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Mascarade [Marius]

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default Mascarade [Marius]

Mensaje por Katherine Lefevre el Dom Ene 02, 2011 12:43 am

Recuerdo del primer mensaje :

Atuendo:

La vida en Francia en el último siglo había sido terriblemente aborrecida, excepto a sus finales. La revolución francesa había hecho de Francia un caos irremediable, que aún en la actualidad se reconocía a simple vista.
Aunque la aristocracia francesa… comenzaba a ser repetitiva e insulsa. Pero siempre podías encontrar un buen bocado entre la multitud. Daba gracias a un Dios – del que no sabía su existencia – de que toda Europa no fuese igual que Francia. Todos los lugares que había visitado hacían palidecer la belleza de ésta – aunque siempre estaré enamorada de mi querida París.
Une mascarade, eso era lo que necesitaba. Me gustaba ser el centro de atención, era algo que me complacía. Las lascivas miradas de los hombres me divertían sobremanera.

Quería alimentarme y aquella era la manera más atrayente para mí. Me informé de que la noche siguiente habría una mascarada en el Palais Royal. Perfecto, acudiría sin excepción.


Me desperté muy temprano, cuando aún el sol se escondía tras el horizonte. Saqué uno de mis mejores vestidos, uno de tonos rosas y salmones. Primero me puse toda la ropa de interior, incluido el corset. Finalmente me puse el vestido sin ninguna dificultad. Me hice un recogido propio de los aristócratas con tirabuzones que caían por mi espalda y hombros. Dejé mi rostro tal cual, ya era lo suficientemente hermosa, y nadie preguntaría por mi palidez aunque fuese más de lo normal. La palidez nos hacía más hermosas.
Tenía una máscara perfecta, de media cara, que conjuntaba perfectamente con el vestido y no dudé en cogerla. Un carruaje me llevó al Palacio.

Sin ningún obstáculo pude adentrarme en el interior de palacio, mi hermosura dejaba atónito a cualquier mayordomo, y mis atuendos no harían falta para preguntar por mi nombre.

Me encantaban esos bailes, ocultando los rostros de los que se hallaban en su interior. Me fascinaban, sus movimientos, sus corazones palpitantes tras los lujosos trajes y... su debilidad. Eran hermosos a mis ojos. Unos bailaban, otros reían sentados en mesitas a los lados de la sala. Paseé entre los mortales ocultando mi rostro con la máscara. A lo mejor algún hermoso mortal me invitaba a bailar. No lo rechazaría, de eso estaba segura [sonrisa maliciosa].


Última edición por Katherine Lefevre el Dom Ene 02, 2011 3:20 pm, editado 1 vez


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default Re: Mascarade [Marius]

Mensaje por Katherine Lefevre el Jue Ene 13, 2011 10:33 pm

-No es miedo lo que siento hacia Anette. Es compasión. Me compadezco de alguien como ella, de todos los que afirman sentir amor cuando están ebrios de sangre. Aunque parece que Anette no necesita tal escusa para sentir ese “amor” ¿me equivoco?- Negué con la cabeza. Anette no necesitaba ningún incentivo para disfrutar de ese “amor” tan pasional. Sus relaciones se resumían en sangre y sexo, ya se dice, cada cual a su afición. Marius se quitó la levita y la camisa, seguido de los pantalones. Admiré su cuerpo desnudo, era más hermoso de lo que yo creía, también me parecía lógico el encaprichamiento de Anette. Se acercó a mí tras terminar.- He tenido que mentir para no dañar los sentimientos de un ser tan joven y débil, sentimentalmente, como lo es Anette. He sabido esconderme de muchos vampiros durante cientos de años. Anette se olvidará de mi, como tu bien sabes, y seguirá siendo la misma vampira libertina.
-Me alegro de que no hayáis caído en sus redes. Y os agradezco de corazón vuestra buena fe. No soportaría hacer daño a Anette... cumplir sus deseos es lo único que me hace ver que estoy cumpliendo con mi cometido... pero a veces pienso que la mimo demasiado...
Sus manos pasaron por mis costados yendo a parar a las cuerdas de mi vestido. Aflojó el vestido y lo bajó por mi cuerpo. Intenté evitar la vergüenza, pero no toda se esfumaba, las mejillas se me encendieron débilmente una vez me sentí observada. Marius proporcionó besos a ciertas partes de mi cuerpo, me hizo temblar sutilmente. No me importó sus actos, nos habíamos ganado el respeto mutuo y aquello era una muestra de ello.- Eres muy hermosa, Katherine.- Acabó besándome. Disfruté aquel beso como una niña con un dulce, lo correspondí con mucho gusto, hasta que llegó la hora de dejarlo.- Vamos, descansemos juntos. Mañana nos espera una importante noche.- Asentí con la cabeza, tomando su mano le llevé hasta el ataúd.
Una vez lo abrí, dejé que Marius entrara primero, yendo yo después. Me quedé abrazada a su cuerpo, el cansancio ya hacía mella en mi cuerpo y mente, supuse que Marius también necesitaba descansar, más aún, sabiendo lo que iba a ocurrir mañana. Le deseé toda la suerte del mundo, pero yo ya sabía que todo iba a transcurrir como la seda.


Dos días después…

Una noche más dormí con Marius. La pequeña Anette no aguantaba mucho antes de que saliera el sol, por lo que Marius aprovechaba para escabullirse de su lado y venirse junto a mí. Le acogí todas las noches con una sonrisa, era un acto de buena fe hacia él. Aquel día abrí los ojos, dirigiéndolos a un Marius que me observaba, ya despierto. ¡Era mucho más tempranero que yo! Increíble. Le dediqué una sonrisa, abriendo finalmente el ataúd.
-Bonsoir monsieur.- Reí finalmente.- Debéis volver con vuestra damisela antes de que se despierte y no os vea en sus aposentos… Corred.
Salí. Mi objetivo fue encontrar algún vestido con el que pasar aquella noche. Un vestido sencillito de tonalidades rosas y salmón.

Spoiler:
Opté por dejarme el cabello suelto. Me miré al espejo una vez tan solo para cerciorar de que estaba perfectamente. Supuse que hoy mantendríamos una conversación igual que hacía dos días, pero no podía asegurarlo. Con Anette presente todo se complicaba.
Cuando salí de mi habitación y pasé justo al lado de la de Anette y Marius, presencié que aún estaban ahí. Les esperaría en el salón, no quería inmiscuirme en ningún asunto, Marius era capaz de llevar la situación.

El salón estaba iluminado débilmente, yo le di más luz encendiendo algunas lámparas de aceite más. Observé el cuadro que colgó Esteban, el mayordomo, la noche anterior. Era el cuadro que había pintado Marius para mí. Mis empleados se quedaron con la boca abierta al observarlo, aquello era algo que había que venerar. Un arte así escaseaba. Me senté en un sillón con un libro en la mano. Me crucé de piernas y comencé a leerlo. El libro se trataba de La Dorotea de Lope de Vega. Ya había leído aquel libro anteriormente, me gustaba en especial por aquel amor lleno de celos que siempre intentaba plasmar. Me interné en la lectura hasta que oí que Marius y Anette llegaban.
-Oh… Mi Katherine siempre leyendo, que encantadora…- Dijo, mientras se acercaba a mí. Cerré el libro y lo dejé a un lado. Anette se agachó y me besó de aquella manera tan especial. No me lo esperaba, me quedé con la cara de póker.- Ni qué hubieras visto un fantasma, querida…
-Pardon, no me lo esperaba…- Se sentaron los dos, uno junto al otro, frente a mí.- ¿Cómo os fue el día? ¿Dormisteis bien?- Quería evitar mentir, pero no podía hacer otra cosa.
-¡Claro que sí! Ayer llegasteis muy tarde y caí rendida. Y no pude hacer una cosa que deseaba hacer… Kathy, ven por favor.- Fruncí débilmente el ceño. ¿Qué quería? De momento, hice lo que me ordenó. Me levanté y me senté a su lado. Cogió mi mano con una de las suyas, pues la otra estaba cogida a la de Marius.- Quiero pediros… hacer un ménage à trois. ¿Qué me decís? ¿Te acuerdas lo bien que nos lo pasábamos con Auguste, Kathy? Hace mucho que no experimentamos algo así…- Me levanté de inmediato y la miré con el ceño fruncido y rostro severo.
-Inconcebible…- dije con una voz casi inaudible.- Mi respuesta es un No rotundo.- Volví hacia el sillón donde estaba sentada.
-Serás aburrida… No sabes disfrutar de la vida…- Se levantó, se subió hasta la mitad de sus muslos la falda del vestido, ¿qué pretendía? Se sentó encima de Marius, mirándole a él.- Pero eso no implica que tú y yo no podamos divertirnos. Ella es una amargada, no sabe lo que se pierde… Pero tú y yo no nos lo perderemos…- Y le besó, un beso demasiado largo. Cuando terminó con el beso se apartó el cabello hacia un lado.- Muérdeme… por favor…- Fue un susurro que pude captar. Marius me miró una vez antes de cumplir los deseos de Anette… Desvié la mirada cuando la mordió. La sangre comenzaba a nublarme. Hacía cuatro días que no me alimentaba, por no decir más, pues una sola víctima no fue suficiente para calmar un mes entero sin alimentarme… Una vez pararon, Anette se dio la vuelta para mirarme.- ¿Estás segura de que no quieres, Katherine? Lo estás deseando… y lo sabes…- Pronunció con voz seductora.
-No.- Dije con algo de dificultad. Vi que Anette se había levantado, había tomado la mano de Marius y se acercaba a mí.

-Al menos… levántate… para despedirme…- Sonreí con un asentimiento, esperando que sería justa. Pero me agarró del brazo y empujó hacia Marius. Le miré avergonzada por la actuación de Anette. Quise separarme, pero Anette ya estaba detrás de mí, apretándome hacia él. Me quejé, pero ella ya había actuado. Me desató el vestido, dejándome con el corset, la ropa interior, las medias y los zapatos. Era demasiado rápida, y la sangre de Marius le había dado una fuerza con la que no podía competir en mis condiciones. La presión hacia Marius ahora era menor, por lo que las manos de Anette se pusieron delante de mí. Una se dirigió hacia mis senos, la otra bajó hasta mi sexo. Salté por aquello. Su boca estaba en mi cuello, dando múltiples besos.- Sabes que lo quieres… puedes tenerlo Katherine… no seas reacia…- Y tras aquellas frases mordió mi cuello. Solté un gemido por la impresión, cerré los ojos con fuerza, mi cara reflejaría la pena y la desolación. Solo eso me faltaba para estar más débil. No era justo. Después de morderme se acercó a Marius y le besó. Me llevé una mano a la herida del cuello, sanaría en unos segundos. Me caí de rodillas al suelo sin poder evitarlo.- ¿A que su sangre es buena?- preguntó a Marius tras besarle.- Acércate a ella ahora que es vulnerable. Sabe que quiere, pero no lo hace… Es muy raro…

¿Qué pensaría Marius? ¿Estaría perplejo por lo sucedido? Lo más normal sería que sí. ¿El desearía cumplir el capricho de Anette? Solo estaba segura de una cosa. Si los dos querían, lo tendrían, no tenía las fuerzas suficientes como para negarme. Mi debilidad me había traído desventaja… Maldita suerte. Anette volvió a acercarse a mí, miedo me daba. Se puso a mi espalda. Las cuerdas del corset… No, Anette… para por favor… Ya ni me salían las palabras. Tal y como ella lo planeó, me quitó el corset. Sus manos subieron por mi vientre hasta llegar a mis senos. Los masajeó en sus manos…
-¿A que tiene un cuerpo precioso? Ella es más difícil que yo, lo admito, pero solo es porque se hace la difícil. ¿Por qué no dejas tus prejuicios a un lado y te entregas a lo que deseas desde hace mucho tiempo? Estaba deseando volver a ver tu cuerpo desnudo... y hacerte disfrutar, Katherine...- Me ayudó a tumbarme en el suelo. Aunque sus palabras me sedujeran, mi cara seguía siendo la misma de antes, tragué saliva. En el fondo tenía razón, deseaba hacerlo, pero una parte de mi subconsciente me decía que no debía, que tenía que parar, que aquella no era yo... Comenzó a besarme mientras seguía acariciando mi cuerpo.- Venga Marius… acompáñanos…


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default Re: Mascarade [Marius]

Mensaje por Marius de Romanus el Vie Ene 14, 2011 12:23 am

Dos días después de la primera vez que dormí junto a Katherine, cada amanecer repetíamos el mis proceso. Anette caía rendida enseguida y yo me escabullía hasta la habitación de Katherine donde ella me esperaba. Nos desnudábamos el uno al otro, un acto de veneración que sentíamos hacia nuestras personas y luego entrábamos en el ataúd donde dormíamos abrazados.
Yo me despertaba antes que Katherine y me quedaba observando su dulce rostro dormido hasta que llegaba su hora de despertar. Siempre lo hacía con una media sonrisa y desviaba los ojos algo, avergonzada. Luego me volvía a escabullir hasta el cuarto de Anette y esperaba hasta que ella también se levantaba. Por propia seguridad, siempre me ponía los pantalones cuando llegaba junto a la dormida Anette. Eso viene precedido a que la noche anterior, suponiendo que no abría problema, me recosté junto a ella totalmente desnudo. Su despertar no fue tan dulce como los de Katherine… sus intenciones eran otras más… censurables. Me costó horrores convencerla para no hacer nada, que esperara un poco más. Ella aceptó, después de guillarme un ojo y morderse el labio inferior. Desde entonces intentaba no mostrarme desnudo delante de ella.
Katherine había tenido la amabilidad de proporcionarme ropa nueva. Por fin pude deshacerme de la ropa con la que días atrás había venido a París (en realidad pedí al servicio que la limpiaran y me la devolvieran lo antes posible) Me enamoré de una levita de color azul, como el mar cuando estaba bañado por la luz del sol.
Esa misma noche, que se contaba ya la cuarta que pasaba en Francia, me la puse con gusto esperando a que Anette terminara de prepararse para acudir a reunirnos con Katherine.
Salimos de la habitación y nos dirigimos al salón donde Katherine estaría esperando.
La encontramos leyendo y nada más entrar, Anette tuvo que soltar unos de sus comentarios:
-Oh… Mi Katherine siempre leyendo, que encantadora…- Una virtud que me encantaba de ella, por cierto. Luego Anette se acercó a Katherine y la besó sensualmente-Ni qué hubieras visto un fantasma, querida…

-Pardon, no me lo esperaba…- se disculpó Katherine. Cuantas ganas me entraron de decirla que no se disculpara, a mi me pasaba muy a menudo. Luego la anfitriona nos pregunto sobre nuestro día, no pude evitar sonreír… mi día lo había pasado junto a Katherine. Anette contestó algo pero no la presté atención, estaba deseando que se alzara de nuevo el sol para que Anette no interviniese y quedarme a solas con Katherine, como al principio.
Desde que Anette entró en nuestras vidas, las noches de conversaciones entre Katherine y yo se habían reducido a la nada. Anette siempre parecía aburrirse y soltaba algún comentario subido de tono para desviar el tema a algo que a ella le interesaba muchísimo.
Cuando me quise dar cuenta, Katherine estaba sentada junto a Anette. Me temí lo peor.

-Quiero pediros… hacer un ménage à trois. ¿Qué me decís? ¿Te acuerdas lo bien que nos lo pasábamos con Auguste, Kathy? Hace mucho que no experimentamos algo así…

-Inconcebible… Mi respuesta es un No rotundo- agradecí en silencio la negación de Katherine. No podía soportar el hecho de tener que acostarme con Anette. Era bella, bellísima y muy tierna… pero en mi no había amor hacia ella. Pensar, además, que Katherine fuera testigo de aquel acto que Anette nos proponía, me avergonzaba y aterrorizaba.

-Serás aburrida… No sabes disfrutar de la vida… Pero eso no implica que tú y yo no podamos divertirnos. Ella es una amargada, no sabe lo que se pierde… Pero tú y yo no nos lo perderemos…- tuve que devolver aquel beso que se hizo eterno. Cerré los ojos para evitar ver a Katherine verme hacer aquello. Si no había otra salida, llevaría a Anette de vuelta a la habitación y allí vería cumplidos sus deseos y yo vería cumplida mi desgracia, actuar sin amor me desagradaba.- Muérdeme… por favor…- tuve que abrir los ojos. Miré apenado a Katherine y luego obedecí. La sangre se acumuló en mi boca y luego tragué. Katherine desvió la mirada y yo bajé la vista- ¿Estás segura de que no quieres, Katherine? Lo estás deseando… y lo sabes…- comentó a Katherine. Yo ya había terminado de beber y había separado mi boca de su cuello.

-No- pero su respuesta no parecía del todo sincera. La sangre la estaba nublando y me temía lo peor.

-Al menos… levántate… para despedirme…- quise pedirle que no lo hiciera, pero callé. Antes de darme cuenta, Anette ya había aprisionado a Katherine y me había utilizado para conseguir sus fines.
El vestido de Katherise voló. Anette mordió a Katherine y bebió su sangre con tal de debilitarla. Luego se acercó a mi y me besó. Su boca tenía el sabor de Katherine y yo no quería probarlo de aquella manera. Cuando Anette se separó, escupí la sangre disimulando, sin que ninguna de las dos se diera cuenta. Si algún día probaba la sangre de Katherine sería cuando ella me diera permiso.
Anette desató el corsé y este desapareció dejando los pechos de Katherine desnudo.
La imagen que daban las dos mujeres me excitó y me sentí muy culpable.
Mentiría si dijera que no tenía ciertos deseos hacia Katherine… desde el primer día que la había visto desnuda, cada noche sentía ganas de poseerla, pero luego caía rendido irremediablemente.
Aquella escena era muy erótica, pero Katherine… no quería que sucediese de esa manera, no teniendo ella la desventaja- Venga Marius… acompáñanos…- obedecí, acercándome a la pareja.
Primero acaricié las piernas de Katherine, tapadas con las medias. Luego besé su vientre y lamí sus pezones. Cuantas noches había soñado con poder hacer eso.
Anette parecía satisfecha, pues comenzó a quitarse el vestido.
Aproveche para herirme el cuello con mi uña y acerque la herida a la boca de Katherine. Mis ojos ya lo decían todo, tenía que darse prisa para poder reponer las fuerzas perdidas.



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default Re: Mascarade [Marius]

Mensaje por Katherine Lefevre el Vie Ene 14, 2011 11:41 pm

Miraba al techo apenada, por olvidarme de lo que estaba sucediendo. ¿Marius me ayudaría? Tras la petición de Anette preví que Marius se acercaría. Y así lo hizo. Sentí que acariciaba mis piernas… besaba mi vientre… ¿Estaría de acuerdo con el juego de Anette? Maldita sea… ¿qué había hecho para merecer aquello? Acabó lamiendo mis pezones… un escalofrío recorrió mi cuerpo… Si hubiese sucedido algo con Marius nunca habría deseado que fuera así. Fue cuando olí la sangre… creí que todo iba a mejorar. La mirada de Marius se posó en la mía, mis ojos se desviaron hacia el corte de su cuello… La tentación, la debilidad, su olor… todo me llamaba para que actuara. Y así lo hice. Mis labios rodearon la herida, succionaba la sangre despacio, pero un frenesí hizo que me volviera loca. Tomé su sangre con más ansia, con más ganas… era delicioso, fuerte, poderoso… Cuando tuve suficiente me separé bruscamente de él, cayendo de golpe al suelo. Tenía los ojos cerrados pero enseguida los abrí. Anette miraba a Marius enfadada, ¿no quería jugar igualados?, que tramposa… En mis labios se dibujó una media sonrisa.
-Anette… ¿no querías hacer algo con nosotros dos?- Dije con sensualidad. Me sorprendía hablar de aquella manera, pero antiguamente era así… ¿por qué no volver a los viejos tiempos?- Ven aquí chérie…- Atraje a Anette hacia mí y la besé con la misma pasión que era capaz de provocar Anette. Con un rápido movimiento le di un golpe en la nuca, lo suficientemente fuerte como para dejarla inconsciente.
Cayó en mis brazos, la sujeté y la tumbé en el suelo con cuidado. Miré a Marius avergonzada por todo lo que había ocurrido. Necesitaba estar sola y pensar. Busqué el corset para ponérmelo y tras él agarré el vestido y me lo colgué en el brazo. Me levanté.
-Lo siento… necesito estar a solas con mis pensamientos…- Pronuncié un poco afectada por lo sucedido. Dejando a Anette en el suelo salí del salón. Mis pasos se dirigían a mis aposentos, pero esta vez no eran los subterráneos. Subí las escaleras y entré en aquella amplia habitación. Me tumbé en la cama y miré hacia el techo.

¿Qué había ocurrido aquella noche? ¿Por qué siempre Anette destrozaba lo bueno que había conseguido? Marius era un hombre increíble, lleno de saber y justo. Sabía que si yo hubiese aceptado a seguir, él lo habría hecho también. Eso era lo que me quitaba el sueño. En otras condiciones habría aceptado la propuesta de Anette, pero Marius se había ganado mi respeto y algo así no podía ocurrir de aquella manera. Una noche de pasión desenfrenada en el suelo del salón no era la mejor opción, y menos, junto Anette. Sabía que ella solo se movía por instintos, Marius y yo… ¿éramos más tradicionales? Aquel impulso de Anette era sin amor, lo que ella sentía no era amor, aunque ella lo pensase así. Actuar sin amor es una condena… nadie debería actuar por instintos.
No negaba que deseaba tener a Marius en mi lecho, pero no era instinto, era un cariño que había adquirido por su persona, incluso, su belleza… Pero era mucho más que eso, miraba mucho más allá de su mente, era hermoso, muy hermoso y escaso. ¿Marius y yo podríamos disfrutar de una noche de amor con la ausencia de Anette? No lo sabía. Las conversaciones también habían desaparecido… aquello era un escándalo.
Y la sangre de Marius… me había dado una fuerza increíble. Estaba más segura de mí misma, sentía el poder en mi interior. Qué vigor poseía aquel vampiro, ¿algún día llegaría a ser como él? Esperaba que sí… lo deseaba.


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default Re: Mascarade [Marius]

Mensaje por Marius de Romanus el Sáb Ene 15, 2011 12:59 pm

Katherine se aferró a mi cuello para tomar mi sangre que le devolvería las fuerzas y a la vez las aumentaría.
Bebía a grandes sorbos y poco a poco las fuerzas me abandonaban. No tuve que pedirle que parara, lo hizo ella sola, para alivio mío.
Me dejé caer hacia atrás, tenía que recuperarme del mareo que la falta de sangre me había producido.
Observé en silencio la treta de Katherine y como dejaba a Anette inconsciente a continuación.
Luego tomó su corsé, su vestido y dijo:

-Lo siento… necesito estar a solas con mis pensamientos…[/b]- cuan me entristeció escuchar a aquello. No por el tono, sino por el hecho de que por una vez en un par de noches, habíamos conseguido volver a quedarnos solos… de una forma un tanto bruta, pero lo echo, hecho estaba.
Abatido, esperé a que Katherine desapareciera en lo alto de las escaleras.
Con resignación, tomé a la inconsciente Anette y bajé por las escaleras hacia el sótano, pasando después a la bodega. El muro se apartó y pude dejar a Anette en el ataúd para que descansara en un lugar más cómodo.
Después de cerrar el muro y salir de la bodega y el sótano, no supe que hacer. Mi miraba se perdía en lo alto de la escalera, pero la petición de Katherine resonaba en mi cabeza.
No podía dejar a Katherine sola aquella noche.
Subí las escaleras despacio. Cada peldaño parecía un obstáculo que se interponía en mi camino. Por fin llegué al primer piso y busqué la habitación de Katherine.
Dí con ella en unos intentes, pero tardé más en llamar a la puerta que a encontrarla.
Me armé de valor, imaginándome que ella ya sabría que llevaba largo rato detrás de la puerta, y abrí la puerta para cerrarla a mis espaldas.
Katherine estaba tumbada en la cama, mirando el techo totalmente inmóvil.

-¿Katherine?- pregunté mientras me acercaba a ella. Parecía ida, en otro lugar. Me apeteció tumbarme y tomarla entre mis brazos. Me limité a sentarme a un lado de la cama- Katherine… Anette hoy se ha comportado de tal forma que tengo que pedirte perdón por no haberla controlado como debía, parte de la culpa ha sido mía. Lo siento- Ella estaba a mi espalda, por lo que no podía ver su cara- No te enfades con Anette, es como una niña y no sabe lo que hace. Piensa que sus acciones no repercutirán de ninguna manera, que solo lo hace por la felicidad de los demás… eso lo he podido aprender del poco tiempo que he pasado con ella- reí levemente- ¿Has pensado que vas a decirle cuando despierte? La he llevado a la habitación de la bodega, si se despierta y recuerda lo ocurrido, creo que va a molestarse un poco. Y no me da vergüenza decir que tengo miedo. Ya sé como se comporta Anette cuando está feliz, no me agrada la idea de verla enfadada- me giré sonriente para ver si mi pequeña broma la había ayudado a sonreír un poco.



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Mensaje por Katherine Lefevre el Sáb Ene 15, 2011 1:35 pm

Estuve buen rato tumbada en la cama, interiorizando en otro mundo y en realidad, sin pensar. Podría parecer ida, pero podía sentir todo lo que ocurría a mí alrededor, al igual que sabía, que Marius estaba tras el umbral de la puerta. ¿Por qué estaba ahí parado? ¿No quería entrar? Ya había estado sola el tiempo suficiente. Por fin, la puerta se abrió, dejando ver a un Marius de rostro preocupado. Yo seguía tumbada, sin moverme.
-¿Katherine?- Preguntó mientras se acercaba a mí. Marius se sentó en la cama, de espaldas a mí.- Katherine… Anette hoy se ha comportado de tal forma que tengo que pedirte perdón por no haberla controlado como debía, parte de la culpa ha sido mía. Lo siento.- Respiré para tranquilizarme, hablaría.
-No tienes que disculparte de nada, Marius. No ha sido tu culpa, sino mía. Podría llegarme a imaginar los pasos que daría Anette, pero confié en que no iba a suceder. Me equivoqué, como siempre. Es algo que ya tengo asumido.
-No te enfades con Anette, es como una niña y no sabe lo que hace. Piensa que sus acciones no repercutirán de ninguna manera, que solo lo hace por la felicidad de los demás… eso lo he podido aprender del poco tiempo que he pasado con ella.- Reí con él. Aquello era cierto, ella quería hacer feliz a los demás, incluso cuando se negaban, según ella, tenía un sexto sentido para averiguar las sensaciones de los demás. La mía aún no la captaba bien… Creo yo.- ¿Has pensado que vas a decirle cuando despierte? La he llevado a la habitación de la bodega, si se despierta y recuerda lo ocurrido, creo que va a molestarse un poco. Y no me da vergüenza decir que tengo miedo. Ya sé cómo se comporta Anette cuando está feliz, no me agrada la idea de verla enfadada.- Sonreí, negando con la cabeza. Sí, llegaba a comprenderle. Marius se giró con una sonrisa, quería ver cómo estaba.
-No te preocupes por eso. Lo más probable es que lo recuerde todo. Era una lección que le faltaba por aprender. Si te dicen que no, es que no. C’est fini. Debo darte las gracias por ofrecerme tu sangre, no sé qué habría hecho sin fuerzas… Anette llega a ser muy cruel… Y siento si he bebido demasiada… era muy duro dejarlo.- Fruncí el ceño levemente.

Propuse a Marius que se tumbara junto a mí. Me quedé abrazada a él, no hablábamos, solo existía el silencio. No tenía nada que decir, ni sabía qué hacer. Así que aquello fue lo mejor que pensé realizar. Estuvimos minutos, varios minutos. Y algo comenzaba a incomodarme. Anette había despertado. Era hora de enfrentarse a su ira. Me separé de Marius y me senté en la cama cuando Anette traspasaba la puerta.
-¿Cómo te atreviste a hacerme eso, Katherine? ¡Eso ha sido una ofensa contra mi persona!
-¿Y no has aprendido algo al respecto?
-Sí, que no debo volver a verte.- Aquellas palabras se clavaron en mi corazón.
-No sabes lo que dices…
-Sí, lo sé muy bien. Esta misma noche me voy de París para no volver jamás.- Se acercó a la cama, en la parte donde estaba Marius. Mi mirada se había perdido en la habitación.- Te vendrás conmigo, ¿verdad Marius?- Silencio, una negación. Furia.- Claro… ¿cómo no ibas a venirte? ¡¿Acaso Katherine te puede dar lo que yo?! Lo dudo a horrores. Tan modosita, tan correcta… A veces, no llegaré a comprender las cosas. La estupidez que os mueve a tipos como vosotros, a los antiguos… En realidad sois más débiles que nosotros.- Tras aquellas palabras, desapareció.

Mi mirada seguía perdida, mis sentimientos destrozados. ¿Cómo podía haber dicho tales palabras? Irse para no volver… Demasiado duro, aquello era infame. Una lágrima de sangre se deslizó por mi mejilla. Iba a quedarme sin Anette, sin mi niña… No era justo. Y encima, la noche siguiente, sería la partida de Marius. Sería hora de volver a mis viejos asuntos, estaba mucho mejor antes de aquella noche de máscaras. Todo esto no habría sucedido… pero estaría feliz.


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default Re: Mascarade [Marius]

Mensaje por Marius de Romanus el Sáb Ene 15, 2011 2:02 pm

-No te preocupes por eso. Lo más probable es que lo recuerde todo. Era una lección que le faltaba por aprender. Si te dicen que no, es que no. C’est fini. Debo darte las gracias por ofrecerme tu sangre, no sé qué habría hecho sin fuerzas… Anette llega a ser muy cruel… Y siento si he bebido demasiada… era muy duro dejarlo- le dediqué un sonrisa y una mirada sin represalias, no me importaba cuanta cantidad hubiera bebido. La necesitaba.
Katherine me pidió que me tumbara junto a ella y obedecí sin rechistar.
Pasamos largos minutos abrazados, sin hablar, solo mirando al techo y esperando lo inevitable.
Anette no tardaría en despertar, y era demasiado pronto como para que permaneciera inconsciente hasta el amanecer.
El cuerpo de Katherine se pagaba al mío en un abrazo tierno que tuvo que terminar cuando Anette subió las escaleras echa una furia.
Abrió la puerta de golpe y lanzó injurias hacia nuestras personas. A Katherine por su golpe, a mí por negarme a marcharme junto a ella.
Niña malcriada. “Vete, Anette. Márchate ahora mismo porque tu presencia me desagrada” No pude contenerme, había soportado su personalidad demasiado tiempo, teniendo la esperanza que mi compañía consiguiera calmarla “Márchate lejos si no quieres que me enfade”
Katherine pareció derrumbada. Las palabras de Anette fueron duras y dolientes, mi interior se rompió en mil pedazos. Me sentía el culpable de todo aquello.
Me levanté de la cama y me acerqué a la puerta.

-Lo siento mucho- volví a disculparme- por mucho odio que sienta ahora Anette, la eternidad es muy larga y madurará. Mañana a primera hora de la noche partiré de París para volver a mi hogar. Mi visita a Francia se a alargado más de lo que me esperaba, pero he tenido mucha suerte en conocer a una vampira tan notable como tú… siento que no sea mutuo, si no hubiera aparecido en tu vida ahora tal vez tu hija se hubiera quedado contigo. Perdóname, Katherine, no te molestaré más- Salí por la puerta y bajé las escaleras para ir directamente al salón.
El vestido de Anette había desaparecido, al igual que su presencia en la casa. Lo único que aún quedaba de ella allí era su olor.
Me tumbé en el diván y cogí el libro que antes Katherine estaba leyendo: La Dorotea. Abrí el libro en una página cualquiera y comencé a leer.
Mi presencia ya había causado mucho daño a Katherine, no quería estropear aún más esta última noche que pasaría en París.



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Mensaje por Katherine Lefevre el Sáb Ene 15, 2011 2:33 pm

-Lo siento mucho.- Pronunció Marius en el umbral de la puerta.- Por mucho odio que sienta ahora Anette, la eternidad es muy larga y madurará.- Ojalá aquello fuera cierto, pero ahora estaba derrumbada, no sabía si volvería, solo sabía que no la volvería a ver, al menos, durante mucho tiempo…- Mañana a primera hora de la noche partiré de París para volver a mi hogar. Mi visita a Francia se ha alargado más de lo que me esperaba, pero he tenido mucha suerte en conocer a una vampira tan notable como tú… siento que no sea mutuo, si no hubiera aparecido en tu vida ahora tal vez tu hija se hubiera quedado contigo. Perdóname, Katherine, no te molestaré más.- Y salió de la habitación.
Ahora era yo quien se sentía mal. ¿Por qué todo tenía que ser tan difícil? Era cierto que si no hubiese conocido a Marius, ahora no tendría el problema de Anette, o cabe la posibilidad, de que hubiese habido un problema peor. ¿Me arrepentía de haberle conocido? Disfrutaba de su persona, su inteligencia y saber, su hermosura… Todo me atraía de él. Entonces, ¿le odiaba por lo sucedido? No. Las cosas suceden según dicta el destino. Él no tenía la culpa, yo tampoco. Anette fue quien se comportó como una cría de tres años.

Era hora de arreglar todo el mal que había causado. Me levanté de la cama y salí de la habitación. Mis pasos me guiaron bajo las escaleras, en el salón. Me asomé, Marius estaba tumbado en el diván, leyendo el libro que anteriormente tenía en mis manos. Sin duda, él sabría que estaba allí. No me importó. Seguí observándole un tiempo más, era hermoso, muy hermoso. Por fin, me atreví a traspasar el hueco de la puerta. Me acerqué al diván donde se encontraba Marius. Me puse de rodillas en el suelo, a un lado de su silueta. Él me miró, igual que yo a él.
-Marius… No os culpéis por lo sucedido… no es vuestra culpa.- Cogí una de sus manos y la aprisioné en las mías con cariño.- Me alegro muchísimo de haberos conocido, con vos he descubierto muchas historias, he disfrutado del tiempo que pasábamos conversando… Era magnífico permanecer junto a vos.- Respiré y solté el aire poco a poco, provocando un pequeño silencio.- No me importa que Anette se haya marchado, es demasiado libertina para mi gusto. Yo antes era como ella, ¡qué digo!, perdonadme, tampoco llegaba a sus extremos. Y que yo sepa… no he cambiado desde entonces. Desde Nicolas no me he interesado en ningún mortal, y los inmortales… no suelen pasar por París. Pero vos lo sois, sois un inmortal, y me habéis visto tal y como soy. Lo que me diferencia de Anette es la cordura y el saber, tan solo eso.- Acaricié su rostro con dulzura, mostraba una sonrisa al maravilloso bebedor de sangre que permanecía aún en mi casa.- Nunca llegaré a olvidaros, os habéis ganado mi corazón…- Acerqué mi rostro al suyo y le besé en los labios. Un beso no muy corto, pero tampoco largo, cargado del cariño que sentía hacia él, y del dolor que causaría su partida.
Me habría gustado mantener muchísimas más conversaciones con él, haber visto más tiempo su figura, la hermosura que transmitía… Pero se iría. Deseaba volver a encontrármelo algún día… No muy tarde, quizás pasasen meses, o años… pero siempre le recordaría.


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Mensaje por Marius de Romanus el Sáb Ene 15, 2011 2:52 pm

Agradecí todo lo que Katherine estaba diciendo, me sentía igual que ella y mis sentimientos también con ella eran correspondidos.
Aquel beso era dulce néctar para mis labios y lo devolví con muchísimo gusto.

-Yo tampoco pienso olvidarte Katherine, permanecerás en mi corazón eternamente.-
Le dejé un hueco en el diván para que se levantara del frío suelo y se cobijase junto a mí en la comodidad del mueble. Íbamos a pasar la que sería nuestra última noche en París.

El atardecer llegó puntual, como siempre, más por una vez en mi vida no tenía ganas de levantarme.
Aunque Antte se hubiera marchado y con ello mi ataúd estuviera libre, la última noche la pasé junto a Katherine, como las últimas. Me quedé inmóvil hasta que ella despertó y ambos nos levantamos por fin del ataúd.
Ayer nos quedamos hasta tarde hablando de planes de futuro, yo omitiendo mis responsabilidades con los que deben ser guardados y ella encogiéndose de hombros cada vez que le preguntaba a donde iría la próxima vez.
Si teníamos que volver a encontrarnos sería de pura casualidad no premeditado.
Pedí permiso para llevarme la ropa que Katherine me había regalado. Me facilitó un petate para poder guardar mi ropa y la regalada y me la colgué al hombro.
Me esperaba un viaje de tres o cuatro horas hasta mi hogar pero antes me alimentaría.
Antes de despedirme y marcharme, llené toda la cara de besos a Katherine, quedándome largo rato besando sus dulces labios. Cuanto me dolía aquella separación, pero era necesaria.

-He disfrutado mucho de tu compañía, Katherine. Ojala volvamos a encontrarnos y sea para quedarnos mucho más tiempo- le dí un último beso- Te amo, Katherine…- acaricié su rostro y me dí la vuelta, saliendo de su mansión y alejándome un poco para buscar un sitio donde emprender el vuelo.
Iba a ser un largo viaje… además de pesado


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