de buscar el por qué de mi vida; aun que admitámoslo, nada dejará de tener un por qué y no dejaremos de buscar la respuesta acertada a esa pregunta tan simple como rebuscada.
Italia se me había hecho aburrida al final del invierno, había subestimado la diversión en Francia, aun que siempre será un buen lugar donde pasar una noche agradable, y ahora era el turno de buscar hasta encontrar en Londres, pero... ¿buscar el qué?... sinceramente, no lo sé.

Me había quedado maravillada frente a una tienda de muñecas de porcelanas. ¡Cuanto echaba de menos mis viejas muñecas!, todas ellas regalos de mis difuntos padres... a los que desearía seguir de la mano junto a la muerte. Todas aquellas muñecas, expuestas en aquel escaparate, eran una verdadera obra de arte, con sus sonrisas tan vivas, sus ojos perfectamente delineados y sus brillantes cabelleras rizadas. ¡Qué maravilla!. Pero para mi desgracia la tienda ya estaba cerrada, pues era de suponer, la noche había caído hacía horas. Me dirigí entonces a una pequeña plaza del mercado; donde las sombras de la oscuridad descansaban a su paso, donde no se distinguía ningún atisbo de vida, excepto uno...
Mis pasos silenciosos me llevaron hasta un hombre que dormía sentado en uno de los bancos, yo lo miré con curiosidad y no pude evitar relamerme el labio superior. Aún no me había alimentado.

Ladeé la cabeza observándolo con detenimiento y me acerqué un par de pasos. ¿Sería capaz de hacer tal descaro?. Mis pies se toparon entonces con un libro, y rápidamente lo cogí del suelo. "Candido o el optimismo", "Candido o l'ottimismo" , pensé rápidamente, pues había visto ese libro en la biblioteca de mi padre, pero a decir verdad nunca me había llamado la atención. Pasé sus hojas con rapidez y volví a cerrar el libro. ¡Vaya muermo!.
-Dormido no se podrá acabar el libro...- dije levantando levemente la voz, con mi tosco inglés, para despertar al hombre que allí descansaba.


Última edición por Lorette Gheraldini el Jue Dic 23, 2010 2:14 am, editado 1 vez

Lorette Gheraldini
Vampiro - Clase Media
Vampiro - Clase Media

Mensajes : 566
Fecha de inscripción : 14/07/2010
Edad : 215
Localización : Nápoles

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Miér Dic 22, 2010 9:09 pm

Es curioso lo bien que puede dormir uno, en medio de la calle, sin preocupaciones, ni interrupciones, o eso pensé en un principio. En ningún momento se me pasó por la cabeza el peligro que podía correr. Bien es sabido que no temo a nada, es más cuando me envalentono me vuelvo estúpido, o eso he oído. La cabeza se me había echado hacia delante, cayendo en la inconsciencia total ¡Pero alguien me arrancó brutalmente de mi dulce sueño!

-Dormido no se podrá acabar el libro...- Una voz femenina cruzó mi cabeza, inmediatamente abrí los ojos, alzando la cabeza poco a poco, deteniéndome en sus ropajes, para saber ¡quién! se había atrevido a desvelarme. Lo que vi fue a una especie de muñeca articulada, muy real y ‘recogidita’, “¿Me enfado…no me enfado?”, me quité de las gafas calculando su edad: 19 años…no muchos más. ¿Por qué me habría despertado? ¿Qué horas serían? ¿Importaba? No. Advertí que tenía mi libro en sus manos, apreté los labios mirando esta vez a sus grandes ojos “qué chiquilla más pintoresca”.

Se me ocurrieron muchas contestaciones unas más apropiadas que otras, todo hay que decirlo, la gran mayoría con una insolente impulsividad. También me sobrevinieron diversas cosas qué hacer con esa muchachita, pero pensé que no estaría por la labor, yo siempre tan dispuesto. “Espera… ¿me he olvidado de algo?” ¡Oh! Es verdad me acaba de despertar, sin motivo alguno.

-Buenas noches.- murmuré con una sonrisa burlona, y cierto aire seductor en la voz. –Cierto, dormido poco podré avanzar.- Me fui levantando del banco sin dejar de mirarla, su blancura me llamó la atención. –En cambio despierto…- le eché un vistazo rápido, era una cucada de niña. – uhmm, cuántas cosas podría acabar.- Sonreí marcando el doble sentido de mis palabras, acerqué mi mano a las suyas, y fui deslizando el libro por sus dedos.– Que bueno saber que mi libro ha caído en buenas manos.
Me metí el libro en el bolsillo de atrás del pantalón. ¿Daría por terminada la conversación o seguiría jugando con la joven? Miré a mí alrededor, sin sorprenderme de lo desértica que se encontraba la calle. Me jacté de su suerte.

–Vuestro acento…- entrecerré los ojos, pensativo. - ¿italiana?- Si así era, no había visto ninguna italiana semejante a lo que tenía delante.

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Lorette Gheraldini el Jue Dic 23, 2010 3:42 am

El hombre abrió los ojos y me estudió con lentitud y detenimiento, culpándome con la mirada por haberlo despertado. O lo despertaba o lo mataba, y la segunda opción no era precisamente de mi agrado, pues aún estaba muy ligada a mi vida mortal, mis creencias, mis gustos y mis fobias.
Se quitó las gafas, aún con esa mirada de curiosidad, como si esperara encontrar algo anormal en mi. ¿Pero era acaso yo precisamente normal?...

-Buenas noches.- se atrevió por fin a decir, en un murmuro perfectamente perceptible para mis delicados oídos y con una sonrisa un tanto burlona en sus labios.–Cierto, dormido poco podré avanzar. En cambio despierto… uhmm, cuántas cosas podría acabar.- Dijo, levantándose lentamente del banco y cogiendo el libro de mis manos con suavidad. Sus ojos seguían clavados en mi, escrutando cada centímetro de mi persona, y no pude evitar bajar la mirada y dirigirla a sus manos, si hubiera podido sonrojarme, en aquella situación sería más que obvia el tono rojizo en mis mejillas; pero esa no era mi condición. "¿Qué veía en mi?, ¿se había percatado ya de mi anormalidad?... no creo, es un simple humano." Pero un atractivo humano que olía bastante bien. No pude evitar arrugar la nariz ante ese pensamiento, así que giré la cara mientras mi lengua iba directamente a la punta de mis colmillos, acariciándolos y sintiendo como éstos ansiaban perforar la piel de aquel hombre.

–Vuestro acento… ¿italiana?- entrecerró los ojos pensando en aquella pregunta más que obvia. Lo miré de soslayo y solo me atreví a asentir una vez. Mi humor se había tornado serio y distante, algo realmente raro en mi, pero que me ocurría cada vez que la sed quemaba en mi garganta.
-¿Se nota demasiado?- pregunté con un tono más dulce, bajando la mirada hacia mis zapatos, y posando mis manos detrás de mi, como una niña pequeña que acababa de hacer una pregunta indebida. -Bueno, mi inglés poco ortodoxo siempre me ha delatado...- sonreí de medio lado, encogiéndome de hombros y mirándolo sin levantar la cabeza. ¿Qué era aquella reacción en mi?, ¿un truco para atraerlo y jactarme con su sangre?... No sería capaz... o sí.

Lorette Gheraldini
Vampiro - Clase Media
Vampiro - Clase Media

Mensajes : 566
Fecha de inscripción : 14/07/2010
Edad : 215
Localización : Nápoles

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Jue Dic 23, 2010 4:21 pm

Ella simplemente asintió, qué buen oído tengo.
- ¿Se nota demasiado?- lo suficiente pequeña.
No me miró siquiera, ¿se avergonzaba? “Por Dios, Tristán no empieces.”
Solo le faltaba balancearse sobre sus pies para hacer más adorable su figura.
- Bueno, mi inglés poco ortodoxo siempre me ha delatado...- Le devolví la sonrisa, mientras pensaba qué hacer. Guardé las gafas en el bolsillo, mientras sostenía su mirada. Era extraño de explicar, pero había algo que no me encajaba. Obviamente soy todo un seductor, pero que últimamente todo resultase tan fácil, me desagradaba.

–No tengo nada que objetar respecto a ese tema.- dije sin más, quitándole por completo importancia al asunto. Me crucé de brazos en una posición reflexiva, ¿pero qué hace esta chica hablando conmigo? ¿Se ha perdido? ¿Es una ladrona? No, no lo parece. ¿Una prostituta? ¡Yo yo que sé! ¿Entonces, qué quiere? ¿Por qué permanece aquí tan tranquila?
– Perdone, pero hay una pregunta que ronda mi mente sin descanso…- Quería saberlo, ¿qué hay de malo?- Por algún casual ¿Acostumbráis a conversar con desconocidos?- miré a mi derecha al escuchar un desagüé cercano. –Ya ve… aquí, en medio de esta calle lúgubre y solitaria… ¿No tenéis miedo?- pregunté con una sonrisa serena.
No parecía tenerlo, ¿eso era bueno o malo? ¿Trataba con otra desequilibrada? Esperé que no fuese así, porque me habría ganado un “Pleno para el señor.”

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Lorette Gheraldini el Jue Dic 23, 2010 10:48 pm

Podría ser mala de verdad y utilizarlo como quisiera, pero no se me daba nada bien. ¿Por qué tenía que ser tan justa?. Empezaba a cansarme de esa parte de mi, era hora de que mi sed venza a mi parte mortal.
–No tengo nada que objetar respecto a ese tema.-dijo él sin más, quitándole importancia al asunto. Pero su posición reflexiva delataba su curiosidad por saber qué me detenía a hablar con él. ¿Como podían ser tan predecibles los humanos?.
– Perdone, pero hay una pregunta que ronda mi mente sin descanso…- lo sabía, su curiosidad era más que predecible. - Por algún casual ¿Acostumbráis a conversar con desconocidos?. Ya ve… aquí, en medio de esta calle lúgubre y solitaria… ¿No tenéis miedo?- ¿No tenéis miedo vos?, esa sería la respuesta correcta. Solo en la plena oscuridad de un mercado desolado, a merced de cualquier criatura, pero por suerte para él no le había tocado un aterrador vampiro que acabara con su vida antes de que se diese cuenta; si no una inútil y miedica niña inmortal incapaz de acabar con una vida así como así... pero capaz de absorber un poco de su sangre.

-¿Debería tener miedo de un hombre que gusta de la filosofía de Voltaire?- pregunté ladeando la cabeza levemente, casi susurrando, como si temiera que alguien nos escuchara. -No me parece nada aterrador... aun que yo podría preguntar lo mismo... ¿No le han enseñado en vuestra casa que dormir en una plaza pública y hablar con desconocidos es peligroso?- imité su posición y me crucé de brazos negando con la cabeza y cerrando los ojos. -No está nada bien lo que estáis haciendo...- Abrí un solo ojo y lo miré con picardía, para luego echarme a reír y saltar con agilidad sobre el banco donde antes él estaba durmiendo.
-Para que en vuestra casa no os regañen, me presentaré y así dejaré de ser una completa desconocida.- dije encogiéndome de hombros, mientras me sentaba en el espaldero del banco. -Me llamo Lorette Gheraldini y vengo de Nápoles... Ahora si no quiere que me regañen a mi también será mejor que me diga vuestro nombre.- Volví a sonreír y posé mi cabeza sobre uno de mis hombros, intentando dar mi imagen más angelical posible. ¿Sería eso suficiente para poder robar un poco de su sangre?. Me prometí a mi misma no matarlo, simplemente dejarlo un poco inconsciente.

Lorette Gheraldini
Vampiro - Clase Media
Vampiro - Clase Media

Mensajes : 566
Fecha de inscripción : 14/07/2010
Edad : 215
Localización : Nápoles

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Vie Dic 24, 2010 3:48 am

Se tomó su tiempo en responder, ya me hizo hasta dudar. - ¿Debería tener miedo de un hombre que gusta de la filosofía de Voltaire?- Sonreí, sin poder evitarlo, aguantándome la carcajada como pude. Una chiquilla muy peculiar y perspicaz, sí señor. Pero la respuesta era: Sí, conmigo nunca se sabe. - No me parece nada aterrador...- “¿A no? Aún no has visto nada…”- aunque yo podría preguntar lo mismo... – Anda ya…-¿No le han enseñado en vuestra casa que dormir en una plaza pública y hablar con desconocidos es peligroso?- Imitó mi postura cruzándose de brazos, dándose a sí misma un poco de autoridad, me llevé una mano a los labios ocultando una amplia sonrisa. Era para verla.-No está nada bien lo que estáis haciendo...- ¿Iba a castigarme entonces? “Sí, estás deseando un buen castigo…menudo estás hecho.” Me quedé inmóvil hasta que escuché cómo se reía, qué humor desprendía. ¿Intentaba provocarme? ¡Con lo fácil que es! ¿Cómo contenerse? ¡Santa Madonna!

Ahora se encontraba sobre el banco, bueno… si se caía, estaría ahí para “rescatarla” ¿no? “¿De verdad? Dejemos las historias a Voltaire, por favor.” -Para que en vuestra casa no os regañen, me presentaré y así dejaré de ser una completa desconocida.- Asentí con la cabeza, moviendo la mano para dándole la palabra. Qué cómica me estaba resultando. - Me llamo Lorette Gheraldini y vengo de Nápoles...- ¡Oh! Nápoles, bonito lugar, ya lo creo que sí. Y parece ser que todo lo que proviene de allí es igual de hermoso, “¿pero qué cosas dices?”- Ahora si no quiere que me regañen a mí también será mejor que me diga vuestro nombre.- Esta vez metí mis manos en los bolsillos de mi pantalón, acercándome sigilosamente al banco, nada peligroso ¿cierto? – Pues será mejor que no me demore más, pequeña Lorette.- ¿Iba a decirle mi nombre? ¡¿Cómo no hacerlo?! ¿Qué más da si se lo digo? “Tú mismo.” Me incliné un poco quedando a la altura de su rostro. - Está tratando con Tristán Evans, señorita, y vengo de Hannover. – “¿Por qué tanta información?” Estuve a ¡un pelo! de decírselo en italiano, pero ¡menos mal que no lo hice! Mezclar lenguas siempre me dejaba escaldado “¿A qué tipo de lenguas te refieres?” A todas. -¿No habéis oído hablar de mí?- Las calles de Londres estaban forradas de carteles con mi nombre y el de mi grupo de jazz. – No importa.- Dije rápidamente, echándome hacía atrás, sin darle opción a responder. No quería hablar de ese tema, después de lo ocurrido semanas antes en Ámsterdam.

Le ofrecí mi mano, instándola a seguirme. – ¿Tiene algún inconveniente en pasar la noche con este humilde servidor?- ¡Ja! Maldito embustero. –No me irá a dejar aquí solito… con lo peligrosa que es la noche.- Puse una especie de puchero, dando paso a una sonrisa mordaz. “¿Qué pretendes ahora? ¿Otro lio de sabanas?” ¡Y qué importa! ¿Qué mierda importa lo que pretenda? Quiero desinhibirme un rato, sin pensar en las consecuencias, ¿tan raro resulta? – Mis padres estarán mucho más tranquilos sabiendo que estoy bajo vuestra protección.- Casi reí, esperando su respuesta.

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Lorette Gheraldini el Vie Dic 24, 2010 7:08 am

Iba a ser divertido, ¿quién me aseguraba lo contrario?. Era el momento ideal para dejar de lado mis absurdas dudas a cerca del bien y el mal; la justicia y mi condición vampírica no eran precisamente muy amigas, eso lo empezaba a tener claro.

– Pues será mejor que no me demore más, pequeña Lorette.- Dijo,acercándose un paso al banco e inclinándose levemente para quedar a la altura de mi rostro. ¿Con que también deseas jugar?, vamos por el mismo camino. - Está tratando con Tristán Evans, señorita, y vengo de Hannover. – Con que era esa la clave por la cual sus pensamientos me resultaban difíciles de escuchar. Era Alemán y mi trato con dicho idioma era escaso yendo a nulo. ¡Vaya fiasco por mi parte!, debería retomar esas clases. -¿No habéis oído hablar de mí?- negué rápidamente con la cabeza, y volví a detenerme en sus oscuros ojos. ¿Por qué tendría que haber oído hablar de él?, no me sonaba ni su rostro ni su nombre... era demasiado despistada.– No importa.- volvió a decir, mientras me ofrecía su mano para poder seguirlo. Mala elección. Aun que lo seguiría igual si él se alejaba sin mi, su olor, su sangre, su vida me instaba a seguirlo.

– ¿Tiene algún inconveniente en pasar la noche con este humilde servidor? No me irá a dejar aquí solito… con lo peligrosa que es la noche.- Ya estás en peligro... y sin saberlo. Sonreí ante su intento de pucherito y dudé un par de segundos para tomar su mano, posando mi dedo índice sobre mis labios y produciendo un ligero "uhmm" con la garganta, para resultar aún más dudosa; ¿en realidad podría ser tan fácil de engañar?. Al final resultaría ser buena actriz y todo, no me lo esperaba. – Mis padres estarán mucho más tranquilos sabiendo que estoy bajo vuestra protección.- No pude evitar reír ante aquellas palabras, así que volví a saltar del banco y tomé su mano, dándome cuenta de la diferencia de estatura que había entre los dos, mi corta estatura me daba más una imagen de niña que de mujer, frente a su buen porte y altura.

-Espero que vuestros padres queden muy tranquilos... y los míos también.- Guiñé un ojo mientras apretaba los labios para no estallar en una carcajada. Si mis padres me vieran, en realidad estarían temerosos. Balanceé ligeramente nuestras manos mientras caminábamos a paso lento por las calles. ¿Qué esperaba él?, me resultaba incómodo el no poder descifrar perfectamente sus pensamientos.
-Perdone mi despistada ignorancia, pero... ¿Por qué debería sonarme vuestro nombre?, ¿es usted un famoso pintor?, ¿músico tal vez?, ¿un príncipe? o... ¿un peligroso asesino?-
las preguntas salían de mi boca con aclamada celeridad, como una niña curiosa haciendo esas preguntas tan incómodas de responder, intenté poner mi cara de sorpresa y temor tras haber hecho la última pregunta, para luego volver a sonreír como si aquello no pudiera ser verdad. La única asesina allí era yo, una mordaz asesina o mejor dicho depredadora.

Lorette Gheraldini
Vampiro - Clase Media
Vampiro - Clase Media

Mensajes : 566
Fecha de inscripción : 14/07/2010
Edad : 215
Localización : Nápoles

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Sáb Dic 25, 2010 4:53 am

Accedió ¿Cómo iba a negarse?-Espero que vuestros padres queden muy tranquilos... y los míos también.- Asentí dando constancia de ello, qué teatrero podía llegar a ser ¡Pues así soy yo! Y a quien no le guste, ya sabe… carretera.
Miré hacia abajo, donde ella se encontraba, tan inofensiva, que parecía mentira ser cierto. Apreté suavemente su mano cuando comenzamos a andar. Menos mal que no había nadie por la calle, no me habría gustado ¡nada! que alguien me viera de esa forma “¿Te avergonzarías?” Pues un poco, sí. A mi estas tonterías no me van.

-Perdone mi despistada ignorancia,-
A ver…- pero... ¿Por qué debería sonarme vuestro nombre?- Apreté los dientes, como si aquello chirriase en mis oídos.- ¿es usted un famoso pintor?, ¿músico tal vez?, ¿un príncipe? o... ¿un peligroso asesino?- Observé la gestualidad de su rostro con una sonrisa limpia.

- ¿Me creería si dijera que soy un Príncipe?- El príncipe de un castillo de naipes.- ¿O qué sonaría más absurdo? ¿Me temería si fuese un cruel asesino?- Reí mirando hacia otro lado, esa noche parecía que mi fin en el mundo era dar miedo a las jovencitas. – Demasiado negligente ¿No cree?
Levanté su mano para que diese una vuelta sobre ella misma, observé el movimiento de su cabello al girar sobre su eje, ¿y si la mareaba? Sus movimientos eran agiles, como si le salieran solos. No había quién la pillase por sorpresa
–Soy músico, señorita. Quédese con mi cara.- Tenía más de realidad que de broma, pero tenía que dar cierto aire bromista a mis palabras sino quería sonar creído, ¡Joder! Pero si soy de los mejores, ¿cuántas veces tendré que demostrarlo? La humildad me causaba aversión.

Choqué su espalda contra mi pecho. Consideré que no tenía ningún tipo de temor, y a mí nadie podría pararme, una vez que empezaba a “meter ficha...”Alcé su rostro con mi mano derecha, forzándola a mirarme, al hacerlo vi un extraño brillo en sus pupilas, dañino e hipnotizador. Suficiente. La solté de mi presa, había visto más de lo pretendí.
– Esto… no puede ser verdad.- Murmuré frunciendo el ceño y soltando su mano. – Decidme que aún estoy en ese banco, soñando.- Me llevé la mano a la frente. - ¿Miento?
Me di cuenta que la situación no tenía ni pies ni cabeza, esa joven se había dejado llevar por mi picardía. Otra tocada a la lista… Todas locas por mí, primera parte. Sonreí ante mis propios pensamientos, estaba idiota esa noche.
–Aunque si es un sueño… podría hacer lo que se me antojase. ¿Verdad? - ¡Ahí está! Entrando a matar. - ¿A que no os negaríais…si…- Me fui acercando a ella, sin ánimo de darle un respiro. Peiné con mis dedos su flequillo. –me atreviese a…?- Me pensé bastante el desbordar sus labios, pero era demasiado pronto. La magia tenía que seguir ahí. Asi que rápidamente, y sin ser esperado por las dos partes, besé su moflete con tosquedad. Tras ello, reí como todo un fanfarrón, echándome hacia atrás.
- ¿A que me perdonáis?- De resultar lo contrario, me daría exactamente igual. Quizá así, me diera cuenta de lo que estaba pasando. Las piezas no encajaban, pero yo trataba de formar el puzzle dando de zapatazos al tablero.

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Lorette Gheraldini el Sáb Dic 25, 2010 5:47 am

¿Podría ser peligroso pasear de la mano de aquel hombre?. Patrañas. ¿como iba a ser peligroso un simple e indefenso humano?. No me hagas reír.
- ¿Me creería si dijera que soy un Príncipe?- Sonreí ante su pregunta, como si esperara que lo fuera. Pero no, no le creería. - ¿O qué sonaría más absurdo? ¿Me temería si fuese un cruel asesino?- ¿Como yo?, tampoco le temería, simplemente lo mataría. Pero no era su caso.– Demasiado negligente ¿No cree?- Asentí tontamente, mientras él levantaba mi mano para que pudiese dar una vuelta sobre mi misma. ¿Intentaba divertirse a mi costa?. ¡Iluso!.–Soy músico, señorita. Quédese con mi cara.- Mi mirada se llenó de admiración cuando pronunció aquellas palabras. Otro amante de la música, ¡qué maravilla!.

-¡¿Músico?!. ¿Y qué instrumento toca?... yo toco el violín, pero mi fuerte es el baile, ¡soy bailarina de Ballet!.- Dije mientras seguía dando vueltas, ¿pretendía marearme?. ¡Ja!, sonreí como una ilusa chiquilla. Pero de pronto su pecho chocó contra mi espalda y su mano se precipitó hacia mi rostro, alzándolo para que nuestros ojos por fin se encontrasen. ¿Qué era aquello? ¿un absurdo juego de coqueteo?. Me soltó de repente y su gesto amable se convirtió en una mueca de desconcierto.
– Esto… no puede ser verdad.- Murmuró soltando mi mano. Yo ladeé la cabeza levemente, intentando descifrar el qué no podía ser verdad. – Decidme que aún estoy en ese banco, soñando.- Volvió a decir, llevándose una mano a la frente. Sonreí sin entenderlo, y negué con la cabeza. - ¿Miento?.- Mentir es malo. Y no hacerlo es absurdo. Vaya juego más tonto empezábamos a tener. Ya se había vuelto tonto hace un buen rato, pero esto era la guinda de la tarta. Ya sé por qué camino vas...

–Aunque si es un sueño… podría hacer lo que se me antojase. ¿Verdad? - ¡Qué sonrisa más falsa le acababa de salir!, pero yo lo imité como si no entendiera sus palabras, o lo que en realidad pretendía. - ¿A que no os negaríais…si…- se acercó a mi y una de sus manos me peinó el flequillo. Mi sonrisa se convirtió en un gesto de sorpresa, aun que debía admitir, aquel trato tan ligón era nuevo para mi. –me atreviese a…?
-¿Atreveros a que?...- susurré enarcando una ceja, mientras hacía el ademán de dar un paso hacia atrás. Pero antes de que pudiese dar aquel paso, sus labios fueron a parar a mi mejilla, besándola con tosquedad. Yo fruncí el ceño y tan pronto como él empezó a reír, di ese paso hacia atrás, cruzándome de brazos y apretando los labios. Solo me faltaba inflar los mofletes para parecer una niña enfadada de verdad.

- ¿A que me perdonáis?- Giré mi rostro y me negué a mirarlo. El juego de la niña enfadada era divertido, pero a decir verdad, si se hubiese atrevido a más le hubiese clavado los colmillos sin pensarlo. El único y último beso que me robaron fue desagradable y me llenó de temor, pero ahora el que lo pretendía era un simple e indefenso humano, así que allí la titiritera podía ser yo.
-Si esto fuese mi sueño, huiría de usted... pero me han educado bien así que solo rechazaré lo que acaba de hacer.- Dije mirándolo con severidad, como si esperara que me temiera, pero no me sorprendería que se echara a reír en mi cara.
Posé mis manos a ambos lados de mis caderas, intentando parecer enfadada, o más bien disgustada con aquél hombre. ¡Por qué todos pretendían lo mismo!. ¿Debería dejar el juego y alejarme de él?. ¡Ni se te ocurra!, huele de maravilla. Sino fuera por su sangre... ¡Bendito néctar de perdición, quién te poseyera en este momento!.

Lorette Gheraldini
Vampiro - Clase Media
Vampiro - Clase Media

Mensajes : 566
Fecha de inscripción : 14/07/2010
Edad : 215
Localización : Nápoles

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Dom Dic 26, 2010 10:14 pm

Bailarina de ballet ¿Eh? Ya decía yo que esa muchacha tenía talento. Y violinista encima. No salía de mi asombro. Cuánto interés mostró al comentarle que era músico, despertamos pasiones allá por donde vamos.
–Toco el saxo…- La contesté. Y cambiando de tema, no le gustó mi asalto ¡pero qué pena! Yo seguí riéndome muy desconsideradamente. Ahora ni me miraba ¡encima!
- Si esto fuese mi sueño, huiría de usted... pero me han educado bien así que solo rechazaré lo que acaba de hacer.- Solté una carcajada aún más sonora. – ¡No os enfadéis, anda!- Respiré hondo para que el ataque de risa se tranquilizara. Acerqué ambas manos hacia ella amistosamente.
– No he matado a nadie, os lo aseguro.- Dejé que mis brazos cayeran, no tenía la certeza de que tocarla fuera la mejor opción. –Vaya, debo estar muy mal educado… porque no pienso pediros perdón.- Murmuré con severidad.
–Es más…creo que me voy a ir.- Cuando no se puede hacer nada con una mujer, lo mejor es marcharse, con la cabeza bien alta. –Así, no tendréis que soportarme más,- Bromeé metiéndome las manos en los bolsillos.- pues no estoy seguro de querer recibir más rebotes por vuestra parte.

Me quedé mirándola sin decir nada.- Sí, me quedaré con esa imagen vuestra como despedida.- Reí estúpidamente y me giré dándole la espalda, ya comenzaba a pensar en lo que haría al llegar al hotel.


[Off: Muy cortito...la situación lo requería xD]

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Lorette Gheraldini el Lun Dic 27, 2010 12:01 am

[Don't worry, la longitud es irrelevante... ahora haré que te quedes Wink]

–Toco el saxo…- Contestó, en cambio yo hice caso omiso de sus palabras. ¿Saxo? ¿qué era eso?, nunca lo había oído... Sería él un hombre de mundo, yo aún en mi naturaleza distinta, desconocía tanto de mundo, que me abrumaban las personas que habían vivido más aventuras que yo y aún conservaban su parte humana. Yo de eso ya no poseo.
– ¡No os enfadéis, anda!- Su respiración se tornaba cansada, como si lo que buscaba no lo había encontrado y prefería marcharse sin él antes que insistir. Ahora me era mi turno.
– No he matado a nadie, os lo aseguro.- Yo si, pero no te haré lo mismo... Lo prometo. –Vaya, debo estar muy mal educado… porque no pienso pediros perdón.- Murmuró con severidad, ¿debía enfadarme de verdad?, no, ahora recibiría un pequeño castigo.
–Es más…creo que me voy a ir. Así, no tendréis que soportarme más.- Bromeó metiéndose las manos en los bolsillos. -Pues no estoy seguro de querer recibir más rebotes por vuestra parte.- ¿Rebotes?, ¿irse?, ¿a donde?, pero si yo no le dejaría marchar. ¡Ni se me ocurriría ser tan estúpida!

-Sí, me quedaré con esa imagen vuestra como despedida.- Rió de forma estúpida, en cambio yo no encontré la gracia en sus palabras, él me dio la espalda y comenzó a andar. ¿¡Donde iba tan rápido!?. Una media sonrisa curvó mis labios y me apresuré a seguir sus pasos, no lo dejaría marchar tan fácil.
-Mírame Tristán... ¿y dime qué ves?.- Susurré, poniéndome de puntillas detrás de él, de aquella forma tan cautivadora y poco normal... de aquella forma tan vampírica, que en éste mundo de amantes de la noche la llamaban persuasión; todo era más fácil con ese "don". Logré que girase por fin, y cuando sus ojos oscuros se clavaron en los míos, supe que él podía comprender lo que sucedía. -Estoy sola... y tengo miedo...- volví a decir, cogiendo una de sus cálidas manos y posándola sobre mi mejilla, para que sintiera esa frialdad característica de mi marmórea piel. -Ayúdame... te necesito...- Necesito tu sangre... necesito ese cálido néctar en mi.

Sonreí levemente y mis colmillos aparecieron tras mis labios. Ellos ansiaban perforar su piel. Hice un falso mimo de mi rostro sobre su mano, acariciándolo con mi mejilla y rozando la punta de mi colmillo sobre su piel. ¿Sentiría miedo de mi ahora?.

Lorette Gheraldini
Vampiro - Clase Media
Vampiro - Clase Media

Mensajes : 566
Fecha de inscripción : 14/07/2010
Edad : 215
Localización : Nápoles

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Lun Dic 27, 2010 4:11 am

¿Cómo? ¿Sus pasos se acercaban hacia mí? ¿Me había dejado algo en el tintero? Yo creo que no...
-Mírame Tristán...- La escuché con total nitidez. Giré la cabeza poco a poco. Sus ojos me surgieron tras mi espalda, estremeciéndome.- ¿y dime qué ves?- Me iba a derretir allí mismo si seguía usando ese tono de voz, ¿qué me estaba haciendo? -¿Que qué veo?- No sé ni lo que veo.
- Estoy sola... y tengo miedo...- ¿Tiene miedo? Cogió una de mis manos y se la llevó a su mejilla, estaba helada, toda ella. -Ayúdame... te necesito...- Me quedé subyugado por el movimiento de sus labios.
– Aquí me tienes.- Murmuré sin saber lo que decía. Algo debía estarme pasando que no lograba controlar, ni mucho menos entender. Parecía tan ilusoriamente frágil.

Ahora pude ver unos afilados colmillos asomándose por sus rosados labios, me acerqué aún más para fijarme en ellos. Cuando se acarició ella misma con mi mano. Pude sentir el contacto de sus dientes sobre mi piel.
Si estaba pasando algo, me lo estaba perdiendo. Tragué saliva al quedar preso de sus ojos.
La mano que tenía libre se precipitó a su rostro, mis dedos se sintieron atraídos, como las mariposas al fuego.
Se atrevieron a tocar sus labios, pero enseguida aparté la mano.
–Lo-Lorette…- tartamudeé como un idiota. -¿Qué te pasa?

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Lorette Gheraldini el Mar Dic 28, 2010 6:13 am

¿Haría lo que yo le pidiera?. Estaba claro que sí, eres diabólicamente adorable. Podía sentir el palpitar de su corazón, bombeando su sangre y dándole esa vida de la cual yo carezco. Es simplemente apetecible.
- Aquí me tienes.- Murmuró, casi obligado por mis propias palabras. Sí, aquí te tengo. Y sin saber lo que realmente veía, acercó su dedo índice a mi rostro, y tan pronto como lo posó sobre mis labios, lo separó rápidamente. ¿Era consciente de lo que sucedía?, su expresión delataba que no.
–Lo-Lorette…-tartamudeó como si no terminara de creer lo que veía. -¿Qué te pasa?- Solo tengo sed... de tu sangre. Relamí mis labios ante mis pensamientos, era demasiado obvio, no me había alimentado, y su sangre me atraía demasiado.

-Solo... te necesito.- Volví a decir entre susurros. Entrelacé sus dedos entre los míos y tiré de él. -Ven...- Me dirigí hasta un viejo pórtico a oscuras, tirando de él sin el mayor esfuerzo, ya que haría todo lo que le pidiera... o al menos parte de ella. Giré mi rostro y volví a sonreírle de aquella manera tan empalagosamente dulce.
- Siéntate, no quiero que te hagas daño.- Ya te lo haré yo. Hice que se sentara en aquellas lúgubres escaleras, sin apartar la mirada de sus oscuros ojos, ojos de noche.

-Lo siento.- musité mientras me sentaba en sus piernas, como niña pequeña buscando refugio. -No quiero hacerte daño... pero lo necesito tanto...- Tanto. Pasé mis brazos alrededor de su cuello y escondí mi cabeza entre su cuello y su hombro. -No quiero que tus manos se resientan y no puedas tocar el saxofón, tampoco quiero dejarte una marca en el cuello... sería demasiado doloroso...- susurré en su oído, golpeando mi frío aliento sobre su piel, con esa voz melodiosamente cautivadora que solo me salía cuando quería conseguir algo con suma ansiedad. Posé mi dedo indice en su cuello, acariciándolo sin apenas rozar su piel, bajé hasta su pecho y aparté ligeramente su chaquetón, llegando hasta los botones de su camisa. -¿Me perdonarás?.- Pregunta estúpida. ¿Qué mas daba si no me perdonaba?, saciarme con su sangre era lo primordial.

Lorette Gheraldini
Vampiro - Clase Media
Vampiro - Clase Media

Mensajes : 566
Fecha de inscripción : 14/07/2010
Edad : 215
Localización : Nápoles

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Mar Dic 28, 2010 11:58 pm

Se relamió los labios con un hambre voraz reflejado en sus pupilas. ¿Por qué no salía de allí echando hostias? ¿Qué me lo impedía? ¿Por qué yo, madre mía? -Solo... te necesito.- Nada bueno, nada bueno.
En este mundo había conocido mujeres de armas tomar, que sabía tratar (bien o mal, pero se intentaba), pero... quién se habría imaginado que alguien tan aparentemente "adorable", ocultara un abismo que era incapaz de comprender ¡Incluso! ¿Quién se habría imaginado verme así de vulnerable? Pues era posible, señores, para desconcierto de muchos, y el mío propio.
Me llevó donde ella quiso. -Ven...- ¡No podía oponerme! Acorralado en banda. ¿Así se sentían mis conquistas? Quizá ahora tiraría de la empatía, algo desconocido para mí, hasta el momento.

Sus movimientos me desconcertaban, me encontré perdido. - Siéntate, no quiero que te hagas daño.- Me senté como ella me ¿ordeno? Ojalá esto desaparezca en el tiempo, no es algo que quiera evocar en mis momentos de esplendor. -Lo siento.- ¿Lo sentía? No me la creí.

Se sentó sobre mí. Las nuevas trampas del ser humano habían atrapado al puma, eso no estaba bien, no, no. “Te lo has buscado después de todos estos años de descontrol” Así era, pero mi castigo venía de manos de una insignificante criatura. “¿Te lo imaginabas de otra manera?” No, así está bien.
-No quiero hacerte daño... pero lo necesito tanto...- Necesitaba hacerme daño… dejémosla entonces. Sentí un potente escalofrío sacudirme de arriba abajo cuando apoyó su cabeza sobre mí. Me habría sentido dichoso en otra circunstancia, o simplemente teniendo el control… pero ya sabía cuál era mi papel, y como lo tenía que desempeñar...ahora el sumiso era yo...vomitivo.
-No quiero que tus manos se resientan y no puedas tocar el saxofón, tampoco quiero dejarte una marca en el cuello... sería demasiado doloroso...- Entre abrí los labios al escucharla. No me opondría. Una orden clara. Me iba a desmayar, estaba sintiendo mis propios latidos en los oídos, retumbando sin cesar. Me agarré a su vestido. -¿Me perdonarás?- Giré lentamente la cabeza, maldita mi suerte.
- ¿Qué tengo que perdonarte? – Murmuré con voz temblorosa. No sabía cómo acabaría exactamente esa nueva experiencia, solo quería que fuese rápido.


[Off: Borrale la memoria, que me lo traumas xDD]

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Lorette Gheraldini el Jue Dic 30, 2010 5:31 am

Mejor es beber sin matar, pero beber es lo primordial. Podía seguir jugando con su vida, pero no, no lo mataría. Eres asesina qué más da... ¡No voy a matarlo!. Solo herirlo de gravedad. ¡No!, solo beberé un poco de su sangre, pero lo dejaré como nuevo, ¡sí!, no se va a acordar de nada, como si esto no hubiese sucedido...
- ¿Qué tengo que perdonarte? – Murmuró con voz temblorosa. Ahora tienes miedo, arrogante. ¿Como no va a tener miedo?, está tratando con la muerte, si yo recordara aquella mordida también tendría miedo... aún tengo miedo.
- Que te haga daño... pero te prometo que el dolor cesará.- ¿Lo prometes de verdad?. Al menos se olvidará de él.

Desprendí los primeros botones de su camisa, y pasé mis gélidas manos sobre su tibia piel, sintiendo como su corazón latía con más fuerza, y propulsaba más sangre. Más sangre para mi. Clavé mis ojos en los suyos, y le sonreí de esa manera tan amable. ¡Hazlo!, clava tus colmillos, perfora su piel, ¡Pero hazlo ya!. Mis labios se precipitaron hasta su clavícula, y un tierno beso dio paso a mis colmillos a perforar su piel. ¡Si!, ahora es mía. ¡Oh néctar de dioses!, perfecto líquido carmesí con sabor a ambrosía, ahora era toda mía. Dulce y cálida sangre humana. Succioné y bebí de su sangre, me jacté de ella hasta que su palpitar se fue haciendo más ameno. No lo mates. Repítemelo que no soy capaz de soltarlo. Su sangre era dulce y cálida, como pocas veces tenía el placer de saborear. Sí, placer, pocas veces sentía un exagerado placer al beber sangre.

Erguí la espalda y seguí bebiendo, pero su corazón empezaba a minorar su latido. Déjalo ya, ¡basta!. Separarme de su cuerpo me había costado lo mío. Y lo mío. Me relamí los labios, limpiando todo atisbo de sangre y lamí también las heridas que le había dejado en la clavícula, ahora serían simplemente una cicatriz más. Tristán empezaba a tambalear, era normal, le había sacado una buena cantidad de sangre. Pero sabía por su última mirada que él desconocía este mundo oscuro, él desconocía todo peligro. Pobre inocente. Tomé su cabeza entre mis manos y la acerqué a mis labios, y con un suave beso en la frente dejé que su recuerdo se quedara en el momento que había rechazado su inocente beso en mi mejilla. ¿No recordaría nada más?. Eso esperaba. Me senté a su lado y posé su cabeza sobre mis piernas, peinando sus cabellos con mis dedos, como si de un niño enfermo se tratase. ¡Qué frágil era la vida del ser humano!.

-Tristán, despierta... todo está bien...- Susurré observando su rostro sereno, como si estuviera plácidamente dormido, como en aquel banco donde lo encontré.

Lorette Gheraldini
Vampiro - Clase Media
Vampiro - Clase Media

Mensajes : 566
Fecha de inscripción : 14/07/2010
Edad : 215
Localización : Nápoles

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Jue Dic 30, 2010 8:23 pm

- Que te haga daño... pero te prometo que el dolor cesará.- Entrecerré los ojos intentando buscar la lógica a sus palabras ¿Cómo iba a hacerme daño? ¿Dolor? Me he perdido algo. Su mano se abrió paso por mi pecho, apreté mi espalda contra la pared, en un vago intento de que hubiese un compartimento secreto, y así desaparecer.
Sus ojos continuaron clavados en los míos. No me salieron las palabras, era como si…como si no pudiera hacer nada. Me sobresalté cuando acercó su cabeza a… ¿mi cuello? ¡Error! A lo mejor…quiere otra cosa de mí. Lo pensé cuando sentí su beso en mi clavícula, pero al instante esa estúpida idea se disipó. Mi boca se abrió en una mueca de dolor ¿Qué me estaba haciendo? Fruncí el ceño, apretando los puños con fuerza. Ni un sonido se escapó de mi garganta, absolutamente nada.
Solo ese extraño dolor... esa extraña sensación de debilitamiento que me embargaba.
Mis manos iban perdiendo su fuerza, mi rostro igualmente se iba relajando ¿Voy a morir?
Era como si me hubiese quedado solo, como si hubiese caído en picado en un lugar desconocido, me vi correr, me vi tropezar, “¿Dónde vais chico? Vuestra casa está muy lejos de aquí” ¿De dónde provenía esa voz? “¿Quién eres tú?” pregunté aterrado. “Soy lo que serás…si sales de ésta.” La imagen de mi mismo se evaporó, las lágrimas cubrieron mi rostro. No encontré la llave de mi casa ¿pero cómo iba a encontrarla? Si no tenía manos...

Cuando mis parpados comenzaron a abrirse encontré todo torcido ¿dónde estaba? Mi cabeza daba vueltas, y solo sentí que alguien mesaba mis cabellos.
-Tristán, despierta... todo está bien...

-¿Qué?- Logré decir, girando la cabeza hacia arriba. La chiquilla que quedaba encima de mí…me sonaba de algo. –Tú…- cerré los ojos confuso. – Vas muy rápido.- bromeé con una débil sonrisa en los labios.
Al intentar levantarme, sentí un dolor punzante cerca del cuello, me llevé la mano allí, mientras miraba el suelo. -¿Quieres llevarme a la cama, a que sí?- pregunté alzando las cejas.
-¡Pues siento desilusionarla!- exclamé abstraído, apoyando la cabeza en la pared. – Será la primera vez que me niegue.- Era duro reconocer que no tenía fuerzas ni para levantarme, así que mucho menos para cumplir con la joven. – Quizá otro día…- otro día, sí…otro día. Sentí mi cuerpo frío.
–No me olvidarás.- murmuré cerrando los ojos. –Sé que no podrás…- mi cabeza cayó sobre mi hombro, incapaz de sostenerse.

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Lorette Gheraldini el Vie Dic 31, 2010 3:34 am

Sus párpados comenzaron a temblar por fin, despertándose de aquel trance caótico en el cual yo misma le obligué a sumirse. Solo esperaba que no recordara nada. ¿Lo esperas de verdad?, si ni siquiera sabes lo que acabas de hacer. Para los humanos siempre ha sido fácil olvidar... para mi también lo era.
-¿Qué?- Su mira de clavó en la mía, denotando lo mucho que le costaba recordar.–Tú… Vas muy rápido.- Su broma hizo que sonriera de nuevo, casi imitando esa débil sonrisa que él me obsequiaba sin saberlo. Levantarse le constó lo suyo y al instante sintió el dolor en su clavícula, pero sus ojos se dirigieron al suelo, respiré profundamente. Él nada recordaba.

-¿Quieres llevarme a la cama, a que sí?- ¿Que quiero qué?.-¡Pues siento desilusionarla! Será la primera vez que me niegue.- Apreté los labios con fuerza y seguí mirándolo con denotada curiosidad. Era evidente que le faltaba fuerzas hasta para respirar, pero pronto se pondrá mejor. Es solo cuestión de dejarlo descansar.
– Quizá otro día… No me olvidarás. Sé que no podrás…- Murmuró cansado, cerrando los ojos. Yo en cambio me llevé las manos a la cara. Juro que si hubiese podido aguantar más lo haría, pero ya no podía más. Me incliné hacia adelante y bajé mis manos hasta mi estómago, soltando una tremenda carcajada, me había contenido demasiado la risa y no podía más. Si hubiese podido llorar de la risa, las lágrimas resbalarían por mis mejillas, dejando su rastro salado hasta caer al suelo.
Me llevé las manos a la boca de nuevo y lo miré entrecerrando los ojos, aún con mi sonora risa rompiendo el dulce silencio.

-Sí... deseo llevarte a la cama...- Dije entre risas, casi siseando cada palabra. -Pero para que descanses, ¡te has dado un buen golpe !.- Me levanté de un salto y agité la cabeza, intentando dejar de reír. ¡Cuanto amor propio, Señor!. Éste hombre lo conocía muy bien.
-Vamos, yo os pondré a buen recaudo, antes de que volváis a daros otro golpe peor y creáis que también quiero robaros la vida.- ¿Y no querías hacerlo?. No, solo fue un préstamo... aun que si la culpabilidad me obligara, haría lo que me pidiera y más.
Tendí mi mano sonriéndole. Ahora es cuando empieza a pensar que estoy loca de verdad. -Pero si te sirve de algo... tienes razón, no podré olvidaros Monsieur Evans.- Una pequeña reverencia por mi parte, acompañó a esas palabras tan reales como la vida misma, pues cierto era, jamás lograría olvidar el dulce sabor de su sangre.

Lorette Gheraldini
Vampiro - Clase Media
Vampiro - Clase Media

Mensajes : 566
Fecha de inscripción : 14/07/2010
Edad : 215
Localización : Nápoles

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Dom Ene 02, 2011 8:42 pm



“¿Qué?” Me da igual, pensé cuando escuché una fuerte carcajada, me dejo frío. ¿Por qué se reiría ahora? A mí no me hace ni puta gracia. Entreabrí los ojos, mirando sin mirar.

-Sí... deseo llevarte a la cama...- ¡Si ya lo sabía yo! “Más listo que el hambre.” Te ha costado reconocerlo…-Pero para que descanses,- ¿Qué descansar… ni descansar?- ¡te has dado un buen golpe!- ¿Eh? Que me qué… Volví a cerrar los ojos cuando sus movimientos fueron más rápidos de lo que yo pude soportar, el golpe sí…-Vamos, yo os pondré a buen recaudo,- Tú y cuántas más…- antes de que volváis a daros otro golpe peor y creáis que también quiero robaros la vida.- ¡Pero qué graciosa! ¿Me habría reído de estar bien? “Sabes perfectamente que no.” Me ayudé de su mano para levantarme del escalón. -Pero si te sirve de algo...- Sorpréndeme.- tienes razón, no podré olvidaros Monsieur Evans.- Sonreí débilmente al observar su reverencia. Sumamente extraña.

– No me esperaba algo distinto.- confesé con desgana. Aunque lo odiará necesitaba llegar a mi hotel, mis fuerzas flaqueaban una y otra vez, obligándome a sostenerme en la joven, un paradigma para mis ojos. Mi corazón volvía a latir a su ritmo normal, o lo que para mí lo era. –Quiero…ir por allí.- señalé a la izquierda, por allí se encontraba el Claridge’s, que no estaba muy lejos. – Sois…muy amable…- murmuré con flojera. - ¿Me tapareis con la mantita?- giré mi rostro en su dirección con una sonrisa irónica. – Seguro que sí…- hablaba por hablar realmente, aquello tenía pinta de ser obra de mi mente creativa, porque ¿qué si no? Una chiquilla se hacía cargo de mí… por propia voluntad, pero ¿qué es esto? El golpe me lo habría dado al caer de la cama. – Os haría la mujer más dichosa si pudiera.- Ya que estaba, había que aprovechar… Aunque a mis palabras les faltaba esa chispa, ese pequeño empujón del que ahora carecía. –Pronto…- prometí con voz trémula. Visualicé el hotel delante de nosotros. La forcé a seguirme. Los huéspedes nunca se sorprendían al verme con una hermosura del brazo, entrando día sí y día también por las puertas giratorias, últimamente me estaba descuidando. Saqué la llave de mi habitación y empecé a juguetear con ella, con una sonrisa enviciada en el rostro.
–Te va a gustar verás que sí.- canturreé mientras subíamos las escaleras. Cuando llegamos a la puerta, me di cuenta de que esa mañana no la había cerrado como es debido, me encogí de hombros y entré con paso lento. Dejé el libro de Voltaire en la mesa y me precipité a la cama de matrimonio como si ésta me llamase a gritos. Me quité los zapatos con la ayuda de mis pies. –Tenéis que cuidarme. Estoy malito ¿no os acordáis?- Puse voz de bueno y todo. Me metí entre las sabanas, descansado la cabeza en la almohada de plumas. -¿Qué creéis que necesito?- me quedé mirándola de arriba abajo.
–Porque yo juraría que necesito…un baile…de esos vuestros.- reí ligeramente, incapaz de darle un doble sentido. ¿No había dicho que bailaba ballet? Qué afortunado me sentiría si me dedicase uno de sus bailes…cuán…cuán afortunado.

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Lorette Gheraldini el Lun Ene 03, 2011 6:14 am

– No me esperaba algo distinto.- Para mi gusto el chico era demasiado confiado, en su mundo era obvio que no existía nadie más, pero ¿quién más podía existir?, frío, egocéntrico, calculador y manipulador, un perfecto vampiro de la sociedad, sin duda alguna. –Quiero…ir por allí.- Cumplí sus deseos y nos pusimos a andar, de camino a su hotel donde descansaría por fin de aquello que no recuerda y que yo deseo olvidar... o probablemente no.– Sois…muy amable…- Negué con la cabeza ante su murmuro, pues era lo menos que podía hacer por él tras haberle mordido.- ¿Me tapareis con la mantita?- ¿Estaría delirando?, su sonrisa irónica me dijo que no. Sonreí sin malicia, pero no lo miré. – Seguro que sí…- Asentí de manera torpe, como dando la razón a un simple loco, e igual lo estaba y yo me hacía la ciega, pero la verdad no tenía ganas de comprobarlo, es más, su locura me divertía por momentos.
– Os haría la mujer más dichosa si pudiera.- ¿Qué ocurrencias decía?, en mi vida se me ocurriría creer esas palabras. La risa volvió a asomarse por mis labios, pero intenté no hacer ruido, si lo tomaba por loco a mi me iría mejor... así no me sentiría del todo mal por seguirle tanto la corriente. –Pronto…- Su promesa hizo que posara mi mirada fugaz sobre él, pero luego apresuró el paso, el hotel estaba cerca. Debía ponerlo a buen recaudo, así que entré con él sin miramientos, aun que su siempre embelesadora forma de hablar me dejaba en qué pensar. Vaya tío más raro. –Te va a gustar verás que sí.- ¿Gustarme el qué?, el hotel era precioso sin duda alguna, pero no me entusiasmaba. En verdad que me costaba comprender el sentido en las palabras del muchacho.
Subimos a su habitación, mientras yo me dedicaba a observar a las personas que allí pasaban, una más curiosa que la otra. Entramos por fin a la estancia, y tan pronto como divisó la cama se tiró en ella y se metió bajo las mantas, yo sonreí y me senté en un cómodo sofá que estaba justo a un lado de la cama.
–Tenéis que cuidarme. Estoy malito ¿no os acordáis?- su forma de hablar me recordó a la de un niño pequeño y no pude evitar reír.
-¿Qué tengo que hacer?- Esa simple pregunta tenía toda la pinta de costarme caro en un futuro no muy lejano.
-¿Qué creéis que necesito?- Me encogí de hombros y lo seguí mirando. Ahora vendría esa respuesta temida. –Porque yo juraría que necesito…un baile…de esos vuestros.- esas palabras acompañadas de su risa hizo que yo también riese, pero me puse de pié, como si le fuera a dar el gusto. No sería tan fácil.
-¿Cree usted que con estas gruesas telas pueda bailar para usted?- Giré en mi propio eje, mostrando mi pomposo vestido color crema. -Debería quitarme gran parte del traje, pero una señorita de bien no hace esas cosas... lo siento.- Mi rostro fue una especie de puchero divertido, pero luego volví a reír y me tiré en el sillón. -Tendrás que ser más listo...- susurré casi para mi misma que para él. Yo era como una niña, pero los hombres pensaban todos de la misma forma, y los tenía calados, aun que en mi simple persona eso no se reflejara.

Lorette Gheraldini
Vampiro - Clase Media
Vampiro - Clase Media

Mensajes : 566
Fecha de inscripción : 14/07/2010
Edad : 215
Localización : Nápoles

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Mar Ene 04, 2011 11:34 pm

Sí, lo iba a hacer ¡Dios es generoso! ¿Cómo podía blasfemar siempre de esa manera? Me la quedé mirando con una sonrisa angelical impresa en el rostro. Pero antes de que mi satisfacción se desbordase tiñendo las paredes de júbilo:

-¿Cree usted que con estas gruesas telas pueda bailar para usted?- Yo asentí con la cabeza, pero rápidamente negué, riéndome. ¡Que se lo quitase, que se lo quitase! ¡Yo quería mi baile privado! Y no pararía hasta conseguirlo, o eso pensé…pero a veces las formas me pueden.-Debería quitarme gran parte del traje,- Abrí los ojos hasta que me dolieron.- pero una señorita de bien no hace esas cosas... lo siento.

Creo que no escuché bien… -¿Có…cómo?- dejé que mi espalda reposase en el cabecero de la cama, estaba ¡jugando conmigo! Y yo sin ¡opciones! Esta criatura no me había conocido en el mejor momento de mi vida, sino ¡se iba a enterar! Observé rabiosos cómo se tiraba en el sillón ¡se tomó la libertad!… Vaya, sí…el vestido era un estorbo para bailar, pero no para aplastarlo ¿Eh? Se creyó ¡que nací ayer! -Tendrás que ser más listo...- Achiqué los ojos dando un golpe con la mano en el colchón. -¡Para una cosa que pido en esta vida!- exclamé como un niño enrabietado. –Qué fácil es negarme las cosas… ¡¿Eso crees?!- un aspaviento con la mano fue suficiente para tirar la lámpara de la mesilla de noche, que cayó en picado al suelo, manchando la alfombra.

-¡Mira lo que has hecho!- exclamé histérico. – ¡Qué cara tenemos!- me di una palmada en la mejilla. –Tampoco creo que os esté pidiendo algo denigrante ¡Dios me asista! – blasfemar siempre fue lo mío. –Ahora ni siquiera puedo veros… ¡No sois una mujer de palabra! – la di la espalda tumbándome de nuevo, ya no quería saber nada del asunto. –Ya sabes dónde está la puerta.- apreté los labios indignado. Que me privasen de las cosas, era algo que no toleraba.

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Lorette Gheraldini el Miér Feb 09, 2011 12:12 am

La mirada del chico se tornó furiosa, enrabietada como la de un niño pequeño. Y así se comportó para mi sorpresa... y gracia. Porque sí, él me hacía mucha gracia. Era como deleitarse con la ingenuidad de un niño y su siempre presente altanerismo.

-¡Para una cosa que pido en esta vida!- exclamó cuan un niño enrabietado por no conseguir su "merecido" regalo. –Qué fácil es negarme las cosas… ¡¿Eso crees?!- Reí ante sus berrinches, jugueteando con mis cabellos como si no le hiciera caso. Pero él siguió exclamando y moviendo los brazos con exacerbada rapidez, que tiró una de las lámparas de aceite de la mesa, manchando la moqueta. -¡Mira lo que has hecho!- exclamó histérico, yo solo puse los ojos en blanco, señalándome con el dedo índice, como si no entendiera el por qué me culpaba. – ¡Qué cara tenemos! Tampoco creo que os esté pidiendo algo denigrante ¡Dios me asista! – Reí sonoramente, jugando con mis pies en el aire, de una forma casi aniñada, pasando completamente de sus palabras. –Ahora ni siquiera puedo veros… ¡No sois una mujer de palabra! – Dijo ahora dándome la espalda, acomodándose bajo sus sábanas, como si aquel fuera su muralla contra el enemigo, contra mía. –Ya sabes dónde está la puerta.

Me levanté sigilosamente del asiento, quitándome las bailarinas rosas para sentir el tacto de la alfombra a mis pies. Acercarme a él fue un acto secreto, en el cual ni uno de mis movimientos delataba mi ganas de seguir divirtiéndome con tal escena. Yo simplemente me preocupaba por su bien, y él me pedía un baile. ¿Debería compensarlo por haber bebido de su sangre? Mejor sería esperar. Me tiré en la cama, a su lado, como una niña pequeña que desea saltar y divertirse, provocando una fría mirada por su parte. Apoyé los codos en el blando colchón, y el rostro sobre mis manos, moviendo los pies que pendían al final de la cama.

-No quiero marcharme aún, fuera hace frío y está oscuro...- susurré con la voz más dulce que se me ocurrió, haciendo una especie de pucherito, casi imitando el estado que Tristán había cogido minutos atrás. -Me quedaré aquí contigo, con un extraño que no conozco, pero que tiene mala cara... ¡Te voy a cuidar para que no te pongas peor! Aun que no me apetezca bailar. Sin música es aburrido. ¿Tú qué piensas?- La pregunta angelical parecía incluso irónica, aun que ese no era mi cometido. Estiré la mano hasta su pelo, y se lo alboroté delicadamente, temiendo molestarle aún más. Pero mientras más aumentaba su enfado, más me divertía yo. Eso sí que era irónico. -En cama con un extraño... ¡Es un bonito título!- Exclamé posando mi dedo índice sobre mi labio, como si estuviera pensando en algún simple escrito. Con tal de sacar una sonrisa a aquel chico, valía cualquier cosa tonta.

Lorette Gheraldini
Vampiro - Clase Media
Vampiro - Clase Media

Mensajes : 566
Fecha de inscripción : 14/07/2010
Edad : 215
Localización : Nápoles

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Tristán Evans el Sáb Feb 12, 2011 4:14 am

¿Tengo razón o no tengo razón? La chiquilla se había reído de mí como quiso. Estrujé las sabanas apretándome a mí mismo, no conseguiría conciliar el sueño así, lo sabía. Me dio un susto de muerte cuando el colchón se movió haciéndome botar sobre él “¡Joder!” Como odiaba sentirme así. La miré con el deseo de que se esfumase ¡en mi cama y vestida! ¿Qué más me quedaba por ver? De nuevo dejé caer la cabeza sobre la almohada mirando fijamente la ventana que permanecía cerrada.

-No quiero marcharme aún, fuera hace frío y está oscuro...- Di una bocanada de aire, “contrólate” ¡ella no decidía eso! ¡Aquí mando yo! Modales eso le enseñaría, pero a base de bien. No quise ni mirarla. -Me quedaré aquí contigo,
-No quiero.-murmuré ahogándome yo mismo.- con un extraño que no conozco,-lo conocerás…verás cómo sí.- pero que tiene mala cara... – negué una y otra vez, no me hacía caso.- ¡Te voy a cuidar para que no te pongas peor!- Manda cojones.-Aun que no me apetezca bailar. Sin música es aburrido. ¿Tú qué piensas?
-Todo sin música es una mierda.- respondí tajante. Se me tensó cada músculo cuando se atrevió a despeinarme ¡Mi pelo! Me amotiné en un momento, revolviéndome entre las sabanas. La miré glacial. ¿Por qué ponía esa cara? ¿Se lo pasaba bien a mi costa?
-En cama con un extraño... ¡Es un bonito título!- Me mordí los carrillos ligeramente, mirando su gesto.

– ¿Sabes para lo que sirven las camas bonita?- Me senté, sintiéndome un poco mareado. – ¿O te lo tendré que explicar? Te daré una pista…No para lo que la estás usando. Da pena esto ¿No crees?- Me picaba todo ¿Qué tenía ahora si se puede saber? Me pasé la mano por el cuello. -Ya te digo yo que sí. Aunque eso podría cambiar, pero no me apetece...- Bufé con una imperceptible mueca, semejante a una sonrisa. Tendría que pasar alguna especie de milagro para que me arrojase a los brazos de esa niña.
–Entonces… ¿tendré que tocar algo para que…bailes?- pregunté vencido. Me daba a mí que sí. Eché la sabana a un lado y comencé a hacer el amago de levantarme, el piano quedaba cubierto por mis partituras. No eran horas de coger el saxo, lo último que quería era perder mi único hogar. Por fin me levanté, pasé cerca del espejo donde me miraba todas las mañanas, qué aspecto más dejado mostraba, me encogí de hombros y me senté en la banca, pasé la yema de los dedos por las teclas, sin presionar ninguna. Hacía como tres días o así que no me sentaba allí ¿habría perdido algo de un tiempo a esta parte? Seguramente. El saxo me miró desde el otro lado de la habitación: no hoy no.
–Bueno Lorette ¿qué?- La luz de las farolas de la calle era suficiente para poder ver lo que tocaba, aunque la luz nunca fue un obstáculo para mí. La ceguera no me preocupaba. Yo estaba tan poseído de Mozart como de Beethoven, o eso pensaba siempre. Pulsé tres teclas simultáneamente, comenzando una suave melodía. -¿Me daría ese gusto…o buscamos otra manera?- ¿Qué otra manera? No había otra. Era un ultimátum.

Tristán Evans

Mensajes : 355
Fecha de inscripción : 17/09/2010
Edad : 33
Localización : La Clave de Sol

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

default Re: Causa y Efecto

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 10:51 am


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.